Bolivia: "Están promoviendo el caos"
La realidad de Bolivia se muestra compleja. En los días previos a la realización de un referendum o plebiscito para ratificar o no el mandato del presidente Evo Morales se han visto marcados por la violencia.
A los muertos y heridos se sumó un intento de asesinato del ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana Taborga y la afirmación del vocero presidencial Iván Canelas de que podría producirse algún otro intento de asesinato de un alto dignatario del gobierno boliviano.
A escasos días del domingo, en que se espera que Bolivia pueda votar en paz, MDZ consultó al analista y abogado Juan José Lima (en la foto de abajo), titular de Lima & Asociados y miembro del prestigioso Cejip, Centro de Justicia y Participación de La Paz, Bolivia.
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Lo que habría que aclarar es que los actos de violencia se originan en grupos que (al menos en el discurso público) no tienen la misma línea ni forman parte de una articulación de la oposición. Las peticiones son diversas y aparentemente se dieron en algunos casos no como una confrontación directa en contra del gobierno sino más bien como una estrategia de presión esperando que la época electoral presione al gobierno para acceder, por ejemplo en el caso de los discapacitados, a otorgar un bono especial.
Algunos grupos si pretenden un boicot en contra del referéndum, otros buscan restarle votos al Presidente y también líderes sindicales que pretenden reaparecer después de dos años en que Evo Morales monopolizó la representación y el poder de los movimientos sociales.
Individualizar a cada grupo resulta complicado y más aún en época de campañas electorales, pues por ejemplo un Prefecto (gobernador) en huelga de hambre por una cuestión presupuestaria quizá no protesta tanto por el aumento de su presupuesto sino que busca protagonismo electoral, pero no puede asegurarse este extremo.
- ¿Cree que eso va a afectar el normal desarrollo del comicio?
Sin duda. Incluso me parece que el referéndum del domingo y sus resultados pueden ser empleados por sectores de la oposición y por nuevos grupos relegados previamente de la lucha por el poder para reaparecer en el mapa político.
El referéndum ha sido acusado de ilegal, el clima de tensión parece demasiado artificial, los prefectos opositores no han realizado grandes campañas (quizá porque agotaron sus recursos en las consultas populares sobre autonomía o quizá porque no les interesa el resultado), algunos medios de comunicación han desatado un discurso que denuncia la confrontación; y uno no puede evitar considerar que estos elementos podrían no ser casuales.
Hace un tiempo afirmé, y aún lo creo, que el presidente sólo podría dejar el Palacio de Gobierno muerto o alejado por los movimientos sociales que mayoritariamente lo apoyaron.
En este momento la votación sin duda sería favorable a él y probablemente en un porcentaje superior al obtenido en la elección de 2005, pero la opción de que se enfrenten hechos de violencia o que algún sector pretenda “ordenar” la casa o evitar la confrontación es, lamentablemente, posible.La suspensión de la consulta del domingo en este momento sería una decisión que afectaría a la imagen del gobierno a pesar que nadie en Bolivia duda del triunfo del Presidente, pero podría darse como una forma de evitar o contrarrestar estrategias violentas de grupos de oposición o grupos ansiosos de protagonismo.
- ¿Se puede decir que está garantizada la confirmación popular de la dupla integrada por Evo Morales y Alvaro García Linera?
Si, no existe ninguna duda de que el presidente goza de una popularidad enorme, quizá incluso superior a la del momento de su elección, algunas encuestas afirman que su aprobación ronda el 60% cuando el gano las elecciones con un 54%.
- ¿Cuál será la situación de los prefectos desde su punto de vista?
Los prefectos oficialistas deberían beneficiarse de la popularidad del presidente aún cuando su poder especifico es bajísimo en comparación con los prefectos opositores. En el caso de Cochabamba y La Paz es muy probable que los prefectos sean revocados en su mandato, el caso de Pando y Tarija no esta tan claro y Santa Cruz y Beni son departamentos que deberían ratificar a sus prefectos.
- ¿Si Evo es ratificado por la ciudadanía, cree que el modelo revolucionario tendrá un nuevo impulso?
Más que la duda sobre si será ratificado, la cuestión esta en el porcentaje de aprobación. Con un porcentaje superior al 54% sin duda se verá un impulso mayor, pero si el porcentaje es inferior tampoco creo que sea un problema mayor para el gobierno. El problema del gobierno no es de votos o de falta de legitimidad, el problema real de este gobierno es el tiempo los cambios que se pretenden ejecutar no muestran resultados en un par de años y tampoco en cinco y la única forma de retener el poder por una nueva gestión es la aprobación de la nueva constitución usted verá que en cada entrevista hablamos de un nuevo mini “conflicto” que aparta la atención del gobierno de su objetivo primordial, cada batalla ganada por el gobierno paradójicamente lo aleja de la posibilidad de vencer en el proceso de cambio.
- ¿Cuáles podrían ser los obstáculos que tendría Evo Morales, a pesar de ser ratificado en las urnas?
El tiempo y que algún sector pueda articular un proyecto violento de toma del poder.
- ¿Qué opinión le merece las afirmaciones de Hugo Chávez en Buenos Aires en el sentido de que "en Latinoamérica se desarrolla una revolución, y si no es por el voto, será por otros medios"?
Los otros medios suelen producir sufrimiento y los que más sufren casi siempre son los mismos, jóvenes, pobres y débiles. Creo que la violencia es la forma antinatural de enfrentarse a los conflictos.
La revolución en democracia es posible, pero debemos tener cuidado con los discursos que se dan en muchos de nuestros países que pretenden que los cambios producen caos, que generan miedo al cambio, que tratan de convencernos que si las estructuras caen nos aplastarán, esos discursos en definitiva pueden llegar a legitimar el uso de la fuerza para reencausar las cosas a su orden “natural” y ya tuvimos todos experiencias lamentables con los restauradores del orden.