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La inesperada confesión de Griselda Siciliani sobre los novios después de Adrián Suar

Griselda Siciliani se confesó y habló en profundidad sobre los romances que tuvo tras separarse de Adrián Suar.
Griselda Siciliani habló de su vida sentimental tras la separación con Adrián Suar La actriz hizo una inesperada confesión Foto: Instagram @griseldasiciliani
Griselda Siciliani habló de su vida sentimental tras la separación con Adrián Suar La actriz hizo una inesperada confesión Foto: Instagram @griseldasiciliani

A diferencia de Adrián Suar, que confesó que luego de la separación no volvió a enamorarse, Griselda Siciliani reconoció que en los ocho años posteriores a la ruptura de pareja, apostó por el amor en varias oportunidades.

Hace unos días, la actriz se refirió al cuestionamiento que da vueltas en la sociedad acerca de que una madre pueda abrirse a una nueva historia de amor tras separarse del padre de sus hijos, aunque los tiempos, en ese sentido, ya estén cambiando.

Griselda Siciliani.
Griselda Siciliani habló de sus romances tras separarse de Adrián Suar. 


“Está muy metido en el imaginario eso. También, en mi caso, me pasa todo el tiempo que me preguntan por Adrián, como si fuera la última referencia de un hombre que tengo”, expresó Griselda Siciliani.

“¡Imaginate en ocho años la cantidad de vínculos que tuve! Más intensos, menos importantes, más profundos…”, remarcó la actriz, dando a entender que tuvo más de un romance en el tiempo que lleva separada de Adrián Suar.

En ese sentido, ante la pregunta sobre si, en su opinión, es peor sufrir por amor o aburrirse, Griselda Siciliani fue contundente. “¡Naa, aburrirse! ¡Toda la vida! Es más, creo que, a veces, uno sufre por amor para no aburrirse, ¿no?”, aseguró.

Griselda Siciliani.
Griselda Siciliani habló de sus romances tras separarse de Adrián Suar. 


“En un momento digo en el escenario ‘qué hermoso es revolcarse en los vidrios rotos del desamor, qué hermoso es cuando alguien te dice ‘no tengo ganas de verte’. El rechazo me genera un impulso vital”, agregó.

“Entre una ruptura y lo que le cuento a un amigo haciéndolo reir, quizás pasan sólo dos días, aunque todavía me duela siento la necesidad de exorcizarlo en la risa, ¡porque está tan cerca! Está tan pegadito el humor al dolor que es una tentación enorme ir hacia ese lugar”, concluyó.