El archivo secreto de Juan Gabriel con imágenes que nadie había visto
El resultado es un homenaje que trasciende el mito y abraza la humanidad del cantante. Netflix logra que Juan Gabriel siga cantando.
Juan Gabriel, el ]"Divo de Juárez".
Juan Gabriel grabó su vida sin imaginar que esas cintas serían su legado más íntimo. En Juan Gabriel, debo, puedo y quiero, Netflix revive al “Divo de Juárez” con imágenes que él mismo registró, en un viaje que revela a Alberto Aguilera, el hombre detrás del brillo, la fama y las canciones que marcaron a generaciones enteras.
Juan Gabriel a pleno
El documental es fruto de años de búsqueda y paciencia. Las productoras Laura Woldenberg e Ivonne Gutiérrez consiguieron acceder a un tesoro audiovisual guardado en viejas bodegas, entre polvo y cintas olvidadas. Allí estaban las horas que Juan Gabriel filmó durante décadas, mostrando su mundo privado, sus conversaciones, sus risas y también sus silencios. Cada grabación fue una ventana al alma del artista.
La directora María José Cuevas asumió la tarea de revisar todo el material y construir una historia que uniera al personaje público con el ser humano. En esas grabaciones caseras, Juan Gabriel se hablaba frente al espejo, jugaba con sus hijos y recibía amigos como Ana Gabriel o Daniela Romo. Era un hombre que se sabía observado por millones, pero que aún necesitaba entenderse cuando nadie lo veía.
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La docuserie logra algo inusual: que el propio artista narre su vida con sus imágenes y palabras. La voz de los que lo acompañaron se mezcla con el archivo para formar un retrato que emociona y sorprende. Allí aparece el joven Alberto cantando en el Noa Noa, soñando con un futuro mejor, enfrentando injusticias y convirtiendo el dolor en melodía.