|
Rusia aceptó el plan de paz que presentó la Unión Europea
Después de analizar la propuesta, Rusia anunció el fin de la operación militar en Georgia, tras cinco días de intensos combates.
Rusia ordenó hoy el cese de su ofensiva militar en Georgia y aceptó el plan de paz de la Unión Europea (UE), tras cinco días de combates que dejaron ciudades y bases militares destruidas, pero el gobierno georgiano aseguró que los bombardeos rusos continuaban a pesar de la orden de Moscú.
"Tomé la decisión de terminar la operación para obligar a la paz a las autoridades de Georgia. El resultado fue alcanzado. El agresor fue castigado y sufrió pérdidas importantes", dijo el presidente ruso, Dimitri Medvedev, en un encuentro en Moscú con el ministro de Defensa y el jefe de Estado Mayor Conjunto.
Además, en el marco de los intentos de la UE por detener el conflicto, el mandatario francés, Nicolas Sarkozy, logró la aceptación de Rusia a un plan de alto el fuego que contempla el retorno de ambas partes a las posiciones iniciales antes de la guerra.
-
Te puede interesar
Ola de calor en Alemania: la inusual medida de la Filarmónica de Berlín
El plan, aún no aceptado por Georgia, fue presentado por Francia en su carácter de presidenta pro-témpore del bloque europeo, informó la agencia de noticias alemana DPA.
Luego, Sarkozy y su canciller, Bernard Kouchner, partieron hacia Georgia para presentar la iniciativa a las autoridades de ese país.
En tanto, el gobierno de Estados Unidos dijo que espera verificar el cumplimiento del cese de hostilidades anunciado por Rusia.
"Buscamos tener una evaluación exacta de qué significa la palabra "fin" (de las operaciones) y si la misma es cumplida de modo real", sostuvo el portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto.
Por su parte, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, pidió garantizar un "corredor humanitario" y agregó que Washington "da la bienvenida a la mediación de la Unión Europea".
La funcionaria ratificó además que en la crisis del Cáucaso "debe ser garantizada la soberanía y la integridad" de Georgia, cuyo gobierno es aliado de Estados Unidos.
El conflicto comenzó el viernes pasado cuando la antigua república soviética de Georgia intentó recuperar por la vía armada el control de la región separatista de Osetia del Sur, que ha existido como entidad independiente de facto durante los últimos 16 años.
Rusia intervino de inmediato para rechazar el asalto y respondió con una vasta ofensiva en defensa de sus aliados osetios que provocó la retirada de las fuerzas georgianas.
Moscú asegura que más de 2.000 civiles murieron en la ofensiva georgiana sobre Osetia del Sur, pero Georgia dice que los muertos en esa acción específica fueron muchos menos.
Naciones Unidas estimó que 100.000 personas fueron desplazadas por la violencia, y que la cifra de víctimas definitiva podría ser mucho mayor a los 2.000 que dice Rusia, una vez que pueda llegarse a ciudades que todavía son demasiado peligrosas como para ir.
Un general ruso dijo que el alto en el avance dentro de Georgia no significaba que terminaban todas las operaciones.
"Si hemos recibido la orden de cese el fuego, eso no implica que hayamos detenido todas las acciones, como el reconocimiento", dijo el general Anatoly Nogovitsyn, citado por la agencia de noticias rusa Interfax.
Georgia, que ya ofreció una tregua a Moscú, dijo que las fuerzas rusas continuaban sus bombardeos contra localidades del país incluso después de la orden de Medvedev.
Horas antes del anuncio de Medvedev, aviones rusos volvieron a bombardear la ciudad de Gori, la segunda del país,
Rusia comenzó su ofensiva con un ataque terrestre en Osetia del Sur y bombardeos en el territorio de Georgia, incluyendo en suburbios de la capital, Tiflis. Pero ayer abrió un segundo frente de combate desde otra región separatista, Abjazia, ubicada en el oeste del país, y tomó bases dentro de Georgia.
Antes del anuncio de Medvedev, 135 blindados y tanques rusos comenzaron a movilizarse hacia el desfiladero de Kodori, en el norte de Abjazia, la única parte de esa región todavía controlada por fuerzas georgianas, según informó un corresponsal de la cadena de noticias CNN que dijo haber contado los vehículos.
El gobierno abjazio dijo que su artillería seguía con sus bombardeos contra esa zona y contra ciudades de Georgia, pero no quedó claro si eran los mismos ataques denunciados por el gobierno georgiano como acciones rusas, pese a la orden de Medvedev.
El canciller ruso, Sergei Lavrov, dijo que "la única forma" de finalizar el conflicto era una retirada total de las fuerzas georgianas de Osetia del Sur y Abjazia. Lavrov también dijo que el presidente georgiano, Mikhail Saakashvili, debía renunciar, pero aclaró que esto no era una condición para el cese al fuego.
En una muestra de desafío, 100.000 personas se congregaron en el centro de Tiflis, bajo un mar de banderas georgianas rojas y blancas.
Saakashvili dijo a la multitud que Georgia abandonará la Comunidad de Estados Independientes (CES) que, dirigida por Rusia, agrupa a las ex repúblicas soviéticas. El mandatario pidió a Ucrania hacer lo mismo.
En tanto, el gobierno de Estados Unidos dijo que espera verificar el cumplimiento del cese de hostilidades anunciado por Rusia.
"Buscamos tener una evaluación exacta de qué significa la palabra "fin" (de las operaciones) y si la misma es cumplida de modo real", sostuvo el portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto.
Por su parte, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, pidió garantizar un "corredor humanitario" y agregó que Washington "da la bienvenida a la mediación de la Unión Europea".
La funcionaria ratificó además que en la crisis del Cáucaso "debe ser garantizada la soberanía y la integridad" de Georgia, cuyo gobierno es aliado de Estados Unidos.
El conflicto comenzó el viernes pasado cuando la antigua república soviética de Georgia intentó recuperar por la vía armada el control de la región separatista de Osetia del Sur, que ha existido como entidad independiente de facto durante los últimos 16 años.
Rusia intervino de inmediato para rechazar el asalto y respondió con una vasta ofensiva en defensa de sus aliados osetios que provocó la retirada de las fuerzas georgianas.
Moscú asegura que más de 2.000 civiles murieron en la ofensiva georgiana sobre Osetia del Sur, pero Georgia dice que los muertos en esa acción específica fueron muchos menos.
Naciones Unidas estimó que 100.000 personas fueron desplazadas por la violencia, y que la cifra de víctimas definitiva podría ser mucho mayor a los 2.000 que dice Rusia, una vez que pueda llegarse a ciudades que todavía son demasiado peligrosas como para ir.
Un general ruso dijo que el alto en el avance dentro de Georgia no significaba que terminaban todas las operaciones.
"Si hemos recibido la orden de cese el fuego, eso no implica que hayamos detenido todas las acciones, como el reconocimiento", dijo el general Anatoly Nogovitsyn, citado por la agencia de noticias rusa Interfax.
Georgia, que ya ofreció una tregua a Moscú, dijo que las fuerzas rusas continuaban sus bombardeos contra localidades del país incluso después de la orden de Medvedev.
Horas antes del anuncio de Medvedev, aviones rusos volvieron a bombardear la ciudad de Gori, la segunda del país,
Rusia comenzó su ofensiva con un ataque terrestre en Osetia del Sur y bombardeos en el territorio de Georgia, incluyendo en suburbios de la capital, Tiflis. Pero ayer abrió un segundo frente de combate desde otra región separatista, Abjazia, ubicada en el oeste del país, y tomó bases dentro de Georgia.
Antes del anuncio de Medvedev, 135 blindados y tanques rusos comenzaron a movilizarse hacia el desfiladero de Kodori, en el norte de Abjazia, la única parte de esa región todavía controlada por fuerzas georgianas, según informó un corresponsal de la cadena de noticias CNN que dijo haber contado los vehículos.
El gobierno abjazio dijo que su artillería seguía con sus bombardeos contra esa zona y contra ciudades de Georgia, pero no quedó claro si eran los mismos ataques denunciados por el gobierno georgiano como acciones rusas, pese a la orden de Medvedev.
El canciller ruso, Sergei Lavrov, dijo que "la única forma" de finalizar el conflicto era una retirada total de las fuerzas georgianas de Osetia del Sur y Abjazia. Lavrov también dijo que el presidente georgiano, Mikhail Saakashvili, debía renunciar, pero aclaró que esto no era una condición para el cese al fuego.
En una muestra de desafío, 100.000 personas se congregaron en el centro de Tiflis, bajo un mar de banderas georgianas rojas y blancas.
Saakashvili dijo a la multitud que Georgia abandonará la Comunidad de Estados Independientes (CES) que, dirigida por Rusia, agrupa a las ex repúblicas soviéticas. El mandatario pidió a Ucrania hacer lo mismo.