Morales echó al presidente de la petrolera, un ex obrero "golondrina" en Mendoza
El presidente de Bolivia, Evo Morales, relevó de su cargo al presidente de la estatal petrolera YPFB Santos Ramírez. El dirigente del MAS fue involucrado en la presunta recepción de una coima de una empresa privada boliviano-argentina.
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Al volver a su país tras recorrer varias provinc ias como trabajador mal pago, Ramírez se involucró en el gremialismo, ejerció como maestro, fue elegido concejal y se sumó a los equipos de un Evo Morales que aun era una promesa.
Con el acceso del MAS al poder, Ramírez se convirtió primero en senador y luego, en Presidente del senado, siendo una pieza clave del gobierno.
Con la estatización petrolera, Morales lo puso al frente de uno de los principales recursos del vecino país, sin dudarlo.
En Mendoza
Santos Ramírez vino a Mendoza no bien concluyó la secundaria. Recibido de maestro, creyó que eran reales las ofertas de buen futuro que le prometían en su país si venía a tierras cuyanas.
Vino con algunos amigos. Pero aquí lo esperaba algo que, al recordar esas épocas ante el autor de esta nota, calificó como "poco menos que la esclavitud".
Fue "golondrina" en fincas del Gran Mendoza y en el Valle de Uco; luego en quintas del conurbano bonaerense. hasta que finalmente trabajó en comercios porteños y en la albañilería, en Once. Allí fue donde, en una esquina, le vendieron un libro sobre el Ché Guevara, que cambió su vida.
La destitución
De acuerdo con lo que relata la prensa boliviana, Morales lo destituyó “de hecho” a Santos Ramírez, al colocar al ex ministro de Planificación, Carlos Villegas, como nuevo presidente de YPFB, durante un acto público realizado en el palacio Presidencial en La Paz. En una ceremonia, el mandatario afirmó: "Muy lamentable lo que pasa en YPFB, sin embargo, el gobierno nacional lidera la lucha contra la corrupción".
Santos Ramírez fue involucrado en la supuesta recepción de una coima de unos 450 mil dólares de la empresa Catler-Uniservice que se adjudicó en julio pasado la construcción de una planta separadora de gas natural por 86 millones de dólares.
De acuerdo con agencias internacionales de noticias, el potencial caso de corrupción quedó al descubierto tras el asesinato el martes pasado del empresario Jorge O'Connor, gerente de la compañía Catler-Uniservice, luego de que delincuentes comunes le arrebataran unos 450 mil dólares que transportaba en efectivo en un maletín.
De acuerdo a las primeras indagaciones de la Fiscalía, el dinero debía ser entregado a los familiares de Santos Ramírez, aunque éste negó todo tipo de acusaciones.



