Christian Sancho: “Nunca me sentí cosificado porque yo juego a provocar”
A Christian Sancho le gustaría viajar un poco más. Pero no por trabajo, sino por placer. Admite que amaría nuevamente ir a lugares que conoció en su juventud y a los cuales no pudo volver. “Era otra vida, imaginate que había fax, teléfonos de línea, no había internet, celulares, WhatsApp… toda esa historia no existía de esta manera, así que me gustaría volver a Nueva York y a algunos lugares de Europa que conocí hace muchos años”, reconoce en diálogo con MDZ.
Te puede interesar
El programa de canal América que estrena nueva temporada y promete arrasar
¿Y por qué no pudo regresar? Explica: “Por trabajo, por estar realmente al palo todo el tiempo. En temporada no se puede y ahí ya tenés tres meses menos; después, ya arranca la vorágine del trabajo en el año y entonces por ahí se me complicó. Pero en algún momento detendré el planeta y ahí me dedicaré a trabajar menos y a viajar un poco más, que es lo que quiero. Tienen que coincidir un montón de cosas, porque a veces nuestro laburo nos sorprende. No tenés la posibilidad de decir ‘bueno voy a trabajar de lunes a jueves y el viernes me voy’. Tenés que siempre estar atento a los tiempos que se van dando y si se puede dar en esos bachecitos, buenísimo; si no, será en otra oportunidad”.
Y la pregunta le dispara una idea: celebrar sus 50 en La Gran Manzana junto a su mujer, Celeste Muriega. “Puede ser un lindo regalo, siempre pienso en fiesta o viaje y obviamente gana el viaje”, asegura.
Mientras espera ese momento, Sancho se prepara para el estreno de El Portal, una película que sale después de mitad de año en la que actúa y produce, y recorre el país con la gira de Sinvergüenzas, una divertida comedia que trata sobre un grupo de amigos que socorren a uno de sus integrantes que está por cometer una locura y esto los lleva a desnudar su alma y más. “Estoy disfrutando mucho el hecho de viajar con esta obra, de poder ver el teatro lleno cada vez que vamos al interior, porque hoy es muy difícil que eso suceda y cuando vemos que la gente hace el esfuerzo de venir, pagar su entrada y llenar la sala, nosotros lo valoramos muchísimo. Fundamentalmente yo lo valoro mucho a eso”, indica.
- Este mes se presentan en Mendoza, ¿qué recuerdos tenés de la provincia?
- He ido varias veces. Fui con SEX; con Mi vecina favorita, una obra que hicimos con Lizy Tagliani; con Vidas privadas, otra obra que hice con (José María) Muscari, allá por principio del 2011, y también tuve la posibilidad de ir a conducir la Vendimia Solidaria hace unos años. Así que he ido en varias oportunidades en distinto modo: conductor, actor, modelo. Estuve en varios formatos en esa provincia y siempre la verdad la pasé muy bien, me divertí, me trataron muy bien, disfruté mucho. En uno de los últimos viajes, antes de la pandemia, fui a presentar una película que filmé con Amazon que se llama Un crack. Siempre tengo grandísimos recuerdos de lo que es la provincia y lo que me ha dado con mi trabajo.
- Siempre viajaste por trabajo, ¿nunca te tomaste unos días para descansar?
- No, ¿sabés que no? ¿Sabes que tenés razón? Y eso es una asignatura pendiente que tengo: el derecho de tomarme unas vacaciones en Mendoza, porque me lo han ofrecido y siempre la verdad por una cuestión laboral no he podido, pero tengo muchas ganas; digo, es un destino que quiero conocer de vacaciones. He ido a Mendoza cuando era chico, que en un verano fuimos con mi viejo a la provincia y a Chile y fueron unas vacaciones hermosas, pero me gustaría volver a esta altura de mi vida. Me parece que sería algo lindo y algo para disfrutar con mi familia.
- ¿En qué momento de tu vida te encontrás?
- En un momento de mucha plenitud, de mucha afirmación, consagración. Imaginate que recién antes de que me llames estaba leyendo el boceto de la publicidad que voy a hacer para un perfume que sacamos la semana que viene, que tengo que filmar la publicidad para el Día del Padre. Hago un perfume nuevo que se llama Leyenda, y trata de todo eso que uno ha recorrido con el tiempo. Leía el boceto y está buenísimo, porque es parte de lo que me preguntás. ¿En qué momento estás? En uno de disfrute, de celebración, de ver el recorrido de lo que uno ha hecho en estos 50 años y con mucha gratitud, con mucho agradecimiento, porque he trabajado de lo que más me gusta, he tenido quizás más de lo que pretendía y la vida me ha regalado todo lo que he querido. Y, fundamentalmente, conocí el amor, que eso es lo más importante, tener hoy por hoy amor, salud, trabajo de lo que a uno más le gusta. Creo que ya soy un privilegiado, por eso digo que lo que hoy tengo es un momento hermosísimo de mucha plenitud y de mucho agradecimiento.
- Hacés hincapié en el amor. Con Celeste hiciste algo que no tenías pensado en tu vida: casarte. ¿Qué fue lo que te llevó a tomar esa decisión?
- Es la primera vez que me caso en mi vida y la última. Nunca estuvo en mis planes casarme y no creía en el matrimonio hasta que conocí a Celeste, y no por desmerecer a mis relaciones anteriores. No se había dado y para mí el casamiento era una celebración de amor, de encuentro, de esa persona con la cual querés seguir festejando el resto de tu vida, y eso encontré en Celeste. Es una persona que me divierte, que me contagia, que me potencia, que me regala amor, su tiempo, la posibilidad de poder disfrutar el día con ella todos los días, y más allá de que por ahí con esta gira no nos vemos como nos hemos visto en el tiempo que empezamos a salir, que estábamos 24-7, hoy me da la posibilidad de extrañarla y de que cada vez que volvemos a vernos nos disfrutamos mucho como esa primera vez. Entonces, eso habla del por qué elegí casarme con ella, es una persona que me dio todo lo que necesitaba en esta vida.
- La gira te permitió afianzar el vínculo.
- Sí, sí, el vínculo se afianza porque está bueno también dar la posibilidad de cuando no estás todo el tiempo con alguien ver qué pasa, qué sucede, cómo es esa distancia, cómo es la lejanía… Y no, se maneja bien. Con el mismo respeto, con la misma gana de los dos de poder encontrarnos a la vuelta y también la posibilidad de extrañarse, porque está bueno extrañar a tu pareja y saber a quién tenés al lado y si lo extrañás es porque lo querés y mucho. Entonces, habla de eso el extrañarse y el encontrarse a la vuelta de cada gira, de cada ciudad, que a veces son más cortas, a veces son más largas, hay lugares que son tres días, hay lugares que son siete o diez, entonces eso habla de quizás el poder extrañarse y valorar al otro.

- ¿Qué cosas te dan vergüenza?
- Y… la verdad que nada. Si me pongo a pensar así fríamente… no, nada. Siento que no he tenido vergüenza en mi vida. He sido tímido cuando era más chico, pero no vergüenza, porque siento que siempre he encontrado la herramienta de ponerse una máscara y salir a jugar a lo que uno no es. Y eso ayuda mucho, porque te da la posibilidad de tener licencia para matar en lo que quieras, y esa inmunidad que me dio la actuación, la utilicé al principio con el modelaje, pero rápidamente en el modelaje encontré la posibilidad de hacer publicidades, y eran de 30 segundos en las que tenía que jugar a ser otro. Eso me gustó y empecé a estudiar actuación y a potenciar al actor, porque la realidad era esa, era que jugaba a lo que no era y me divertía, y si cada vez salía mejor, por ahí era el camino. Así que no, la verdad que vergüenza no. Imagínate que a los 18 años estaba en todos lados en calzoncillos, así que no puedo tener mucha vergüenza de nada yo realmente, así que no, realmente la palabra sinvergüenza es una palabra que conozco por la obra.
- Hablás de tus campañas en calzoncillos. ¿En algún momento de tu carrera sentiste que se te cosificó?
- Nunca me sentí cosificado porque yo juego a provocar. Me quedo con una frase que me dijo una vez un maestro de teatro: “el actor o el artista tiene la premisa constante de sorprender y provocar”. Yo trato de hacer eso constantemente, trato de buscar esa provocación. Si yo sentiría que me cosificaran estaría histeriqueando con la gente, porque no es lo que yo quiero, si salgo a provocar, de ponerme en boxer en un lugar o de aparecer desnudo en un trabajo o en una película o en una fotografía o en lo que fuere, estoy provocando algo, entonces sería demasiado irrisorio para mí decir que me siento cosificado, si yo estoy buscando todo eso. Uno cuando busca eso, está logrando su objetivo. Si tanto mujeres y hombres eligen ese producto a partir de lo que uno provocó, no sentiría cosificación, es lo que a mí me pasa, yo siento eso para conmigo y yo juego constantemente con esa premisa que me enseñaron algunas veces en la actuación. Sorprender y provocar, fundamentalmente provocar.
Para agendar
Sinvergüenzas
- Buenos Aires: domingo 19, a las 21, en Teatro Regina (Avenida Santa Fe 1235, Buenos Aires). Entradas en Plateanet.
- Mendoza: jueves 23, a las 21, en Auditorio Municipal de Tunuyán (Leandro N. Alem 748, Tunuyán). / Viernes 24, a las 21:30, en Teatro Mendoza (San Juan 1427, Ciudad). Entradas en EntradaWeb.


