Mariana Enriquez: “Escribo cosas que me obsesionan y me preocupan”
Si Mariana Enriquez dice que piensa en los lectores, miente. Publicó su primer libro, Bajar es lo peor, casi tres décadas atrás y lo escribió para ella. El texto nació de sus inquietudes, de temas que quería leer y no encontraba dónde. Hoy, a pesar de su popularidad, nada cambió. “Escribo lo que a mi me gusta y para mí. Eso sigue igual. Después, ese mundo lo comparto con los demás y, por suerte, hay mucha gente que se copa y lo comparte. Escribo cosas que me obsesionan y me preocupan”, reconoce en diálogo con MDZ.
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Es auténtica y prefiere la honestidad. Sabe que muchos lectores se decepcionan cuando lo admite, pero sostiene: “Es más copado que un escritor escriba para sí mismo y eso lo comparta. Ofrece lo más personal que tiene, que es su mundo. Pero bueno, yo tengo opiniones raras”.
A sus primeros libros no los volvió a leer. ¿Por qué? No quiere caer en la tentación de cambiarles cosas. “Con el tiempo escribís de otra manera y no te reconocés en la escritura -expresa-. Estoy muy conforme acerca de lo que tratan y la intención que tienen. Uno siempre va cambiando e incluso hay probablemente cosas de esos libros que me gusten más que lo que escribo ahora. A lo mejor son más espontáneos, más punk… Pero por ahí tienen algunas cosas un poco ingenuas, que ya no me gustan tanto. Depende, pero no lo juzgo mal. Para nada. Son libros que me satisfacen”.
Como a muchos, a Enriquez le fascinan las historias que provocan miedo. Por eso, no le sorprende que la sigan y la lean. “A la gente le gusta mucho el terror. Del resto, no sé porque se copan, son cosas que me gustan a mí. Son temas muy populares. Si bien algunos gustos míos son muy retorcidos, otros no. Pero hay un encuentro en eso de hablar sobre cuestiones bastante populares”, indica.
Su primer contacto con el género de terror lo tuvo de chica con los relatos mitológicos argentinos. También, con algunas “pequeñas supersticiones terroríficas” que le contaba su abuela correntina, como la que asegura que cuando un gallo canta de noche, alguien muere. De adolescente, se interesó por el universo de Stephen King y por películas como las que protagonizaba Freddy Krueger. Además, la marcó la dictadura argentina. “Es real pero es puro terror -señala-. Ahí se me armó como una amalgama mental donde todo eso está mezclado y me sirve para hablar de la realidad en distintos ámbitos”.
Y para hablar personalmente con sus lectores, ahora viajará a Mendoza con No traigan flores. Es su primer espectáculo integral que combina narración de textos, música e ilustraciones.
- ¿De qué trata No traigan flores?
- Es una serie de lecturas, dividida en tres partes de forma arbitraria. Lecturas que combinan textos entre periodísticos y personales, algunas partes de ficción de cuentos enteros o fragmentos de novelas y algún texto inédito. Todo esto con alguna lógica muy tenue, no con un criterio teatral ni dramatúrgico, sino más bien performático. Osea, que tenga una combinación con el trabajo de ilustración que hace Alejandro Bustos. Dibuja con arena en vivo, entonces es efímero. Solamente hace los dibujos ahí y después no se pueden reproducir. Hace un poco lo que tiene ganas de hacer. Quiero decir, por supuesto tiene algunas cosas más o menos preparadas pero después sale lo que sale. Puede fallar y ensaya otro. Lo mismo pasa con el Mono Hurtado, que hace música incidental. Tiene algunas cosas preparadas y otras no, es medio jazzero. Yo no solo leo sino que cuento trastiendas de las cosas y, en muchas ocasiones, cambio texto, sobre todo para no repetirme. No tanto en relación al público sino más bien en relación a mí, para después no contar cosas que resulten forzadas o chistes viejos. Voy cambiando para no aburrirme y no aburrir a los demás.
- Lo curioso entonces es que cada experiencia es única.
- Exacto. Por ahora no repetimos ninguna exactamente igual (Nota del R.: ya presentaron el espectáculo en Buenos Aires, Córdoba y Rosario). Incluso en las cosas que si repetimos, porque quedan bien o porque cambiar siempre es estresante, le buscamos la vuelta, que la ilustración sea diferente, que lo que cuento sea diferente… Hay tantas manera de contar un texto o cómo se conformó, de dónde sacaste las influencias, que eso no se termina nunca.

- ¿Cómo surgió la idea?
- De los productores (Paula Niccolini y Martín Giménez). Cuando me ofrecen algo, enseguida me engancho. Soy bastante… no sé si la palabra es arriesgada o inconsciente. Me entusiasmó la idea cuando ellos me propusieron hacer con la literatura algo distinto de lo que se hace en general en ferias, en mesas, en charlas, en presentaciones de libros… que sea un espectáculo más integral, más divertido, que tenga su porcentaje frívolo, entre comillas. Cambiarse la ropa, montarse y maquillarse bien, hacerle un evento a la literatura, que no solo sea el libro o la conferencia seca, sino algo un poco más cercano a la comunicación oral, al leernos cosas. Hay distintos grados de hacer eso y hay un montón en todo el país. Hay gente que hace lecturas, sobre todo mujeres que leen cuentos. Por ejemplo, la actriz Analía Couceyro y un grupo de otros actores y directores hacen una obra, entre comillas también, bastante rara. Leen cuentos míos en un cementerio. Bueno, en realidad los dicen, porque no tienen el texto y los saben de memoria. De ver algunas experiencias así, de llevar la literatura a otros ámbitos, dijimos hagámoslo en plan evento presentación en un teatro, con lindas luces, con música, con una linda pantalla. A mí me divierte y no sé hasta cuándo lo voy a hacer. No sé, no se va a convertir en mi segundo trabajo. Es un lindo experimento para estos meses.
- ¿Por qué lo titulaste así?
- Eso lo hizo Paula, mi productora. Hay uno de los textos que tiene que ver con el juego de la copa, donde aparece un ramo de flores en una situación rara y no puedo contar más porque es el primer texto que leo. No spoiler (se ríe). También tiene que ver un poco con que a mi me gustan los cementerios y es un chiste con eso. También con lo que no es un estreno de teatro convencional donde te traen flores. Pretendemos que sea una cosa distinta que hacemos porque tenemos ganas. Es un poco chiste y un poco para marcar la diferencia con un espectáculo teatral.
- La última, ¿a qué lugares tenebrosos tenés pensado ir durante tu visita?
- Tengo un libro de fotos muy copado del cementerio de Mendoza. Si tengo tiempo, me hago una escapada y lo uso de guía. En San Juan tengo ganas de ir a la Difunta Correa, es uno de los pocos santuarios que no conozco.
Para agendar
No traigan flores
Miércoles 9, a las 21, en Cine Teatro Plaza (Colón 27, Godoy Cruz, Mendoza). Entradas en Tuentrada.com y boletería de la sala.
Firma de libros
Miércoles 9, a las 11:30, en Librería García Santos (Av. San Martín 921, Ciudad de Mendoza).


