Cómo se reformularon los hábitos de consumo de los argentinos

Cómo se reformularon los hábitos de consumo de los argentinos

La pérdida del poder adquisitivo dio lugar a reemplazar alimentos y compras en las góndolas. El impacto nutricional.

MDZ Radio

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La inflación es el gran fantasma que recorre la Argentina desde hace décadas y literalmente hace estragos en los bolsillos de las familias que no solo deben hacer malabares para llegar a fin de mes, sino que también deben apelar a dudosas alquimias para llevar comida a la mesa.

Existe un dato estadístico revelador, que difundieron consultoras privadas, sobre el deterioro del ingreso. Desde el 2011, cuando Cristina Fernández de Kirchner arrasó con el 54% de los votos, se abrió un ciclo de otras cinco elecciones (2013, 2015, 2017, 2019, 2021) que, en cada caso, representó para el país un proceso devaluatorio promedio del 38%. Aquí puede hallarse una de las causas de la pauperización galopante que consolidó el índice de la pobreza actual (45%).

En este sentido, para graficar el deterioro del poder de compra basta un dato. Osvaldo del Río, de la consultora Scentia, midió que en los primeros nueve meses del año ya hubo una retracción en el consumo del 4,7% respecto de 2020, con lo cual la Argentina se encamina a completar un lustro entero de retroceso. 

Pero esto no es todo, detrás de los fríos números, se esconde un alarmante cambio de hábito. Es el que sostiene que gran parte de la población empezó a reemplazar los almuerzos y las cenas por las galletas, pan, leche y café, como productos más económicos para suplir las comidas fundamentales del día.

Según el informe de Scentia, esta nueva tendencia tiene un porcentaje preciso: el rubro desayuno y merienda ya representa el 35% del consumo masivo de alimentos en lugar del almuerzo y la cena. Un cambio de hábito que retrata el declive social.

Al ser consultado sobre estos nuevos modos de consumo, Del Río dijo a MDZ Radio que "los rubros más afectados por el menor consumo son en las cadenas de supermercados, en cuanto a las canastas y los autoservicios independientes, hay tres canastas que dan positivo y que tienen que ver con la merienda, el desayuno y productos básicos de la alimentación". 

Por otra parte, reveló "que hay un fenómeno interesante porque el desayuno y la merienda, que incluye algunos productos lácteos, reemplaza a comidas tradicionales. Lo que notamos es que del total del gasto en consumo masivo, lo que más se gasta es en desayuno y merienda, tanto en las personas más grandes como jóvenes, que reemplazan a la cena, por imposibilidad de hacer las 4 comidas, así reemplazan comidas por consumos de esta canasta".

Esto implica que en la Argentina se empieza a desayunar y a merendar más antes que almorzar y cenar. 

"Esto tiene un impacto en la nutrición familiar, y esto no es propio de la pandemia sino que es una tendencia que ya la veíamos desde un a tiempo a esta parte, y se viene consolidando en los últimos años", completó Del Río. 

Al hacer mención al congelamiento de precios de productos, el especialista dijo que "veo durezas en los mensajes que transmiten. El tema es ver cómo implementarlo, ya sabemos como terminan estos programas. Vos tuviste un programa de precios máximos y funcionó relativamente, si eso se replica en todos los canales, veremos cómo funciona. El posicionamiento de precios entre súper y almacenes se separó un montón, cuando históricamente en el súper una compra importante era más barata, pero esa diferencia de precios estaba en 7 u 8% y ahora en el 20%, ese gap se seguirá agrandando en desmedro de los almacenes".

Al hablar sobre la reducción del poder adquisitivo, el consultor explicó que "hasta marzo del 2020 entraban 950 mil millones de pesos por mes a unos 28 millones de personas, eso con el avance de la pandemia hizo que esa capacidad se redujera un 30% pero en la medida que avanzaron las ayudas extraordinarias como el ATP e IFE, la diferencia se achicó a un 15% de merma, entonces con la inflación alta el poder adquisitivo cayó un 15%".

Con respecto a los productos que más se retrajeron en ventas, Del Río contó que "los alimentos básicos, productos de limpieza, todo lo que es con código de barra viene cayendo hace 5 años en el consumo, y este año también darían negativo. La gente se fue adaptando a esta situación y fue migrando a productos más económicos".

"Sin embargo en los últimos meses se da una tenue recuperación de las marcas líderes, las marcas pesan en la estructura de ventas alrededor de un 70%, en 2002, tras la crisis cayeron a 60%, luego recuperaron y hoy están de nuevo en un 60%, esto tiene que ver en que los precios se acercan entre las distintas marcas".

 

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