Presenta:

La serie de 6 episodios de Netflix que mezcla conspiraciones, tensión y giros inesperados

Thriller político, tensión psicológica y un protagonista al límite: la serie de Netflix que todos vieron y pocos recuerdan.

Una producción británica imperdible. 

Una producción británica imperdible. 

Netflix

Hay series que al momento de su estreno acaparan la conversación y luego desaparecen sin dejar rastro. En el catálogo de Netflix hay varios casos así, pero pocos tan llamativos como Bodyguard, un thriller británico que fue éxito de audiencia, conquistó a la crítica y, aun así, nunca tuvo segunda temporada.

Estrenada en 2018 y creada por Jed Mercurio (Line of Duty), Bodyguard se mueve entre el drama político, el suspenso y el thriller psicológico con una seguridad poco común.

Bodyguard, el thriller de Netflix que sorprendió a todos

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Richard Madden y Keeley Hawes protagonizan Bodyguard.

Richard Madden y Keeley Hawes protagonizan Bodyguard.

Bodyguard sigue a David Budd, un veterano del ejército británico que arrastra un severo trastorno de estrés postraumático tras su paso por la guerra. Convertido en oficial de protección, su trabajo consiste en resguardar a figuras políticas de alto perfil. Su vida da un giro cuando es asignado a proteger a Julia Montague, la ministra del Interior, una mujer poderosa que impulsa políticas de seguridad y vigilancia con las que él está profundamente en desacuerdo.

Lo que comienza como una relación profesional incómoda rápidamente se transforma en un vínculo cargado de tensión, desconfianza y ambigüedad. Mientras Budd intenta cumplir con su deber, se ve atrapado en una red de conspiraciones políticas, amenazas terroristas y operaciones encubiertas que ponen en riesgo no solo la vida de Montague, sino también la estabilidad del país.

A medida que la trama avanza, la serie explora los límites de la lealtad, el trauma psicológico y el poder político. Budd no solo debe enfrentarse a enemigos externos, sino también a sus propios demonios internos, en un contexto donde nadie parece completamente confiable.

Uno de los grandes aciertos de la ficción son sus protagonistas. Richard Madden, conocido por interpretar a Robb Stark en la serie Game of Thrones, encuentra acá uno de los roles más sólidos de su carrera. Su David Budd es un hombre quebrado, al borde del colapso, que intenta aferrarse a una idea de deber mientras todo a su alrededor se desmorona. Lejos de ser el típico héroe, Budd es contradictorio, impulsivo y profundamente humano.

Bodyguard (2018) - tráiler oficial

Del otro lado, Keeley Hawes construye una Julia Montague igual de compleja. Ambiciosa, firme y muchas veces impenetrable, su personaje podría haber caído en el estereotipo de política fría, pero la serie se encarga de darle capas. Nunca es del todo confiable, pero tampoco completamente antagonista.

Esa ambigüedad constante es uno de los motores del relato. A diferencia de otros thrillers, acá no hay certezas y obliga al espectador a cambiar de bando varias veces y llega al final sin saber exactamente a quién apoyar.

¿Por qué nunca tuvo segunda temporada?

Con solo seis episodios, Bodyguard logró lo que muchas series más largas no consiguen y es mantener una tensión sostenida y cerrar su historia con impacto. Fue un fenómeno en el Reino Unido y tuvo una gran recepción global en Netflix.

Por eso sorprende que nunca haya continuado. A diferencia de otros casos donde la cancelación responde a números flojos, acá la serie tenía todo a favor, pero la plataforma decidió no continuarla.

Pese a ello, Bodyguard es una de las mejores series para ver en Netflix con 6 episodios adictivos que no vas a poder dejar de ver.