Sabrina Garciarena: "Nunca hice una obra o una película bancada por el Estado”
Un pequeño gran momento en la vida de Sabrina Garciarena fue cuando en 2017, en uno de sus tantos viajes a España por trabajo, su mamá le regaló un muñequito de un leoncito. “Me lo dio para que me cuidara y protegiera y me dijo que yo era muy valiente y que iba a poder con todo”, recuerda en diálogo con MDZ. Ese día la marcó y lo descubrió siete años después cuando se enteró que sería madre.
Durante su primer embarazo soñaba que su bebé tenía que llamarse León y no entendía muy bien el por qué. No tenía ninguna referencia del nombre, ni tampoco había escuchado llamarse así a ninguna persona que conocía. Al tiempo, hizo el click. “Después me acordé, cuando mi hijo ya había nacido. León era ese osito que me acompañaba en mis viajes y lo tengo todavía, está en su cuarto. Es algo chiquito, pero es grande porque mi hijo se llama así”, indica.
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Es que son los pequeños, pero grandes momentos, los que hacen la diferencia. Y eso es lo que busca que todos comprendan cuando, junto con Tomás Fonzi, Michel Noher y Malena Sánchez, Garciarena se presenta en el Multiteatro y cuenta historias con las que es inevitable conmoverse. “Pequeños grandes momentos es una obra muy diferente a lo que es el típico teatro. Se trata de una escritora muy famosa que en un mal momento le ofrecen un trabajo en un blog. Ella pasa por momentos personales muy duros y el hecho de contestarle a la gente y ponerse en su lugar, la empieza a curar, a sanar -señala-. Aparecen relatos de personas y se ve la importancia de hablar de lo que pasa. Hay muchos casos diferentes, bastante fuertes y son relatos y respuestas contadas al público”.
En simultáneo, está de gira con el musical Madres, que el próximo viernes se presenta en Mendoza. “Es una obra que nos hace tan felices y nos genera un gran desafío. Tiene todos los condimentos para un actor: mucha comedia y mucha emoción. Tiene momentos muy fuertes que, para mí, hacen que la gente se vaya modificada. O sea, entra en una como de diversión, pero se va con mensajes muy lindos. Sentimos como que es muy redonda la obra, que la gente la disfruta, la pasa bien, se ríe, se va a cenar y se sigue riendo de cosas que vio. Nos hace bien a nosotras y les hace bien a las personas. Que un poco el teatro tiene esa revolución…”, detalla la actriz que comparte escena con Viviana Puerta, Andrea Lovera y Manuela Perín.
- ¿Qué temas toca Madres?
- Tiene mensajes, por ejemplo, con respecto a la maternidad pero no es que tenés que ser mamá para ver la obra. Todos nacimos de una mamá y entonces nos identificamos. No quiero spoilear, pero toca temas que, si bien para una madre son súper comunes, socialmente no se hablan tanto. Por eso también me parece que está buena… el poner en palabras situaciones que para una mamá es de todos los días. Los hombres un poco empatizan también con las mujeres. Siempre digo que los hombres van por temas. Van al trabajo y ponen la energía en el trabajo, van a fútbol y están en el fútbol, están en casa y están en casa… Es como que enfocan mucho más la energía. Las mujeres tenemos un multitasking en la cabeza. El martes estaba por hacer función y hasta los últimos segundos estaba viendo si Germán llegaba a mi casa porque el profesor de inglés estaba esperándolos para dar una clase. El trabajo de una madre no se frena nunca jamás en la vida. Nunca puedo desatender ese rol, no podés relajarte nunca.
- ¿Y cuál es el mayor cambio que sentiste con la maternidad?
- Lo que pasa es que no es un cambio, te da vuelta 180 grados. Te cuesta reconocerte como eras vos antes. Por ejemplo, yo, Sabrina, sigo siendo la misma persona trabajadora, aventurera. Ahora nos vamos para Mendoza y estoy con una adrenalina, una alegría que no te puedo explicar. La Sabrina de siempre, que trabaja y que tiene ganas. Antes, trabajaba, no sé, desde las cinco de la mañana hasta las 12 de la noche y no paraba. Después, me iba a dormir. Ahora no. Siempre duermo con un ojo abierto y la cabeza está con mil cosas. Los chicos tienen muchas cosas por día, mi casa, todo… Pero aún así tuve tres hijos. Para mí es una experiencia positiva. Es lindo y no es fácil. A mí me gusta mucho estar en familia. Así que, qué sé yo, ahí estamos.
- ¿Cómo te ves con otro hijo?
- Recién estaba mirando un video en TikTok en el que había una familia de nueve. Y decía “wow”. Es que sí, yo tendría un millón más. Lo que pasa es que, al venir de una familia numerosa -somos 5-, también vi a una mamá muy agotada, muy cansada, que tuvo que estar al lado… Y dije, me parece que es mejor una mamá feliz con su carrera y que pueda estar con ellos, acompañarlos. Y también hay algo del desgaste del cuerpo que quizás no se habla tanto. No soy la misma persona, energéticamente hablando, que cuando nacieron mis dos primeros hijos. Mía, la tercera, nació cuando era un poco más grande. Hay que también pensar en uno, en estar bien uno, para poder tener toda la mejor energía para ellos. Tres está bien, pero si es por mi corazón y mi emocionalidad, hubiera tenido muchos más. Pero hay que saber decir basta.
- Trabajaste mucho afuera, te iba muy bien y, sin embargo, volviste a la Argentina. ¿Por qué?
- Me hacen esa pregunta todo el tiempo. Incluso Germán (Paoloski), mi marido, me dice todo el tiempo “uy, vos estabas re bien allá y yo te traje acá y no sé qué…”. Yo estaba haciendo una carrera como “ascendente” allá. También hacía mucho que trabajaba acá. Nunca me lo tomé como que me iba a ir a vivir a Madrid o a Italia. Lo tomo como el actor, que es un poco nómade, que viaja, que trabaja donde hay trabajo. Los actores somos básicamente seres desocupados que a veces tenemos trabajo. Yo lo tomaba como, che, tengo grandes oportunidades acá, pero mi lugar y mi corazón están en Argentina. No me podía imaginar vivir en otro país. O no sé, digo, lejos de mis padres, de mis hermanos, con Germán ya estábamos juntos. Entonces era como natural estar acá y criar a mis hijos acá. Quizás si detuve un poco la carrera, pero también he hecho un montón de cosas, he hecho un montón de series, un montón de películas. Creo que uno a veces pone por delante la carrera y en realidad tu carrera no es una carrera, es tu vida. Entonces yo siempre trato de vivir mi vida y mi carrera va acompañando esos momentos. Lo que yo amo. No podría estar sin trabajar, pero no a costa de mi infelicidad. Cuando estaba en España era muy feliz haciendo mi trabajo, pero extrañaba mucho a mi familia. Si bien es cierto que podría haber seguido trabajando, siento que ahora, cuando mis hijos crezcan un poco, puedo retomarlo y tener oportunidades allá, acá y donde esté. Puede ser en México, en Colombia… donde sea porque el actor es así, trabaja donde hay trabajo. Y a mí me gusta mucho la idea de poder ir y venir, pero este es un momento muy feliz que estoy cerca de mis hijos, de mis hermanos y que, también, estoy trabajando y muy feliz con lo que estoy haciendo.
- ¿Y cómo te llevas con esta idea de que el actor trabaja solo cuando hay trabajo? Así es complicado tener una estabilidad económica.
- Yo la llevé siempre muy bien, pero porque me considero una persona que hace mucho trabajo personal y siempre hice terapia, por otros temas, y eso me ayudó. Nunca tuve bajones anímicos o de ponerme mal. Sí me pongo muy creativa cuando hay momentos muy difíciles. De hecho, este es uno... Más allá de que esté haciendo dos obras de teatro, te puedo asegurar que es un momento muy duro. Es difícil vivir de eso solamente. Entonces, me pongo productiva, me pongo a crear un montón de cosas, a pensar, a armar. Ahora estamos armando otros proyectos de otras cosas. Entonces, si bien es un momento duro, también hay que no quedarse quieto. Si no estás trabajando, ponete a estudiar, a leer, a pensar cosas nuevas, a escribir. Para mí, es eso. Y si necesitás trabajar porque tenés que comer, bueno, es trabajar de otra cosa. Lo veo de esa manera.
- La última. Vos trabajaste en muchos proyectos audiovisuales, ¿qué reflexión podés hacer sobre las últimas medidas que tomó Javier Milei con respecto al INCAA y la cultura?
- Por ahí la gente no sabe, pero el 99% de los actores vive de la parte privada. El Instituto Nacional del Teatro ayuda a un montón de lugares y localidades que por ahí hay teatro y son lugares a los que la gente no puede acceder. Entonces, es un montón esa clase de teatro que tienen en su municipio. Pero, por ejemplo, yo en 25 años de trabajo nunca, jamás, hice una obra de teatro o una película bancada por el Estado. Con lo cual, me parece que son decisiones un poco abruptas. Me parece bien que se regule el presupuesto. No digo que se regule a dónde va eso, pero, para mí, que en un país no haya cultura, matar eso… no. No estoy tan informada en el sentido de si es por un tiempo o si es definitivo. Lo mismo con la educación pública. Es algo que funciona bien, ¿por qué lo vamos a tocar? Y hoy como están las cosas difíciles, si no está eso, es imposible que los niños vayan al colegio... Mi papá, una persona con muy bajos recursos, pudo estudiar y hoy es bioquímico y pudo hacer una buena carrera. Mamá, lo mismo. Es odontóloga gracias a la universidad pública. Es lo que nos diferencia de otros países, de no tener a tener la oportunidad de que tu vida cambie. Obviamente no estoy de acuerdo con todo eso pero básicamente lo que espero es lo mejor para el país. Que no haya hambre. La inseguridad que hoy hay es tremenda, no se puede salir a la calle. Quiero que empiece a estar todo mucho mejor, digamos. Y no quiero ni opinar sobre el tema porque es muy doloroso lo que veo que está pasando. No sé para dónde vamos a ir pero espero que salgamos de alguna manera y que todo mejore. Soy optimista.
Para agendar
- Madres. Única función en Mendoza. Viernes 26, a las 20, en Teatro Plaza (Colón 27, Godoy Cruz). Entradas en EntradaWeb.
- Pequeños grandes momentos. Lunes y martes, a las 20:30, en Multiteatro Comafi (Avenida Corrientes 1283, Buenos Aires). Entradas en Plateanet.