Celeste Cid contó cómo terminó el acosador que la persiguió desde los 15 años de edad
En una reciente entrevista, la famosa actriz no dudó en revelar oscuros detalles de la traumática experiencia que la acompañó desde la adolescencia.
Bajo la superficie de una vida pública aparentemente serena, Celeste Cid libró durante décadas una batalla silenciosa y angustiante contra la obsesión patológica de un acosador que trascendió toda frontera. Lo que comenzó como una extraña conducta adolescente se transformó en una pesadilla continua, forzando a la artista y a su círculo íntimo a navegar un panorama de intimidación y temor constante.
La actriz contó su traumática experiencia
En un ameno mano a mano con María Laura Santillán para Infobae, Celeste Cid explicó que los primeros indicios de este acoso surgieron en su temprana juventud, con envíos perturbadores que llegaban a su lugar de trabajo. La actriz reveló: “A los 15 una persona más o menos de mi edad empezó a mandar cartas en cajas, cientos de cajas, preservativos usados y fotos de revistas mías recortadas. Yo trabajaba en Telefe y era un ritual que prendieran fuego todo en una parrilla que había. Pasó el tiempo y el personaje empezó a hilar cosas entre la ficción y la realidad y empezó a acercarse. En sus redes sociales tiene fotos conmigo de chiquita en la puerta del estudio, yo no asimilaba que era la misma persona la de las cajas”.
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Con el advenimiento de las plataformas digitales, el hostigamiento del acosador resurgió con una intensidad renovada, mutando de declaraciones de admiración a manifestaciones de agresividad directa. El individuo comenzó a contactar y hostigar a sus colegas y conocidos, simulando una relación íntima que solo existía en su mente. La estrategia inicial de bloquearlo resultó contraproducente, desatando una ola de insultos y amenazas explícitas. Fue la advertencia de un tercero la que cambió su perspectiva, al plantearle un escenario aterrador: “¿y si va a tu casa? ¿Y si están tus hijos y te hace vivir un mal momento?”. Este punto de inflexión la llevó a reconocer la urgencia real de la situación y la necesidad de actuar.
La historia de Celeste Cid y los años que lidió con un acosador
El camino elegido por Celeste fue la acción legal, un proceso que describe como incómodo y complejo, al no encuadrar perfectamente en las figuras legales más comunes. “Sí, fue bastante incómodo porque siento que mi caso no es un caso de violencia doméstica, cuando pasa con algún marido e hijos, o cuando vivís con la pareja, es distinto. En este caso yo no tenía un vínculo cercano con esta persona”. A pesar de obtener una orden de restricción perimetral en Argentina, la situación escaló a un nivel internacional, demostrando la tenacidad de su acosador. “Cuando yo me fui a Uruguay a presentar mi libro llegó hasta la Feria del Libro en Uruguay. Entonces ahí nos asustamos porque entendió que en Argentina no se puede, pero que en Uruguay no había una ley que protegiera. Lo sacaron del lugar diciéndole que no podía ingresar, y ahí sí me asusté”.
El desenlace de este prolongado calvario llegó finalmente con la noticia de que el individuo fue institucionalizado. “Hoy, por suerte, está internado y le están dando contención psiquiátrica. O sea, está medicado y está contenido”. Este episodio, que ella misma califica de increíble, subraya la delgada línea entre la admiración y la obsesión, y deja al descubierto las grietas en los sistemas designados para proteger a las víctimas, especialmente cuando la persecución demuestra una frialdad calculadora, como el viaje a otro país para eludir la justicia.


