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La elección desde la óptica de un periodista mendocino

Alejandro Gómez ejerció el periodismo durante muchos años en Mendoza. Ahora, radicado en Estados Unidos trabaja en el diario Miami Herald. Cree que se trata de una elección atípica en la que Barack Obama tiene todo para ganar. Remarca el contexto de la crisis, el temor de los votantes, incluidos los latinos, y la ausencia de referencia electoral a los países de la región.
Muchos argentinos y mendocinos viven la jornada electoral estadounidense con mucha intensidad. Por impulso profesional y por vocación personal, uno de ellos es –sin dudas- Alejandro Gómez. Periodista con paso por distintos medios en nuestra provincia, asegura desde Miami donde trabaja para el periódico Miami Herald, que estos comicios son particulares por el contexto en el que se dan, pero también “por que son los de mayor participación en la historia, en los que votará gente que habitualmente no vota, lo que podrá garantizar que tras doscientos años de historia un afroamericano llegue a la Casa Blanca; tal cual aseguran todas las encuestas que dan ganador a Barack Obama”.

Para Gómez, Obama que necesita 270 votos de representantes para consagrarse presidente, podrá lograr una fuerte base de sustentación en numerosos estados claves como La Florida, California, Nueva York y Nueva Jersey. “En general, los demócratas ganarán tanto en la Costa Este como en la Oeste, donde el votante está más concientizado y se define como más liberal. En el centro del país, en tanto, tienen conductas más conservadoras, y por ende se inclinan por McCain”, dice desde el teléfono.

Según nuestro colega, la presencia en general de Latinoamérica en la campaña, y en particular de Argentina ha sido casi nula. “Las únicas comunidades latinas políticamente organizadas son los colombianos, los nicaragüenses y hasta los venezolanos, además de las históricamente fuertes como los cubanos, que incluso han logrado incorporar representantes legislativos tanto locales como nacionales. El resto, no importa” dice con contundencia.

Especula que en caso de ganar, Obama pondrá énfasis en una política que corrija el actual unilateralismo estadounidense, pero poniendo eje en la relación con Europa. En ese esquema, América Latina “no tiene mayor peso, ni político ni económico, son países sin valor agregado, simples productores de comodities” asegura Gómez.

Tal vez por eso, las referencias a nuestra región no han sido temas de la agenda electoral, más allá de algunas tangenciales alusiones a las relaciones con Cuba, o la política hacia Hugo Chávez. “Sí, se ha mencionado el Tratado de Libre Comercio con Colombia, o más recientemente el proyecto de estatización de las AFJP en Argentina”.

El problema, asegura, es que hoy por hoy, los latinos –ya de segunda o tercera generación estadounidense- “tienen los mismos problemas que el resto de los norteamericanos pobres, afectados aún más por la crisis: ellos, al igual que cualquier ciudadano quieren aumento del salario mínimo o un mejor seguro médico”, analiza.

Básicamente, uno de los grandes sentimientos que ha atravesado esta campaña electoral es el temor. “Tras la crisis financiera, un PBI negativo en el primer semestre, y una disminución general del consumo, hay mucho miedo a perder el empleo. Pero con el agravamiento que la gente ve que mientras ellos pierden sus casas por las crisis de las hipotecas, el Estado salva a los grandes bancos…”.

“Esta es la primera vez que yo recuerde que se llega a elecciones en medio de una crisis de esta dimensión, con la pérdida de cientos de miles de empleos, sin acceso al crédito, y que indudablemente pondrá a prueba al futuro presidente”, razona Gómez. Un problema que sin dudas se agravará en el caso que el elegido sea Barack Obama. “Su condición de raza implica un desafío para la sociedad norteamericana, o al menos para una porción significativa que ve casi como una afrenta que un negro sea presidente”.

Más allá de ello, cree que Obama es un político atípico, tanto por su origen como por su formación en Harvard que deberá afrontar la gesta de “enfrentar al establishment, a una crisis sin parangón y a un contexto internacional conflictivo con múltiples expresiones adversas para Estados Unidos: Egipto, Israel, Palestina, Afganistán, Irak…”.

Ello no será obstáculo si Obama efectivamente se atreve a tomar las decisiones correctas, algo en lo que Gómez confía. Especialmente “por la situación en la que encontrará el país, por la base social que apoyó desde el principio su candidatura y por el fenómeno que ha generado en su propio país”.

Y cierra: “No te olvidés que tendrá un Congreso ampliamente mayoritario, con lo cual lo único que necesita para instrumentar el cambio que tanto pregonó es su propia decisión”.