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La delicada situación política que atraviesa Alberto Fernández

El periodista y analista político Paulino Rodrigues describió a su entender la gestión de Alberto Fernández, basado en 3 hechos que se produjeron esta semana: la campaña de vacunación, la partida de la ministra Losardo y la crisis en Tucumán. En esta nota los detalles.
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

El periodista y columnista político de MDZ Radio y de MDZol, Paulino Rodrigues, analizó en No Tan Millennials la campaña de vacunación, la vacante en el ministerio de Justicia que aún no se resuelve y la realidad política actual del presidente, Alberto Fernández. Mientras tanto, en Tucumán un Cobos, que no es Julio, vuelve a marcar una disputa en apariencia irreconciliable entre el primer y el segundo poder provincial.

Aquí los puntos más importantes de su columna:

Losardo fuera del Gobierno

  • No tenemos aún ministro ni ministra de Justicia. El Presidente le aceptó la renuncia a Marcela Losardo y hace prácticamente 72 horas que no hay un titular de la cartera de Justicia en Argentina. Alberto Fernández, 48 horas después de haber confirmado que su socia se va anuncia que no tiene reemplazante, no lo encuentra y dice que la decisión la van a tomar pronto, en plural, no en singular.
  • Esto es la descripción perfecta de la incómoda toma de decisión permanente a la cual asiste el Gobierno y que cuestionan propios y ajenos. Desde adentro, por la falta de conducción y solidez y desde afuera porque todo eso termina impactando en la no relevancia y la insustancialidad que implica hasta aquí la gestión de Alberto Fernández. Creo que es una buena síntesis de lo que asiste la Argentina en términos de lo que al Gobierno le sucede.
  • Hay problemas que son más complejos de resolver a medida que el tiempo pasa, que se van acumulando y multiplicando y que por consecuencia son más costosos, en términos políticos y económicos. El Presidente está en una situación delicada: no está articulando, no está haciendo de contención, se ha desdibujado, nunca construyó resortes de poder propios ni tiene apetitos por eso, aparentemente. Por lo tanto, es un rara avis dentro del sistema político argentino, porque estamos acostumbrados a un poder presidencialista, a una conducción monolítica, el peronismo emana de eso. 
  • El kirchnerismo es poco peronista, en realidad. Es más transversal, no contempla al trabajador como eje de su gestión, sí cultiva más la contención de las organizaciones sociales y por tanto a los excluidos. Son parámetros diferentes, no tiene una alianza estratégica con la CGT, es más circunstancial y los gobernadores con peso específico propio dentro de las provincias también están tironeados, por lo que les ocurre con el poder de La Cámpora. Ese poder empieza a tomar capilaridad creciente incluso fuera de las fronteras de la provincia de Buenos Aires, desde donde se le va a permitir a partir de mayo consolidar a Máximo Kirchner como presidente del PJ en territorio bonaerense.

La vacunación: ni cantidad ni gestión, ¿el problema es la eficiencia?

  • Argentina ayer vacunó a un poco más de 100 mil personas, mientras que Chile inoculó a 319 mil, con menos de la mitad de la población. Proporcionalmente, el vecino país está vacunando 6 veces más que nosotros. Uruguay vacuna por día al 0.35% de la población y probablemente termine antes que Argentina, que está vacunando al 0.15% de la población y que tiene las dos dosis sólo en el 0.8% del total de los argentinos, pese a que acá llegaron hace 10 semanas. 
  • Esto es por falta de logística, de infraestructura, de método, porque Argentina tiene un stock de vacunas que supera el 40%. Eso quiere decir que no sólo tiene problema en la provisión, llegan tarde y a destiempo, sino que sobre lo que traen más del 40% aún no ha sido aplicado. Eso es por falta de agilidad, porque las preparatorias para la vacunación no fueron las mejores y porque los lugares elegidos tal vez no sean los más aptos, escuelas o a La Cámpora administrando la vacunación. Yo creo que vamos a tener que poner la lupa también sobre estos aspectos vinculados a la eficacia. 

Tucumán tiene todos los condimentos de una novela política

  • Hay un Cobos que es el factor de desintegración, como ocurrió en 2008. En este caso se trata de Eduardo Alberto Cobos, legislador que fue ungido defensor del pueblo en Tucumán con el respaldo de un sector del peronismo, pero objetado por el gobernador Juan Luis Manzur, quien terminó validando un bloque propio denominado "Lealtad peronista", que en verdad es lealtad para con él.
  • En desmedro del resto de dirigentes peronistas, que terminaron conformando otro bloque y que respaldan a Osvaldo Jaldo, el vicegobernador del propio Manzur, peleado y enemistado ahora con el Gobernador y que toma las decisiones. Otra vez el problema entre gobernadores y vice, que anticipan los tiempos electorales. Jaldo quiere relevar a Manzur en 2023, Manzur tal vez quiera imponer a otro.
  • En el medio lo residual de Alperovich y su poder político de Tucumán termina respaldando a Jaldo, que recostado en sectores del radicalismo muy vinculados a Juntos por el Cambio validan la llegada a la defensoría del pueblo de un Cobos que, insisto, Manzur no elegiría en primer término ni hubiera querido.
  • O sea, ahora intendentes y ministros están en medio de una discusión entre el gobernador y el vice que resquebraja el poder provincial y Alberto Fernández manda a Claudio Ferreño, el titular del Partido del Trabajo y la Equidad, el partido de Alberto Fernández, el legislador porteño, a cenar con Manzur el lunes para respaldarlo y a Sabina Frederic a hacer anuncio de Seguridad a propósito del descontento por la creciente inseguridad en Tucumán. Así las cosas, creo que es muy descriptivo de que otra vez una pelea de gobernador y vice sin liderazgo fuerte del Gobierno Nacional decanta en problemas con los que va a convivir el oficialismo seguramente muy a menudo en el transcurso de este año electoral.
  • Mientras tanto, Wado de Pedro ayer dijo que no era tiempo de intereses personales. Manzur por su parte dijo que los trapitos sucios siempre se lavan adentro. Lo que la política está marcando que los intereses personales existen y que los trapitos sucios ya no se lavan necesariamente adentro, porque hay código que en la política ha cambiado y algunos no lo entienden.