Marcela Kloosterboer relató cómo fueron los acosos que sufrió en televisión
La actriz Marcela Kloosterboer hizo un repaso por sus comienzos en el mundo de la actuación, en el marco de su muy buen presente en Villa Carlos Paz con la comedia Radojka, dirigida por Diego Rinaldi y protagonizada por ella y por Emilia Mazer.
En ese contexto, en una charla con Mañanísima, el programa que conduce Carmen Barbieri, la actriz fue consultada por si alguna vez había sufrido situaciones de acoso o abuso en su carrera.
“Llegaba a grabar con el uniforme del colegio, con la pollerita tableada del colegio y por ahí sí me decían cosas en el estudio”, comenzó contando Marcela Kloosterboer. “Yo llegaba con la pollerita, muy inocente, y se volvían locos. Me decían cosas y yo no tenía mucho registro porque era chica. En ese momento era como algo normal, que te lo tenías que bancar”, agregó.
“Hoy en día por suerte cambió todo. Y es como: ‘No digan nada’. Estas situaciones te cuento sucedieron cuando entraba a grabar en el estudio, de parte de compañeros. Eran cosas que antes eran más permitidas”, sostuvo la actriz.
Asimismo, Kloosterboer destaca que, si bien hubo un cambio de época, en la que estas situaciones dejaron de parecer normales, aún quedan personas que provocan situaciones para nada agradables en el mundo de la actuación.
“Todavía hay atrevidos. Me acuerdo que antes por ahí entrabas a un estudio y me sentía incómoda. Tenía que grabar una escena en pijama y la hacía como tapándome, sabiendo que me iban a mirar, me iban a incomodar. Ahora, 20 años después, esto ya no pasa. Hay otro respeto y desde la mujer hay otra postura”, remarca.
En cuanto a los límites que fue poniendo en el transcurso de su carrera, Marcela Kloosterboer explicó: “Al principio lo hablaba mi mamá. Después empecé a hablarlo yo. Por ahí tenía 15 años y decía: ‘Esta escena no la hago’. Eran escenas medio de franeleo, y yo era chiquita”.
Por último, se refirió a un noble gesto que tuvo Nicolás Cabré cuando ambos eran apenas dos adolescentes que recién comenzaban a grabar. “Él era un poquito más grande que yo, tenía dos años más. Y me acuerdo que una vez me dijo: ‘no, no, yo esta escena no la quiero hacer’. Para mí era incómodo siempre tener que decir: ‘No, esto no, no me gusta, no quiero’. Siempre era como pedir un poquito más, era algo medio incómodo en ese momento”, contó la actriz.

