"Dios me sacó la venda": Evangelina Anderson se confesó sobre su adiós a Martín Demichelis
En una entrevista sin filtros, la modelo detalló el impacto emocional de dejar al exfutbolista y cómo su fe fue la clave para no desmoronarse.
Evangelina Anderson visitó el estudio de Martín Cirio y sorprendió con sus declaraciones. / captura Telefe
Evangelina Anderson decidió romper el silencio y, lejos de los flashes habituales, se sentó frente a Martín Cirio para desgranar los capítulos más sombríos de su ruptura con Martín Demichelis. En una charla cargada de mística y vulnerabilidad, la modelo marplatense dejó de lado el perfil de "primera dama del fútbol" para revelar cómo el fin de su matrimonio se transformó en un viaje de autodescubrimiento espiritual que la cambió para siempre.
La transformación espiritual de Evangelina tras el adiós
Durante el mano a mano virtual, la rubia no esquivó ninguna bala y confesó que la determinación de separarse, aunque fue propia, la sumergió en un pozo de angustia inicial. “Cuando me separé, se me cayó el mundo encima. Fue una decisión que tomé yo, pero … ¿cómo explicarte? Yo creo mucho en Dios, y en el universo, y en las energías y en todo eso“, admitió emocionada.
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Para Anderson, este quiebre no fue una simple crisis de pareja, sino una intervención divina que le permitió ver una realidad que antes le era esquiva, resumiendo su proceso con una metáfora contundente: “Yo lo que sentí fue que Dios me sacó la venda de los ojos, y yo con esa venda me até el pelo, y ahora me veo más linda, y menos ciega”.
En medio del duelo, la modelo evitó caer en el resentimiento y buscó aferrarse a lo que considera sagrado: la salud y el bienestar de su círculo íntimo. Ante la cámara, reconoció que en los momentos de mayor oscuridad intentó mantener una perspectiva optimista para no hundirse.
“Yo pensaba que hay cosas peores. Lo primero que pensé es ‘tengo mi familia sana, viva’. Pensás cosas positivas porque son momentos duros”, reflexionó Evangelina con sinceridad. Esta mirada resiliente le permitió reconstruir su cotidianeidad sin descuidar el equilibrio emocional necesario para sostener su hogar.
El rol de la maternidad fue, sin dudas, el ancla que evitó que Anderson naufragara en la exposición pública que generó la noticia. “Cuando estaba mal me refugiaba en mis hijos”, sentenció, dejando en claro que Bastian, Lola y Emma fueron su escudo protector. Puertas adentro, el objetivo primordial fue blindar a los pequeños de los conflictos de los adultos y de la vorágine de la prensa, logrando que la transición hacia su nueva vida soltera fuera lo más armoniosa posible para ellos.




