Golpe de Estado en Mauritania, África
El Ejército mauritano destituyó al gobierno democrático, después de una reorganización militar llevada a cabo por el presidente del país, Sidi Mohamed Ould Cheikh Abdallahi, que había llegado al poder en marzo de 2007 en lo que fue un paso decisivo hacia la implantación de un sistema electoral.
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Imagen de archivo del presidente de Mauritania, Sidi Mohamed Ould Cheikh Abdallahi.
Según informó la cadena de televisión panárabe Al Yazira, el jefe de la Guardia Presidencial de Mauritania, el general Mohamed Abdelaziz, que había sido destituido por el presidente, ha tomado el Palacio Presidencial en Nuakchot, capital del país. Los militares rebeldes, encabezados por Abdelaziz, secuestraron al presidente y al primer ministro, Yahya Uld Ahmed El Waghef. Un portavoz de la Presidencia confirmó la noticia del golpe de Estado así como las detenciones de las dos principales figuras políticas de la República de Mauritania.
El Ejército golpista tomó el control del Palacio pero también de otros edificios públicos. Asimismo fueron cerrados todos los medios de comunicación locales mientras la sede de la cadena de televisión pública, dejó de tranasmitir y fue rodeada por los soldados.
En un comunicado emitido en televisión, los jefes militares rebeldes anunciaron la creación de "un Consejo de Estado" y hablaron de Abdallahi como el "ex presidente".
La reorganización en la dirección de la gendarmería y de las guardias nacionales ha detonado los impulsos de los militares rebeldes, que no habían aceptado los cambios realizados por el gabinete gubernamental. El presidente mauritano, en plena crisis política, destituyó del cargo tanto al general Abdelaziz como al jefe del Estado Mayor del Ejército, Mohamed El Ghazuani, quienes habían sido ya sustituidos en la jornada de hoy.
Inestabilidad política en los últimos meses
Mauritania, país fundamentalmente desértico de más de tres millones de habitantes, entró hace pocos años en el selecto grupo de las naciones productoras de petróleo y se encontraba sumida en una crisis desde el pasado mes de mayo.
El presidente destituyó al Gobierno a causa de las críticas al Ejecutivo por su respuesta al alza de los precios de los alimentos y a los ataques efectuados por el brazo de Al Qaeda en el norte de África. No obstante, el nuevo Gobierno -formado sin la presencia de la opositora Unión de Fuerzas para el Progreso (UFP) y de los islamistas de Tawassoul, que habían formado parte del anterior gabinete-, dimitió el pasado mes de julio cuando se iba a enfrentar a una moción de censura.
Ould Abdallahi, de 70 años, es el primer presidente de Mauritania elegido democráticamente desde que el país accedió a la independencia hace casi medio siglo. Llegó a la presidencia en marzo de 2007, tras una reñida segunda vuelta que los observadores internacionales aprobaron por su transparencia. Sustituyó a la Junta Militar que derrocó en un golpe de Estado al presidente Muauia Uld Taya, que estuvo al mando entre 1984 y 2005. Sus detractores afirmaban que era el político de aquella junta.
Hacia la democracia
El golpe militar de hoy corta por completo el camino emprendido por el país del Magreb hacia la consolidación democrática. Desde que Abdallahi llegó al poder, Mauritania era un modelo democrático en el mundo árabe e incluso Reporteros Sin Fronteras aplaudía su libertad de prensa.
Entre los haberes del presidente figura la ley de septiembre pasado que criminaliza la esclavitud (antes estaba prohibida, pero no se preveían penas de cárcel para los que la practicaban) y la repatriación de los 20.000 mauritanos negros violentamente expulsados a Senegal y Mali hace más de 20 años. Esta operación se había empezado a llevar a cabo con la ayuda del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados. Como uno de los principales focos de la inmigración clandestina hacia Europa, la cooperación con España por resolver el problema se había intensificado en los últimos meses.
Pero el país pasaba por una mala racha económica por tres motivos: el petróleo no da los réditos esperados; la crisis alimentaria golpea con demasiada fuerza y el poco turismo se ha hundido después de la cancelación, en enero, del rally París-Dakar, que era una importante fuente de ingresos de divisas.