De qué trabajaba Mica Riera antes de pegarla en la serie de Fito Páez
La serie de Fito Páez, El amor después del amor, tuvo un una actuación sumamente destacada y reveladora, la de Micaela Riera en la piel de Fabiana Cantilo. Sin embargo, la actriz, que comienza a ver cómo despega su carrera, no se dedica sólo a la actuación.
Cuando tenía seis años la anotaron en un curso de teatro en su colegio que ofrecían Liliana y Noemí Serantes, las mellizas Nu y Eve. “Era mi lugar. Ahí podía expresarme sin límites”, comentó en charla con Teleshow.
Al tiempo, cuando tenía 14 años, volvió a estudiar teatro. En ese momento tomó la decisión irrevocable de convertirse en actriz. No obstante, también incursionó en el mundo del modelaje.
Una noche Mica Riera acompañó a su madre, la periodista de espectáculos Cristian Clement, a un desfile del diseñador Jorge Ibáñez. Allí, Pancho Dotto quedó cautivo y la invitó a sumarse a su staff de modelos.
“Yo nunca quise ser modelo, pero con los años veo algunas cosas que fueron teniendo sentido en mi vida. Le dije que no iba a faltar al colegio y le pedí que me mandara a los castings de la tele, porque veía que había modelos trabajando de actrices. Y al primer casting que me mandaron, quedé”, recuerda.
Mica Riera supo pasar por Consentidos, en donde superó el casting entre 800 aspirantes, Graduados y Educando a Nina. Fue en Señales del Fin del Mundo donde tuvo su primer protagónico.
Cuando la actriz quedó seleccionada para la miniserie Atrapa a un Ladrón, encontró un cable a tierra que, según confiesa, le repercutió favorablemente en lo que respecta a la mente y al cuerpo: la cerámica.
Si bien empezó como un hobbie, al tiempo la actriz de 31 años pudo encontrar allí una fuente de ingreso que le permitió quitarse a sí misma la presión de tener que vivir únicamente de la actuación o que, mínimamente, su economía dependiera de eso. “Me cambió por completo la perspectiva”, contó.
Enamorada de esta actividad, Mica Riera montó un taller en su casa y va manejándolo según su agenda. Si bien su carrera comienza a tomar una curva ascendente, por nada del mundo piensa en dejar de lado a sus alumnos de cerámica. “Es muy fácil desaparecer del mundo en este momento, cuando todos están todo el tiempo tirando flores y diciéndote cosas grosas”, explicó.

