"Pedir ayuda no es un signo de debilidad": la reflexión de una psicóloga para hablar del suicidio sin tabúes
A pocos días del estreno de la obra teatral "Prohibido suicidarse en primavera", la psicóloga Belén Riccio habló sobre el desafío de llevar el tema al escenario, las señales de alerta y cómo acompañar.
El 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio.
ShutterstockEn Mendoza se registra un suicidio cada 37 horas. El dato cobra especial relevancia este 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que pone en agenda la importancia de abordar la salud mental y fortalecer la contención a tiempo. Detrás de esta problemática hay un escenario complejo.
Según los datos del Ministerio de Seguridad de Mendoza registrados hasta el 30 de agosto de 2026, la provincia acumula 147 víctimas de suicidio en lo que va del año, lo que representa una baja del 15,5% en comparación con los 174 casos del mismo período de 2025. Sin embargo, la evolución mensual muestra repuntes interanuales que preocupan: mayo registró un incremento del 41,2% (24 casos frente a 17 de 2025), junio subió un 38,5% (18 frente a 13) y agosto cerró con un aumento del 31,3% (21 casos frente a 16). A nivel nacional, el Observatorio de la Política Criminal señala que la tasa de suicidios creció un 57,7% entre 2017 y 2025, posicionándose como la principal causa de muerte violenta en jóvenes y adolescentes, por encima de los siniestros viales.
En este marco de concientización, el próximo jueves 17 de septiembre la compañía Los Salieris de Chaplin estrenará la obra de teatro Prohibido suicidarse en primavera en la Sala Armando Tejada Gómez, ubicada en el Espacio Cultural Julio Le Parc, a las 21 h. Las entradas para esta propuesta ya se encuentran disponibles en la página EntradaWeb.
Se trata de una comedia dramática escrita por Alejandro Casona en 1937, cuya historia se sitúa en un sanatorio que aparenta facilitar el final de la vida, pero cuyo verdadero propósito es crear las condiciones para que las personas reencuentren el sentido de la existencia. Lo que hace distinta a esta producción es que tres de sus diez actores son profesionales de la salud y la educación: un médico de familia, una psicóloga y una profesora de psicología.
Con los datos sobre la mesa y a días del estreno, MDZ Show habló con Belén Riccio, licenciada en Psicología y encargada de darle vida a Cloe en la obra, quien analizó el desafío de llevar un tema delicado al escenario, los prejuicios que aún hace falta desterrar y las claves sobre cómo acompañar a una persona que atraviesa un momento difícil.
- ¿Cómo surgió la idea de hacer esta obra?
- La idea de hacer esta obra surge de dos necesidades principalmente. Una es grupal y la otra es colectiva. La grupal tiene que ver con la necesidad de nuestro equipo de trabajo de seguir haciendo teatros juntos entre amigos en un equipo de de trabajo bastante heterogéneo, pero homogéneo en esfuerzos y en energías y claramente en compromiso. Y otra necesidad que visualizábamos a nivel comunitario y social es la necesidad de hablar de algo, una temática que es tabú, que es el suicidio. Y bueno, el teatro que lo que tiene de bonito es que nos permite hablar de esto sin el morbo, sin el tabú y sin el prejuicio. Eso es lo que hace que nosotros de pronto elijamos esta temática. La obra habla de defender la vida, de escuchar y de mirar al otro, de la empatía. Habla de temas que en las redes sociales hoy está colapsado, pero que se habla desde otro lugar y se evita hablar, por ejemplo, del suicidio y de todo lo que podemos hacer para evitarlo como amigos, como familiares y como sociedad en sí.
- ¿Qué fue lo más difícil de poner en escena una historia con esta temática?
- Lo más difícil de poner esta obra en escena, de montarla, es mostrar el dolor sin banalizarlo ni volverlo un show, y a la vez no caer en un tono tan solemne que aleje a todo el público. Hay una responsabilidad que entendemos como equipo que la tenemos, que es tratar un tema donde las palabras y las imágenes pueden impactar realmente a nuestro espectador porque la está pasando igual que el personaje, porque lo que dice le llegó muy profundo, porque tiene alguien que ama y lo está atravesando. Entonces necesitamos trabajarlo con mucho cuidado. Eso ha sido muy complejo tanto en la el momento de modificar el texto y traerlo, adornarlo para traerlo más a esta época, cuidando hasta los movimientos que hacemos, las miradas, las vinculaciones en las escenas.
- ¿Qué conversaciones se generaron entre ustedes durante los ensayos al abordar un tema tan delicado?
- Dentro del equipo, en los primeros momentos las conversaciones eran quizás más desde la expectativa de realizar el proyecto, cómo iba a ser, imaginar cosas que pueden pasar, que queríamos, que deseábamos. Y luego cuando empezamos a estudiar el texto, primero para su modificación y después para empezar a adentrarnos en los personajes y en la historia, nos empezó a conmover. La mayoría de nuestro equipo se ha interiorizado acerca de la idea del suicidio, de los conceptos, de los mitos. Conjuntamente armamos un protocolo de acción si llegara a pasar algo. Entonces como que fueron ganando profundidad las charlas en el grupo. Después, en cada ensayo, no todos, pero hay muchos ensayos que han sido muy conmovedores porque las historias de cada escena las hemos visto un millón de veces y nos siguen emocionando y generando cosas. Así que quizás las últimas charlas se refieren a que haya tanta gente pasando esto y nosotros lo podamos poner en escena. Se habla mucho de la responsabilidad del mensaje, de la obra en sí y del proyecto.
- ¿La gente tiene miedo de hablar sobre el suicidio?
- A nivel social sí, hay un miedo bastante extendido de hablar de la temática del suicidio. Existe la idea errónea de que nombrarlo puede darle una idea a alguien o empeorar el malestar cuando en realidad lo que ocurre es todo lo contrario. Hablarlo de forma abierta, cuidadosamente, con respeto, suele aliviar a la persona que está atravesando una situación de malestar, lejos de lo que se cree que instala el riesgo. Hacer silencio, hacer caso omiso deja a la persona más sola y aislada.
- ¿Cuáles son los principales prejuicios o mitos que todavía existen alrededor del suicidio y que sería necesario desterrar?
- Los principales mitos o prejuicios que surgen a alrededor del concepto del suicidio es que quien lo menciona no lo va a hacer, es solo para llamar la atención, que hacerlo, llegar a consumar un suicidio o una autoeliminación, es un acto muy egoísta o de débiles. O que, por ejemplo, preguntarle a alguien si está pensando en eso, empeora la situación y acentúa la idea. Son mitos y prejuicios que nos dificultan poder ayudar realmente, porque si alguien, por ejemplo, manda un mensaje y te dice 'bueno, gracias por todo' o 'ya no quiero ser una carga' o 'esta vida ya no lo soporto' o directamente 'quiero autoeliminarme', tenemos que escuchar, acompañar. Quizás si no sé qué decir, es mejor que no diga nada y que le ofrezca solo el hombro para que esa persona hable y después invitarlo a que pida ayuda profesional. Pero no por ahí ni desde el prejuicio ni desde el consejo, porque nadie nadie nadie va a poder comprender al 100 % lo que esa persona está pasando. Entonces por ahí es preferible acompañar desde el sostén nada más y claramente buscar ayuda profesional para que esa persona pueda tener las herramientas necesarias.
- ¿Cómo podemos darnos cuenta de que una persona cercana está atravesando un momento de sufrimiento que requiere atención?
- Nos podemos dar cuenta de que una persona que queremos o cercana está pasando por un mal momento cuando hay cambios bastante notorios en el estado de ánimo. Eso se puede ver en el aspecto físico de la persona, en la higiene personal, en el tono de voz bajito, lento, su discurso, el flujo de su discurso, en la calidad de sueño, de apetito. De pronto hay personas que cuando están atravesando un malestar pierden el apetito completamente o devoran vorazmente. El aislamiento social es lo principal también. Dejar de ir a las juntadas de amigos, familiares, tienden a dejar de contestar los mensajes. Existe pérdida de interés en las cosas que antes a esa persona sí le resultaban importantes. También algunas frases vinculadas a sentirse una carga, a no verle salida a la vida, a que la vida se torna oscura o que el futuro es desalentador y devastador. Ninguna de estas acciones o señales, solamente que aparezca una, es señal de nada, pero sí nos tiene que llamar la atención y podemos hacer algo. Pero si de pronto hay alguien que se empieza a aislar solamente, por ejemplo, que sea solo eso, si podemos ofrecerle un espacio de escucha, sin prejuicio y de acompañamiento, porque quizás la está pasando mal y no le ve otra solución más que aislarse.
- ¿Qué cosas solemos decir con buena intención frente al sufrimiento de otra persona que, en realidad, pueden no ayudar?
- Lo que solemos decir normalmente con la mejor de las intenciones es 'bueno, pero pensá en positivo' o 'sé más positivo' o 'hay gente que la está pasando peor', 'esto va a pasar, es pasajero'. Y la verdad es que eso lo único que hace es minimizar la perspectiva del otro comparándolo con otras situaciones. Y si bien nuestra intención puede ser buena, el efecto no es positivo porque no le da lugar a la persona el sufrimiento. Podemos hacer con esa frases que la persona se sienta culpable por sentirse mal, que se aisle aún más y que deje de pedir ayuda. Entonces retomamos la idea de escuchar sin hacer prejuicios, sin pretender que la otra persona lo vea desde mi perspectiva. Quizás solo con escuchar alcanza y a veces, siempre digo que es bonito poder decir 'mirá, no sé realmente cómo ayudarte, pero acá estoy, para tomarme unos mates con vos, para acompañarte al psicólogo, al espacio que haga falta', pero si no sé qué decir está bueno quizás hacerlo saber o 'no puedo entender tu sufrimiento, pero pero acá estoy' y un buen abrazo siempre viene bien.
- La obra habla de volver a encontrar una razón para permanecer. ¿Qué puede ayudar a una persona a recuperar esas razones cuando siente que las perdió?
- Para las personas que están sufriendo más de una vez no aparece una gran razón así de un día para el otro, pero sí pequeños puntos de apoyo, un vínculo que sostiene, una rutina que permite estructurar horarios, la cabeza, las acciones, hablar con alguien, especialmente con alguien profesional y capacitado para poder dar apoyo en ese momento. Y en esto es sentir que nuestro dolor, sufrimiento, malestar tiene un lugar seguro para ser escuchado y validado. También como amigos podemos brindar esa escucha, pero siempre está bueno un profesional que pueda brindar además de la escucha una herramienta.
- Y si alguien que está atravesando un momento de mucho sufrimiento llegara a ver la obra, ¿qué te gustaría que pudiera encontrar en ella?
- Me gustaría que las personas vean que no están solos en el sentimiento, en lo que van experimentando, que ese dolor puede nombrarse sin vergüenza, sin necesidad de callarlo, y sobre todo que pedir ayuda es un gesto de amabilidad con uno mismo, de cariño y de cuidado hacia uno mismo y no de debilidad o vulnerabilidad.
Si estás atravesando una situación difícil o conocés a alguien que necesite contención, podés comunicarte de forma gratuita a la Línea de Asistencia al Suicida al 135 (desde Capital y Gran Buenos Aires) o llamar desde todo el país al (011) 5275-1135 o al 0800 345 1435. La escucha y la ayuda profesional siempre están disponibles.






