Soy Rada: "Las redes sociales cambiaron el algoritmo de mi vida"

Soy Rada: "Las redes sociales cambiaron el algoritmo de mi vida"

El actor, músico, humorista, mago e influencer, regresa a Mendoza para presentar su nuevo espectáculo "Revuelto". Una oportunidad imperdible para disfrutar a uno de los artistas más eclécticos que conoce la actual escena del país.

Gonzalo Arroyo

Gonzalo Arroyo

garroyo@mdzradio.com

Nacido en la comedia y la magia, y criado en la música y la internet, Agustín Aristarán maduró y creció para convertirse en un artista ecléctico y original. Del teatro callejero y la música infantil, pasó a tener reconocimiento internacional, dos especiales de comedia en Netflix, y más de 4.2 millones de seguidores en redes sociales. Hace cuatro años formó su propia banda, Soy Rada and the Colibriquis, donde logró en sus espectáculos poder amalgamar todo su particular arte.

Soy Rada se encuentra actualmente de gira por todo el país presentando su nuevo espectáculo "Revuelto". Un mejunje exquisito de comedia, magia y música en vivo, todo en su dosis justa. Este fin de semana llega a Mendoza para presentarse el viernes 13 en San Rafael (Cine teatro Roma) y el sábado 14 en el Arena Stadium (Maipú).

En charla con MDZ Online, nos cuenta sobre su infancia en Bahía Blanca, sus inicios en el mundo del espectáculo, el poder de las redes sociales, la magia, el humor y la música.

- ¿Qué se siente volver a Mendoza para presentar este nuevo espectáculo?

Ir a Mendoza siempre es un fiestón. La verdad que es uno de los públicos que mejor me hace sentir sobre el escenario. Siempre cuento que la primera vez que fui a actuar en esta modalidad de convocador de venta de ticket, me dijeron: “Ojo que el público de Mendoza es bravo”. Fuimos por una función en un teatro y terminamos haciendo cuatro. La última la anunciamos a la una de la mañana y al mediodía ya estaba agotada. Es un público increíble. Y ahora, volver para presentar Revuelto a un lugar como el Arena Stadium está buenísimo. En el show pasa de todo. Vuelve la magia, mucha comedia y la banda en vivo. Tiene todo lo que me gusta hacer. Es un proyecto al que le vengo poniendo mucho esfuerzo y corazón para que siga creciendo.

- Sos un artista súper ecléctico. Sos mago, comediante, músico, influencer, padre de familia. ¿Cómo te definirías?

Si me tuviera que definir diría que soy actor y músico. Pero es una pregunta que me hacen mucho y no tengo una respuesta. Tampoco la busco. Creo que todos somos un montón de cosas todo el tiempo. Cuando soy mago, soy mago; cuando soy músico, soy músico; cuando soy comediante, soy comediante; y cuando soy papá de Bianca, soy papá de Bianca. Pero lo importante es que nunca dejo de ser nada de todo eso mientras estoy haciendo la otra actividad.

- Pero, ¿tu día dura 24 hs?

Hay tres Radas, no lo conté nunca. No sé, es muy loco. Creo que el mayor talento que tengo es encontrar a las personas justas para trabajar. Tengo el mejor equipo del planeta. Yo solo me dedico a lo que me tengo que dedicar, de todo lo demás se ocupan ellos.

- ¿Recordás ese momento en el que te diste cuenta que querías dedicarte a esto?

Fue desde antes de tener uso de razón. Mi primer espectáculo de magia lo hice a los 11 años. Ahí me di cuenta que estar sobre un escenario era lo que quería hacer. Magia, música, comedia, no sabía bien, pero si tenía claro que mi función era entretener. No hubo dudas, lo tenía clarísimo.

Todo comenzó cuando me regalaron una caja de magia para navidad. Pasó a ser mi juguete favorito. Y lo más loco es que fue un error de Papá Noel. Yo había pedido un camión. Me gustaban mucho los circos y los payasos. Entonces empecé a estudiar teatro, canto, actuación, danza, porque en Bahía Blanca no había dónde estudiar magia. Así logré unir todo eso a los trucos que hacía. De ahí nace el estilo de magia que tengo que es muy personal.

- ¿Y después?

Llegó la adolescencia. Me pasaba que tenía esa necesidad imperiosa de estar todo el tiempo haciendo lo que me gustaba. De mostrar lo que hacía, de entretener, de divertirme. Entonces comencé a inventarme escenarios. Hacía malabares en los semáforos, repartía mi tarjetita de mago en todos los jardines y escuelas. Luego empecé con el teatro callejero. Después nos trasladamos a un teatro con olor a humedad y hacíamos el show ahí. Salíamos a pegar los afiches con engrudo en la calle. Venían cinco personas, después veinte y así. Hasta que un día mis viejos me plantearon que me viniera a vivir a Buenos Aires. Tenía 19 años. Ahí apareció Jorge Guinzburg. Me llamó para convocarme para un espectáculo de verano. Conocí a la mamá de mi hija. Nació Bianca. Empecé a trabajar en muchos eventos como mago. Viajaba muchísimo al exterior. Hasta que aparecieron las redes sociales que cambiaron el algoritmo de mi vida. Me iba muy bien antes, pero las redes cambiaron todo. Fue gracias a las redes y a la comedia que alcancé exposición. Como mago, no.

- ¿Pensabas que con la comedia o la música tenías más chances de pegarla?

Es que mi búsqueda nunca fue pegarla. Yo quería hacer lo que me divertía. En ese momento disfrutaba mucho de la magia, después la dejé de hacer y me pasé a la comedia. Y hace cuatro años volví a la música y armé una banda. Mi lema es “che, me tiene que divertir”. Soy muy afortunado de poder hacer lo que me gusta y me divierte.

- ¿Cuándo llegó la música a tu vida?

Yo de chiquito tocaba la batería en la Baby Jazz Band, una banda tradicional de jazz integrada por niños. Esto fue antes de la magia. Tenía 7 años. Después tuve bandas de hardcore y punk en el garaje de mi casa. Pero recién en 2018 me propuse armar un proyecto. Así nacieron los Colibriquis. Con ellos hacemos de todo. La banda no tiene un género definido. Nos copa un estilo y lo hacemos. Es igual a como uno escucha música. Pongo una playlist y paso de Rosalía al flaco Spinetta, de ahí a un tema del Duko y uno de los Gauchito Club.

- ¿Cómo ves la escena musical del país?

Lo que está pasando en la escena actual es increíble. Está en un lugar donde nunca estuvo antes. Creo que conviven todos los géneros. A veces me surge el viejo choto que dice “no, la música es armonía y melodía”. Nada que ver. La música sigue estando ahí como yo la entendía. Cuando apareció la cumbia, Betoven siguió existiendo.

- En esto también las redes sociales tiene un papel fundamental

Las redes sociales democratizaron la escena. Lograron que la música argentina esté en el top 10 de lo más escuchado del planeta; que en el teatro vuelva a haber juventud consumiendo comedia; que los libros más vendidos sean de pibes que escriben en sus casas y lo publicaron en la web. Pero tampoco hay que estar detrás del numerito, del like, de la reproducción. Hay que hacer por hacer. No engancharse con el monstruo. Es el mismo sistema que alimentamos todos el que te lleva a que te vuelvas loco por la visualización. Que tu canción tenga 500 reproducciones no significa que sea una fracaso. Hay que divertirse y hacer, eso es lo más importante, lo otro llega solo.

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