Revivílo: Virus hizo vibrar a Mendoza y celebró los 40 años de Locura en una noche cargada de nostalgia
Con el legado de Federico presente en cada momento, Marcelo Moura y compañía transformaron el Arena Maipú en una fiesta ochentera.
La banda de los hermanos Moura en Mendoza.
Fotos: Marianela Mena
La banda de los hermanos Moura en Mendoza.
Fotos: Marianela MenaHay quienes definen la nostalgia como un mal de la sociedad, aquello que encapsula la mente y no permite avanzar hacia la realidad. Sin embargo, la nostalgia permite la vivencia de lo no vivido y el sentimiento compartido de quienes sí lo hicieron; una fusión entre el recuerdo y la presencia, la unión de experiencias que quedarán en la memoria y las que recién se están forjando.
En la noche del jueves, el Arena Maipú se vistió de eso: de nostalgia. De aquellos que vivieron épocas doradas y lo vuelcan en quienes deseron haberlo hecho, aunque no puedan replicarlo. Virus es eso: nostalgia, pero también reinvención, traspaso y viaje. Es sentir el verdadero efecto de la música, la cual atraviesa líneas de tiempo y generaciones.
Los mejores momentos de Virus en Mendoza
La banda que supo liderar Federico Moura, y que se mantiene vigente a más de cuatro décadas de su creación, demostró una energía imponente sobre el escenario. Marcelo Moura reencarnó la mística de hace 40 años y plasmó, junto con una banda de lujo, el espíritu del álbum más icónico de su trayectoria: Locura.
Pura nostalgia. Marcelo no dudó en mencionar al mítico líder de la agrupación, invitándolo a participar en la memoria colectiva a través de Dicha feliz. "Vamos a hacer un tema que me gusta mucho cantar porque me recuerda a Fede", expresó el músico de 66 años, quien admitió haber vivido días intensos de salud: "Hasta ayer estaba con 40° de fiebre... así que le voy a hacer caso al médico y me voy a fumar un pucho", soltó, para también entonar Soy moderno, no fumo.
Durante dos horas, entonaron 24 canciones que recorrieron desde el histórico álbum homenajeado hasta joyas de Tierra del Fuego, Relax y Agujero Interior. La canción número 17 tuvo el privilegio del pogo y marcó la cancha para una seguidilla de temas calificados como "puro rock" por el propio Moura.
Clásicas y seleccionadas, las demás canciones fueron: Sin disfraz, Tomo lo que encuentro, Superficies, Volátil, Pecados, Destino circular, Persuadida, Lugares comunes, Ausencia, Imágenes paganas, Mirada Speed, Me puedo programar, Oro en polvo, Un amor inhabilitado, Pronta entrega, El probador, Amor descartable, Agujero interior, Luna de miel, Wadu-Wadu y Carolina.
La noche estuvo acompañada por un video a mitad del espectáculo que recorrió las diversas ciudades donde la banda ha dejado huella: un tour por Argentina, Chile, Panamá, Perú, Uruguay y España.
"Nosotros siempre la pasamos bien", expresó Marcelo previo al cierre. Y aunque el artista demostró un leve decaimiento hacia la culminación del show, fruto de su estado de salud, la energía New Wave nunca disminuyó.
"Esperamos volver pronto a Mendoza, la tierra del sol y del buen vino, con gente tan cálida y tan linda", finalizó uno de los hermanos Moura, dejando la puerta abierta para regresar y mantener viva la llama de la nostalgia.







