"Estaba deshecho": Soledad Aquino reveló el gran dolor de Marcelo Tinelli tras perder a su bebé
Entre lágrimas, Soledad Aquino recordó cómo Marcelo Tinelli enfrentó la soledad del entierro mientras ella luchaba por su vida en una clínica.
Soledad Aquino se emocionó en vivo al recordar a Santiago, el hijo que perdió con Marcelo Tinelli. / Archivo MDZ
El archivo de los recuerdos de la farándula argentina se abrió para rescatar una de las vivencias más desgarradoras en la historia de Marcelo Tinelli. Su primera esposa, Soledad Aquino, brindó una entrevista profundamente humana en el canal de streaming de Matías Vázquez, donde rememoró la pérdida de Santiago, el primer hijo que la pareja tuvo hace más de cuatro décadas.
El pequeño falleció de forma repentina durante el octavo mes de gestación debido a un desprendimiento de placenta, un suceso que marcó un antes y un después en la vida de los entonces jóvenes padres de Mica y Cande.
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El calvario de Marcelo Tinelli que Soledad Aquino sacó a la luz
El relato de Soledad puso el foco en la fortaleza y la vulnerabilidad de un Tinelli desconocido para el gran público. Debido a que ella se encontraba en un estado de salud extremadamente delicado y permanecía internada, el actual conductor del Bailando debió encargarse de los trámites fúnebres sin compañía.
Aquel joven Marcelo Tinelli se dirigió al Cementerio de la Recoleta para despedir a su primogénito, una tarea que Aquino describió con crudeza. El impacto de ver la placa fue devastador para ella tiempo después: “Cuando vi el cajoncito que decía ‘Santiago Tinelli’, me desmayé”.
Aquino también destacó el rol de su propia madre, quien fue testigo del hundimiento emocional del conductor en aquel entonces. Según los recuerdos familiares, Marcelo no encontraba consuelo ante la doble tragedia que enfrentaba: la muerte de su hijo y el riesgo de vida que corría su esposa.
“Lloraba, estaba deshecho. Lloraba por mí y por el bebé que no estaba”, evocó Soledad, dejando en claro que el dolor fue el cimiento de un vínculo afectivo que, a pesar del divorcio años después, se mantuvo inquebrantable en el respeto mutuo.




