Una expresidiaria criticó la serie En el barro y comparó la realidad que vivió en el penal de Ezeiza con la ficción
La influencer no dudó en hacer una comparativa con el éxito de Netflix, En el barro, poniendo en el foco su propia experiencia en el penal de Ezeiza.
La mujer, que estuvo presa en 2019, contó cómo se vive realmente en un penal.
Foto: Archivo MDZLa artista y figura de las redes sociales conocida como Nika, se refirió a su experiencia tras las rejas en el penal de Ezeiza, donde permaneció privada de su libertad durante el año 2019. Sus declaraciones surgieron para establecer una extensa comparación con la ficción En el Barro, señalando que la producción dista mucho de reflejar con precisión la vida detrás de esos muros.
La cantante inició su relato explicando sus motivos: “Dado el boom de la nueva serie y que todo el mundo me dice que soy igual a Ana Devin o ‘Cachete’, quiero contar un par de cosas que me parece que no tienen nada que ver”. Acto seguido, precisó que sus críticas se circunscriben específicamente al lugar que ella conoció.
Uno de los puntos que más destacó de la serie de Netflix como una inexactitud flagrante es la libertad de movimiento que se muestra entre las internas. Desmintió rotundamente la existencia de espacios de socialización abiertos, afirmando: “Que haya un comedor comunitario y las presas de diferentes pabellones se crucen todo el tiempo, salgan y poluleen por ahí, es cualquiera. Vos estás en tu pabellón, que está cerrado, te quedás ahí adentro y con las únicas que socializás son las que están ahí adentro”.
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Respecto a la tecnología y las actividades ilícitas dentro del penal, expresó un escepticismo parcial. “Estuve previo a la pandemia y puedo entender que con la cuarentena les hayan dado cierta cantidad de celulares a ciertas personas”, admitió, para luego contradecir la trama de la serie: “Pero todo esto de que tengan un puterío funcionando adentro, es un montón. O sea, a mí me retaban porque no usaba corpiño y se me notaban los pezones”.
Finalmente, desestimó la representación de las relaciones con el personal penitenciario y la posesión de objetos peligrosos. Sobre lo primero, sentenció: “Nada que ver, que Valentina Zenere terminó estando con el guardia de seguridad ese porque casi no ves tipos o por lo menos no frecuentan en la zona de las presas. Si llega a haber un hombre, no te permiten la comunicación de ningún tipo”. Y sobre lo segundo, cerró de manera contundente: “Tenían toda una colección de cuchillos caseros y no hay chance, en realidad, porque no te dejan tener cuchillos ni para comer, tenés que comer con los plásticos de copetín, con suerte porque revisan todo aleatoriamente y te sacan todo”.