"Los 33", política y el rol del Estado en América Latina
Análisis del periodista Nicolás Tereschuk acerca de lo que disparó el rescate de los 33 mineros atrapados en Chile. El episodio que conmovió al mundo permite pensar acerca del rol de la política y del Estado en América Latina.
Más allá de los sectores que buscan destacar el "impecable" y "prolijo" operativo de rescate de los 33 mineros chilenos en Copiapó, el episodio que conmovió al mundo permite pensar acerca del rol de la política y del Estado en América Latina.
Por un lado, tal como lo destacó la reconocida periodista chilena Mónica González, la espectacular acción fue coordinada por una empresa del Estado, que ni el ultraneoliberalismo de Augusto Pinochet dejó en manos privadas, la estratégica Corporación Nacional del Cobre (CODELCO).
Por un lado, tal como lo destacó la reconocida periodista chilena Mónica González, la espectacular acción fue coordinada por una empresa del Estado, que ni el ultraneoliberalismo de Augusto Pinochet dejó en manos privadas, la estratégica Corporación Nacional del Cobre (CODELCO).
La compañía aporta más de 15 puntos del PIB chileno y está repleta de técnicos muy preparados, que en esta oportunidad tuvieron la oportunidad de mostrar su profesionalismo ante el mundo.
Por estos días, desde sectores liberales de los Estados Unidos se critica las políticas del presidente boliviano, Evo Morales, quien reestatizó empresas del sector energético que alguna vez habían sido públicas y que luego estuvieron en manos empresarias.
Quizás sea mejor evaluar el "milagro" logrado por Chile en el desierto de Atacama, para asombro de todo el mundo, de la mano de una compañía pública antes de cuestionar el rumbo por el que opta su vecino, Bolivia.
Por otra parte, llamó la atención el efecto inmediato que tuvieron las palabras del minero Luis Urzúa, quien apenas salido de la mina le pudo decir al presidente Sebastián Piñera que un accidente como el que afectó a "los 33" no debía ocurrir "nunca más".
En su posterior contacto con los mineros, Piñera se comprometió en público a impulsar una importante reforma laboral que asegure condiciones dignas y seguras para todos los trabajadores.
Por estos días, desde sectores liberales de los Estados Unidos se critica las políticas del presidente boliviano, Evo Morales, quien reestatizó empresas del sector energético que alguna vez habían sido públicas y que luego estuvieron en manos empresarias.
Quizás sea mejor evaluar el "milagro" logrado por Chile en el desierto de Atacama, para asombro de todo el mundo, de la mano de una compañía pública antes de cuestionar el rumbo por el que opta su vecino, Bolivia.
Por otra parte, llamó la atención el efecto inmediato que tuvieron las palabras del minero Luis Urzúa, quien apenas salido de la mina le pudo decir al presidente Sebastián Piñera que un accidente como el que afectó a "los 33" no debía ocurrir "nunca más".
En su posterior contacto con los mineros, Piñera se comprometió en público a impulsar una importante reforma laboral que asegure condiciones dignas y seguras para todos los trabajadores.
Es que al mismo tiempo que, como en un "reality show", durante las interminables semanas en el interior de la mina, los chilenos y todo el mundo pudieron ver cómo sobrevivían aquellos heroicos hombres, también pudieron apreciar la precaria forma en que desarrollaban su tarea, lo que casi termina con sus vidas.
"La verdad es que nadie puede garantizar que algo así no vuelva a suceder, pero sí se puede garantizar una cosa: nunca más en este país vamos a permitir que se trabaje en condiciones de inseguridad e inhumanas como se trabajaba en la Mina San José y en otras partes de nuestro país", prometió Piñera, como siempre desde que asumió al frente del Gobierno, estuvo muy rápido de reflejos.
"La verdad es que nadie puede garantizar que algo así no vuelva a suceder, pero sí se puede garantizar una cosa: nunca más en este país vamos a permitir que se trabaje en condiciones de inseguridad e inhumanas como se trabajaba en la Mina San José y en otras partes de nuestro país", prometió Piñera, como siempre desde que asumió al frente del Gobierno, estuvo muy rápido de reflejos.
El gobernante reconoció que no sólo en la minería hay problemas en las condiciones de trabajo, sino en "otros sectores" en los que "tampoco están tratando a los trabajadores como corresponde".
Mencionó el campo, donde, según dijo, hay trabajadores "en contacto con sustancias tóxicas y bajo el rayo del sol; en el sector del transporte, los choferes deben conducir por más de 20 horas sin un descanso obligatorio; tampoco son buenas las condiciones para los trabajadores del sector de la pesca".
Piñera pudo mostrarse triunfador y exultante al lado de técnicos de una empresa pública bien administrada y prometió, para el futuro, un Estado más presente en el control de las condiciones de trabajo en el sector privado.
Se trata de un escenario bastante alejado de los discursos que entre los 70 y 90 en la región bregaron por un Estado mínimo al sur del Río Bravo.
Piñera pudo mostrarse triunfador y exultante al lado de técnicos de una empresa pública bien administrada y prometió, para el futuro, un Estado más presente en el control de las condiciones de trabajo en el sector privado.
Se trata de un escenario bastante alejado de los discursos que entre los 70 y 90 en la región bregaron por un Estado mínimo al sur del Río Bravo.

