La tragedia del MD-82 abre nuevos interrogantes
La investigación judicial apunta a que pudo fallar el sistema hidráulico. La otra teoría con peso es que una pérdida de potencia desestabilizara el aparato.
El atestado encargado por el juez de Alcobendas que lleva el caso del accidente del avión de Spanair a la Guardia Civil y a los técnicos del Ministerio de Fomento contiene varias hipótesis sobre los motivos de la desestabilización del aparato, pero dos tienen más peso que el resto. Pudo producirse algún tipo de avería previa que afectara la potencia del motor o bien un fallo en una pieza del sistema hidráulico. Lo que este atestado preliminar deja muy claro es que "no hubo explosión" durante el despegue.
Una de las pruebas de peso con que cuenta el juez es una grabación en vídeo aportada por AENA, la compañía que gestiona los aeropuertos españoles, que recoge el fatídico despegue del MD-82 desde la perspectiva de la cola y que certifica que no se produjo una explosión sino una súbita desestabilización del aparato.
Un grupo especial de investigación está elaborando los informes judiciales. El equipo está coordinado por un comandante de la Guardia Civil y está compuesto por agentes judiciales del Instituto Armado y por especialistas de Fomento. Estos últimos serán los responsables de la apertura de las cajas negras y se encargan del asesoramiento técnico. Las primeras conclusiones se han establecido a partir de las tomas de declaración que se han podido hacer a testigos y supervivientes y pruebas recogidas en el lugar del siniestro, además de las grabaciones en vídeo.
Te puede interesar
Fuerte sismo de 6.9 en Chile obligó a evacuar una mina subterránea
Expertos en aviación civil aseguran que la información que contiene la caja negra no podrá interpretarse de forma adecuada hasta dentro de dos o tres meses. Por ello, el fallo previo en el motor - una de las hipótesis apuntadas- no podrá certificarse. Con la segunda teoría, la referida al fallo del sistema hidráulico, ocurre algo parecido; sin embargo, pueden establecerse indicios más fiables con el análisis de los datos que ya se tienen. El sistema hidráulico es aquel que gobierna algunos sistemas mecánicos del avión como, por ejemplo, los flaps de las alas o la cola, es decir, los conocidos popularmente como alerones y cuya función es fácilmente visible por un pasajero situado sobre las alas en las maniobras de despegue o aterrizaje.
El posible fallo del sistema hidráulico, apuntado por la Guardia Civil y los técnicos de Fomento, entronca perfectamente con una de las teorías más extendidas en círculos del sector español de comandantes de aviación civil. Un experimentado piloto señaló que un fallo hidráulico podría haber provocado la puesta en marcha del llamado sistema de reversa, es decir, un inversor de la potencia del motor, cuyo efecto experimenta cualquier persona que haya volado alguna vez cuando la aeronave aterriza y se nota que los motores hacen más ruido y retienen el aparato; una especie de freno motor que, en vez hacer que la aeronave vaya hacia delante, la impulsa hacia atrás. Se invierte el sentido del empuje. Con el avión en tierra, si se activara la reversa, el avión se desplazaría sobre el tren de aterrizaje hacia atrás. Pues bien, el sistema que gobierna las compuertas que hacen que el aire se proyecte de manera inversa es el hidráulico. Se trabaja con la hipótesis de que la reserva se accionara en un motor y en el otro no y eso provocara la desestabilización y el viraje.
Expertos en aviación civil recuerdan que los más especializados estudios aeronáuticos - los desarrollados por la NASA- señalan que para que se dé un siniestro mortal deben producirse un mínimo de 10 anomalías concurrentes. "Nunca hay un único motivo", dijeron estas fuentes.
El técnico mecánico que revisó el avión antes del despegue aseguró a la Guardia Civil que la avería de una sonda de medición térmica no tuvo relación con el accidente. Este especialista aeronáutico explicó que la anomalía no se reparó sino que se desconectó porque el referido componente no era necesario para el tipo de vuelo que iba a hacerse.
Expertos en aviación civil recuerdan que los más especializados estudios aeronáuticos - los desarrollados por la NASA- señalan que para que se dé un siniestro mortal deben producirse un mínimo de 10 anomalías concurrentes. "Nunca hay un único motivo", dijeron estas fuentes.
El técnico mecánico que revisó el avión antes del despegue aseguró a la Guardia Civil que la avería de una sonda de medición térmica no tuvo relación con el accidente. Este especialista aeronáutico explicó que la anomalía no se reparó sino que se desconectó porque el referido componente no era necesario para el tipo de vuelo que iba a hacerse.

