El hotel de los famosos: la famosa pareja que se conoció en el reality
A horas de que estrene “El Hotel de los Famosos 2”, la apuesta de El Trece para competir con “Gran Hermano”, MDZ dialogó con Locho Loccisano y Majo Martino, dos de los participantes del reality, sobre el éxito del mismo como género y su éxito acaparando el rating de la televisión argentina.
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Locho era conocido por sus participaciones en Combate, Corte y Confección o La Rueda de la Fortuna. Majo es periodista, notera y participó en 2017 en el Bailando de la mano de Marcelo Tinelli. Pero ninguno de los trabajos anteriores le dio la popularidad que obtuvieron con “El Hotel de los famosos” el año pasado.
Aún cuando ninguno de los dos llegó a la final, el romance entre ambos traspasó la pantalla de los televisores, e inspiró el libreto de la comedia “El hostel de los millones” en el teatro Candilejas de Villa Carlos Paz.
En la obra, Majo y Locho forman parte de un elenco de reconocidos actores como Miguel Ángel Rodríguez y Laura Novoa, acompañados por Sofía Pachano y Fabián Di Tomaso, y dirigidos por Patricia Palmer.
Personas, no personajes
“Esta es mi primera experiencia en teatro y es muy raro lo que ocurre a la salida. Cuando hacés televisión no hay gente esperándote a la salida del canal. Y acá en Carlos Paz te esperan, te abrazan, te dicen que te quieren y te sentís muy contenido”, expresa Locho relatando lo que vive este verano en Villa Carlos Paz.
“Los cordobeses son muy amorosos, pero en verdad te encontrás con gente de todo el país. Cuando preguntamos de dónde son, nos dicen que vienen de Salta, Jujuy, Tucumán, de Santiago del Estero… Y todos se quedan después de la función para saludarnos. Es muy lindo hacer teatro. Para mí es mi tercera experiencia en teatro y siempre me trae muy lindas sensaciones”, aporta Majo.
A pesar de ese cariño, a los dos les cuesta aún hoy tomar dimensión del alcance que tuvo sus propias participaciones en el “El Hotel de los Famosos” en los televidentes. “Sé que el ´Hotel de los famosos´ fue muy visto y la gente opinó mucho sobre lo que pasaba. Y aunque sí veo lo que sucede con ´Gran Hermano´, nosotros estábamos tan metidos en todo lo que nos sucedía encerrados, que cuando salimos no logramos tomar la dimensión total”, opina Majo.
En el caso de Locho, lo que rescata de la experiencia es que la gente pudo conocerlos “como personas”. “Nos vieron llorar, reír, sufrir, y engancharnos como quienes somos, no interpretando personajes o jugando una estrategia”, expresa Locho Loccisano.
“Me pasó trabajando en la segunda temporada. Todos los participantes cuando ingresamos, en la primera semana nos contenemos. Pero luego de la segunda semana empiezan a asomar ´las hilachas´. Porque es imposible no mostrarte como sos vos en realidad. En un momento te olvidás que tenes cámaras enfocándote todo el tiempo. Y por eso me parece muy lindo que la gente nos aprecie y nos elija por haber visto quiénes realmente somos”, agregó.
“Cuando yo entré al Hotel tenía como objetivo ser yo misma. Lo que me pasó, es que primero la cámara me hizo poner como en una postura. Como cuando te sacás una foto y querés salir lo mejor posible. Yo me propuse ser yo, no agredir, no traicionar, no hablar mal de los demás. Y me encantó que la gente pudiera conocer esa parte mía. Cuando uno trabaja de periodista es difícil que conozcan quién sos o los valores que tenés. El reality te permite mostrarte en tu totalidad porque estás 24 horas con un micrófono y una cámara prendida. Eso me encantó”, dice Majo Martino.
Novios sin cámaras
Aún cuando el romance de Locho y Majo nació dentro del reality, se fue consolidando fuera de la pantalla. Tal es así que este verano, haciendo teatro juntos, probaron la convivencia y hasta el momento disfrutan de la compañía uno del otro.

Sin embargo, muchos televidentes pensaron en un primer momento que ese noviazgo era pura ficción. No fue hasta que Pampita los sorprendió juntos en un shopping e hizo un video en vivo en sus redes sociales, que el público tomó conciencia de que ese romance era real.
“Hay algunos que aún ahora no nos creen. Y si nos ven chapando en algún lugar público todavía nos preguntan si es verdad que estamos juntos. En broma siempre contestamos que es mentira”, dice entre risas Locho. “Ocurre que en este medio donde trabajamos hay muchos que hacen cosas por interés de figurar o por prensa. Pero no todo es así. Esto que nos sucede con Locho es de verdad”, agrega Majo sin dejar lugar a dudas.
En el reality como en la vida real
A la hora de analizar cuál es el atractivo que le encuentra el televidente a los realitys, Majo tiene su propia teoría. “Yo creo que la gente necesita distenderse, pero a la vez sentirse identificada y ver las miserias ajenas. Quizás para no poner el ojo en uno mismo, sino en el afuera. Gran Hermano es un fiel ejemplo de eso: a ver qué está haciendo este, mirá que mentiroso aquel o qué divino este otro. En resumen, GH es el reflejo de una sociedad miserable. Y el casting está hecho a propósito para que se generen ese tipo de situaciones polémicas”.

Locho acuerda con su novia y agrega: “Ves en el reality lo que ocurre en la sociedad pero en un microambiente. El amor, los desencuentros, la traición, son todas cosas que pasan en la vida. Pero cuando la gente lo ve en un reality, más que en una ficción, se siente identificada. Cuando a Majo la traicionó un amigo, el público recordó alguna experiencia donde también fue traicionado por un amigo. O cuando ves a dos personas que comienzan siendo amigos y luego se enganchan, como nos pasó a nosotros, también hay alguien que lo ve y recuerda que le pasó algo similar”.
Majo hace hincapié en las diferencias entre “El hotel de los famosos” y “Gran Hermano”. “En GH, parte del juego es traicionar al otro y no eso no es juzgado. En el Hotel era distinto, porque la traición era más parte de lo que sucede en la vida real. En GH cuanto más traicionás en servicio a tu estrategia, más capo sos en la casa. Los escrúpulos pasan por otro lado”, aclara Majo.

