La familia argentina-chilena que viaja por América en un bus de 1959

La familia argentina-chilena que viaja por América en un bus de 1959

Los Juchnowicz viajan en un colectivo Mercedes Benz del 59 desde hace 15 meses. Comenzaron su viaje en Buenos Aires con la idea de llegar hasta Alaska, sin embargo están abiertos a que el viaje los sorprenda y les marqué la ruta. La cuarentena los detiene en Barranquilla (Colombia), por ahora.

Felicitas Oyhenart

Felicitas Oyhenart

Los Juchnowicz desde su cuenta de Instagram "Familia sin Fronteras" narran cómo fue que comenzaron su viaje y las aventuras que viven en familia. Todo empezó en Buenos Aires, en primera instancia la idea era llegar hasta Alaska, sin embargo son flexibles y dejan que la ruta la marque el mismo proceso de viaje. Viajan en un colectivo Mercedes Benz del año 1959 que fue transformado en Motorhome, antes de llegar a ellos tuvo dos dueños más. "Este bus es nuestro hogar rodante, la apodamos La Indomable", cuenta Geraldine.

La familia está compuesta por Geraldine (chilena), Mariano (argentino) y sus 4 hijos: Yehuda (8), Noam (7), Luba (5) y Maor (2). Los tres mayores nacieron en Chile y el más chiquito nació en Buenos Aires.

Los primeros años juntos la pareja vivió en Chile, y comenzaron a viajar un tiempo sin los chicos. Luego con los tres nenes mayores se fueron a vivir a Buenos Aires, donde nació el más pequeño de la familia.

Luego de hacerle un par de reformas a "La Indomable" iniciaron su viaje desde Buenos aires.

¿Por qué decidieron iniciar este viaje?

Comenzar a viajar fue un proceso, no fue una cosa de un día para el otro sino que fuimos familiarizándonos con la idea. En un principio veíamos documentales, ver a otra gente viajera nos llamaba mucho la atención; pero lo veíamos como algo muy lejano.

Más allá de las ganas de conocer o de  turistear tenía que ver con un proceso interno de recuestionarnos en qué queríamos usar el tiempo de nuestra vida y cómo queríamos también educar a los hijos; si queríamos estar inmerso en el sistema del cual no estábamos de acuerdo con muchas cosas o queríamos probar algo nuevo para ver una manera diferente para nosotros para poder decidir en un futuro realmente como queremos vivir. Si queremos vivir así por siempre, si queremos en algún momento restablecernos, pero ya con otra conciencia después de haber vivido así, totalmente desapegados de tantas cosas que en la vida tradicional te dicen que son necesarias para vivir.

¿Qué los motivó a tomar la decisión?

Los niños fueron la motivación para viajar muchos creen que es imposible viajar con chicos, pero para nosotros fue al revés, creíamos que mostrarles a los chicos un mundo desde otra mirada los iba a transformar de una manera positiva para toda la vida.

¿Hacia dónde se dirigen?

¿Esa pregunta es pre o post COVID-19? (risas). Nuestra idea inicial, porque la flexibilidad es un valor imprescindible cuando uno viaja y vive así, era hacer el sur América y centro y norte de América. Siempre dijimos de Argentina a Alaska, pero el viaje se hace así mismo, si uno se aferra demasiado a sus planes no ha entendido nada.

Nosotros en marzo finalizamos de recorrer Sudamérica y estábamos buscando fondos para cruzar el bus de Colombia a Panamá, esta ruta ya no es más por tierra y la ruta marítima es muy costosa. En ese proceso previo a cruzar nos agarró la pandemia, obviamente que cambió nuestra prioridad y los planes porque nadie sabe qué va a pasar.

¿Cómo financian su viaje?

No hay que ser muy adinerado para viajar. Nuestros gastos fijos viajando son gasolina y comida, es mucho menos que la vida tradicional. La primera manera de cubrir los gastos es tener pocos gastos, se necesita poco para vivir. Nosotros vendimos casi todas nuestras pertenencias antes del viaje y con eso hicimos nuestro primer fondo, además tenemos un alquiler que nos da una base. 

En el viaje trabajamos, hacemos fotografía y material audiovisual para hoteles, damos charlas y tenemos mucho trabajo online. Tenemos una vida muy minimalista.

Gracias a nuestro trabajo en las redes vamos a hoteles o hacemos tours, ¡eso ha sido una bendición! Son oportunidades que no estaban en nuestro presupuesto pero que son como mimos.

En el recorrido que llevan realizado, ¿qué lugar los impacto o sorprendió más?

¡Hay tantos lugares lindos que cuesta comparar! Lo que más nos gustó en el viaje fue el norte argentino, Salta y Jujuy nos fascinó. La ruta es lo que más nos gustó, todo el sector de la quebrada de las conchas y humahuaca.

Bolivia es muy rica su cultura, sentimos muy fuerte el choque cultural.

¿Sintieron en algún momento inseguridad en este contexto de pandemia?

Cuando comenzó la pandemia fue bastante complejo, nosotros estábamos con el bus en la calle -en Barranquilla- y toda la gente estaba con la paranoia en cuanto a los extranjeros a pesar de que estábamos hacía muchos meses. Eso fue un poco incómodo hasta que encontramos un lugar donde pasamos la cuarentena. 

¿Cómo se vive la cuarentena en Barranquilla?

Acá tienen muchas reglas, está muy regulado. Pero nosotros estamos muy bien porque conseguimos un lugar privado donde estamos con el bus dentro de un club muy espacioso que está cerrado y nos permitieron estacionar. Los chicos tienen mucho espacio para correr, saltar, ¡estamos infinitamente agradecidos!

Hemos podido hacer la cuarentena una manera muy cómoda, con paciencia, dedicándonos a los chicos, haciendo arreglos del auto. Ahí tenemos agua, electricidad que son cosas muy necesario, por si el bus se queda sin batería.

¿Cómo es un día de ustedes?

Hacemos mucha vida en familia, antes estaba la emoción de ir a conocer lugares ahora las actividades están más centradas en los niños: pintar, correr, hacer deporte.

Quizás ya no tenemos la oportunidad de abrir la puerta de nuestra casa y estar cada día en un paisaje diferente, pero también nos sirvió como una pausa para recuperar energías porque sea lo que sea que decidamos se vienen largo viajes.

Sus hijos estudian de una forma muy especial, ¿cómo es? ¿qué consejo les darían a los padres que hoy están estudiando con los niños en casa?

Buscábamos una manera de educar distinta, nuestros hijos no estudian con la computadora sino que están inscriptos en una programa que los ayuda a regularizar sus estudios. Se llama home schooling.

Nos envían los temas que entran en los exámenes de junio y diciembre. Es un programa para argentinos residentes en el extranjero. Pero existen muchas otras alternativas, lo importante es entender la educación desde otro lugar. 

Este proceso que llevó a que muchas familias tuviesen a sus chicos en casa, por la cuarentena, debería ser un proceso de apertura mental de los padres. Entender, según nuestro punto de vista, que el sistema educativo está obsoleto. Los padres deben acompañar el deseo innato de los chicos de aprender, muchas veces lo que hacemos es apagar ese deseo llenandolos de tareas y no los observamos y conocemos en verdad.

Lo que están viviendo hoy los padres no es lo que la "educación en el hogar" propone, esto es una solución parche para esta pandemia. Es una solución lógica pero no desde una mirada a la familia y al niño.

Compartir con los demás padres desde nuestra experiencia ,esa es mi gran pasión. Hay mucho material que compartimos en nuestras redes.

¿Qué les dirían a los que quieren viajar cómo ustedes?

¡Es una decisión muy grande y hay que animarse!, siempre es mejor arrepentirse de lo probado que quedarse con la duda de que hubiese pasado si lo hubiese intentado.

Si querés conocer más sobre ellos seguilos en Familia sin Fronteras

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