La confesión de Laura Esquivel sobre su cuadro de ansiedad y depresión
Laura Esquivel abrió su corazón como nunca antes y se confesó sobre su etapa más oscura y dolorosa, con trastornos de ansiedad y depresión en pleno fenómeno de Patito Feo, la ficción que la llevó a la fama.
Una de las cuestiones más difíciles que tuvo que afrontar en su cabeza fue la inestabilidad laboral con la que conviven los actores en el mundo artístico. “Sentía que era emocionalmente muy pesado de manejar. Terminé la secundaria y ya había vivido lo que era llenar un estadio con la gente. Lo que hoy hacen grandes artistas, con Patito Feo lo hicimos”, comentó en una charla con Teleshow.
“Esa sensación de volver al hotel, de volver a tu casa y de repente estar, en mi caso era chica, estaba con mi familia, no era que estaba sola. Pero estaba sola adentro mío. No podía comunicar ni siquiera a mis papás lo que me pasaba”, expresó Laura Esquivel. “Tenía ansiedad y me pasaban cosas que no sabía que era ansiedad, obviamente. Había una tristeza, un dolor, una oscuridad adentro mío que no tenía idea de qué era”, reconoció.
Sobre esas sensaciones que en su momento le costaban identificar, Laura Esquivel confesó: “Había un trastorno de ansiedad. Yo tengo una personalidad bajo perfil. Esta cosa de la exposición capaz no es lo mío. Tengo que aprender a manejarlo. Lo fui aprendiendo cada vez más y también la sensibilidad, al ser muy, muy, muy sensible, a veces te afecta un poco más todo”.
“Mi crisis más potente a nivel de ansiedad fue unos años después de la secundaria. En la secundaria hubo una primera crisis, después creo que fue como a mis 24, más o menos. Ahí sí ya me estaba sintiendo cargando desde más chica esta mochila. No tenía idea cómo se llamaban estas cosas”, añadió la actriz.
“Había otro cuadro más de depresión, había otro cuadro de ansiedad, porque era un vacío. Me acuerdo que eran días de sentir mucho vacío. Había terminado de grabar una serie y me acuerdo que pasé de laburar un montón de horas a estar tranquila. Y ahí me pegó terrible”, recordó Laura Esquivel.
-
Te puede interesar
Tercera noche de Vendimia reprogramada: el comunicado oficial
Entre esos momentos de depresión y ansiedad, Laura Esquivel logró encontrar el momento de pedir ayuda, algo que no es tan fácil en esos casos. “Levanté el teléfono un día que sentía que me iba a pasar algo. Le dije: ‘Vení a buscarme. No sé qué pasa. Pero vení a buscarme. Ayudame’. Muchos años de mi vida no lo pude comunicar porque pensé que era normal y que en algún momento lo iba a solucionar sola. Y te das cuenta de que no. Con los años eso va empeorando, era momento de pedir ayuda”, reveló.
“Cuando llegó mi papá, me acuerdo que sentí alivio. Me subí al auto y le conté lo que me estaba pasando. Y él es una persona muy fría y a la vez muy tranquila. Me ayudó y estuve un tiempo en tratamiento. Empecé terapia. Y ahí empezó un camino totalmente diferente. Es como una versión de mí que no quedó atrás. Todavía está esa herida, esa cicatriz de por vida”, cerró la actriz.