El pasado de Agostina, la nieta de Santo Biasatii que debutó en LAM
Agostina Biasatti tiene 29 años, es la nieta del reconocido periodista y conductor Santo Biasatti y acaba de pegar el gran salto de su carrera, ya que hizo su debut como panelista de LAM, el programa de Ángel de Brito.
Si bien hizo la carrera de periodismo en la Universidad de Belgrano, Agostina primero estudió medicina y tiene un pasado en Bariloche, previo a mudarse a Buenos Aires para lanzarse profesionalmente.
“Antes hubo otras cosas. En un momento quise ser médica. En otro momento quería ser actriz y la verdad que me fui dando cuenta de que cuando venía a visitar a mis abuelos, siempre iba al canal, a la radio y me di cuenta de que estaba empapada de eso. Yo vivía en Bariloche y empecé a pensar en venir a Buenos Aires para dedicarme a lo que mamé toda mi vida”, contó en una charla con La Nación.
Sobre su pasado, la nieta mayor de Santo Biasatti contó: “Nos fuimos para allá cuando yo tenía 4 años. Y a los 18 me vine a estudiar acá. Me di cuenta de que quería entretener a la gente y poder llevarle una sonrisa o sacarla del día a día. Entonces empecé a estudiar Ciencias de la Comunicación”.
Agostina cuenta, además, que cuando llegó a Buenos Aires lo hizo en la más absoluta soledad. “Me vine solísima. Aprendí a cocinar, a limpiar, a organizar las cuentas. Cuando vivís en el interior. Te crían sabiendo que vos terminás el colegio y te vas a Buenos Aires, a La Plata, a Córdoba o a Neuquén a estudiar”, recordó.
“Empecé a estudiar Comunicación en la UB. Después hice locución, por las dudas. Y de a poquito me fui metiendo, fui conociendo gente. Les decía: ‘Estoy estudiando esto’. Y así fue”, agregó la nieta de Santo Biasatti.
Por último, se refirió a la circunstancia de hacerse de un lugar en los medios sin utilizar el apellido. “Supongo que algunos cuando me ven y me preguntan mi apellido, hacen la conexión. Otros no, hacen la conexión mucho después. En la universidad sí me costó un poquito, pretendían que yo fuera algo que no era; esperaban que fuera igual a mi abuelo, hasta que yo me senté y les dije: ‘No soy igual, yo soy yo. Soy diferente. Me gustan otras cosas”, remarcó.

