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Comunicación no verbal: ¿qué dicen los gestos de Alberto Fernández?

En No Tan Millennials habló Sergio Rulicki, doctor en Comunicación Social y experto en lenguaje no verbal sobre las expresiones de Alberto Fernández.

En No Tan Millennials habló Sergio Rulicki, doctor en Comunicación Social y experto en lenguaje no verbal, sobre los gestos característicos de Alberto Fernández. Una de las observaciones que hizo el experto fue sobre un aspecto físico del Presidente y otra sobre una mueca que hace regularmente. 

Rulicki comentó que el Presidente tiene las cejas un poco onduladas, es decir que forman una pequeña depresión entre lo que se llama la cabeza de la ceja y la cola. Y justamente mencionó esto, porque esa área ocular es muy importante en comunicación no verbal.

Aquella "característica fisonómica le da al rostro de Alberto Fernández un matiz empático, porque representa algo de angustia y da como una persona que no puede hacer daño", comentó. Esto es algo propio del Presidente pero luego del escándalo por el Olivos Gate, "esa expresión se ha acentuado, más allá de su físico".

Las cejas caídas naturalmente generan empatía.

En las últimas apariciones del primer mandatario, Rulicki advirtió que aquel gesto se incrementó y que ahora "verdaderamente expresa un nivel de desintegración de su fortaleza emocional para sostener las situaciones de las que tiene que participar, más allá de una característica física".

Sonrisa canchera

Por otro lado, Rulicki habló sobre las sonrisas. A nivel general dijo que las mismas cuando son con ambas comisuras "es de a dos", en cambio con una sola, de lado, "en realidad es sonreírse a sí mismo no al otro, es porque uno se siente superior al resto". Justamente, la sonrisa unilateral es propia de Alberto Fernández, mencionó.

La risa y la sonrisa son diferentes gestos y expresan mensajes distintos.

Para concluir la entrevista, el especialista dijo -nuevamente en términos generales- que "la risa y la sonrisa son distintas. La risa real te vuelve vulnerable. Cuando reís de verdad cerrás los ojos y echás la cabeza para atrás. Esas son las únicas risas genuinas, lo cual te deja en una situación vulnerable si estás rodeado de enemigos". "Por eso en los entornos políticos nunca hay de estas risas, sino las frontales, que no son genuinas", concluyó.