Hernán Casciari: "Si no tenés de referente a Mafalda es porque no entendiste nada"
Hernán Casciari, escritor, editor y creador de contenidos, es un referente absoluto entre la unión de la literatura con el internet. El mercedino también es el creador de la Editorial Orsai, la productora Orsai Audiovisuales y el director de la revista Orsai.
Con su obra de teatro "Puro cuento", Hernán Casciari se presentará en el Teatro Mendoza el próximo 16 de marzo, día en que cumplirá 53 años.
"De hecho lo hago a propósito, o sea, trato de festejar mi cumpleaños en el escenario, me divierte mucho", confesó en diálogo con MDZ.
Este espectáculo se basa en los nuevos relatos de su libro "Cuentos contra reloj" y tiene "una especie de estructura, pero voy cambiando cosas según me convenga. A veces estoy más dúctil para el humor, a veces más para el drama, entonces voy haciendo cambios".
Si bien toda obra tiene una estructura y a partir de allí nace la improvisación, lo cierto es que en este caso "depende de lo que estoy pensando, por dónde me va llevando el día, la semana, qué sé yo. A veces tengo por decir algo, está cerca una fecha de la muerte de mi viejo, entonces voy por ese lado. En otros casos el lugar tiene que ver, capaz que si estoy en Mendoza o en Córdoba hago algún cuento que haga referencia a ese lugar o que me lleve para ese lado. Tiene que ver lo regional, las efemérides, mi estado de ánimo. Va cambiando", confiesa Hernán en esta charla con MDZ.
- ¿Cómo ves la literatura en el teatro?
- No es nuevo. Digamos que en los últimos tiempos no, pero Charles Dickens hacía eso en Inglaterra, Allan Poe también en Boston, leían en voz alta sus historias. Es una cosa bastante más habitual de lo que sospechamos. Ahora, si iluminamos solamente los últimos diez, doce años, sí, es medio raro. De hecho, antes de la imprenta era lo único que se hacía. Se leía en voz alta porque era la forma de que el otro comprenda historia, la pudiera memorizar. A mí me parece rarísimo que no se haga más, porque funciona maravillosamente bien, ayuda a vender más libros. Yo, de hecho, vendo muchísimos libros gracias a la lectura oral y no al revés, y entonces es como muy beneficioso para todas las partes.
- Y quizás con el avance de la tecnología, de la inmediatez, de las nuevas generaciones que tienen todo en el teléfono, se perdió un poquito eso del cuento...
- O al revés, o sea, el avance de las tecnologías a mí me permitió hacerlo. Es muy difícil tener una comunidad de lectores si no hay un avance tecnológico inicial, porque dentro del rubro, en el siglo XX, cuando no existía internet, tu cartera de cliente la tenía la casa editorial, no la tenías vos. Entonces, si un día te cansabas de esa casa editorial, te ibas sin cartera de cliente. A mí me parece que la tecnología es la que propicia que todo esto se pueda hacer y no al contrario.
- ¿Tuviste algún tipo de relación con Mafalda?
- Sí, claro, por supuesto, es un referente. Supongo que para alguien que tiene que ver con la comunicación, el humor, o incluso contar historias o dibujarlas, no tener de referente a Quino es casi como el cartel de no entendiste nada. Pero Quino no solamente tiene esa enorme capacidad de influencia conceptual, sino también tiene una enorme capacidad de influencia autogestiva. Quino en un momento rompió lanzas contra la industria y se hizo cargo de Mafalda el mismo, cuando todavía no existía internet, y es a la ilustración lo mismo que el Indio Solari y sus Redonditos de Ricota para la industria discográfica. Quino no solo un enorme referente y una influencia ineludible, sino que además también lo es en cuanto a gestión cultural.
- ¿Crees que puede ser un filósofo alguien que dibuja, como en este caso Quino con su Mafalda?
- Sí, en realidad puede ser un filósofo alguien que es carpintero. Nadie debería ser filósofo y nada más, ser filósofo o ser observador de la realidad o cosas que tienen que ver con poner tu prisma a lo que todos ven y mostrarlo de una manera distinta, no debería ser la única función del ser humano que decide ese rubro o ese oficio. El dibujo, el humor, la escritura, tocar el violín, pintar cuadros, todas estas cosas que dan la impresión de que no tienen ningún valor práctico en la sociedad, lo que hacen es hacer que podamos soportar mejor la finitud, el hecho ineludible de que nos vamos a morir y pasarla un poquito mejor en este espacio de tiempo.

- ¿Cómo se dio la creación de Orsai?
- Yo tenía muchos lugares donde publicar, de hecho publiqué en las grandes editoriales hasta que me di cuenta de que eran todos una sarta de ladrones y entonces dejé de hacerlo y puse mi propio sello editorial. Tenía dos razones: tener dónde publicar y para demostrar que se podía hacer sin cagar a nadie. Ahora gano muchísima más plata y al mismo tiempo es tremendamente más divertido y llego mucho más lejos.
- Recién hablamos también de la importancia de la cultura, ¿no sé si tenés alguna posición tomada respecto a lo que está pasando actualmente con la cultura?
- A mí me interesa mucho lo que ocurre con los artistas cuando se sienten incómodos, me gusta muchísimo y no estoy a favor de gobiernos estúpidos como el que hay ahora, pero sin embargo sí estoy a favor de que a veces los artistas se sientan obligados a buscarse el sustento por otros lugares, me parece que salen mejores poesías, mejores canciones, mejores novelas. Lo que está pasando hoy es espantoso porque las personas que están decidiendo los destinos del país lo están haciendo sin tener la menor idea de cómo funcionan los destinos del país, pero no puntualmente por lo que tiene que ver con lo cultural.

