Juariu reveló sus secretos más oscuros: “Le robaba la tarjeta a mi mamá para…"
Desde las entrañas de las redes sociales, de una pulsión por seguir a los famosos, por revisar cada movimiento, por esa atracción por las celebridades a la pantalla más caliente de la televisión. Juariu recorrió un camino increíble para conseguir un espacio de privilegio en la actualidad.
La tucumana, que se inició como una investigadora de Instagram, enhebró diferentes pasos, eslabones en la cadena para abrirse un sendero en la industria del espectáculo, que alcanzó una visibilidad importante en Bendita TV, donde Beto Casella le abrió las puertas.
Juariu sentía una enorme posibilidad al sumarse al reality de Telefe, MasterChef, lo que significaba un paso enorme en su carrera, al punto que renunció a su espacio laboral en El Nueve, ese que la catapultó a la fama y la exposición definitiva.
Todo lo que sucedió en el certamen de las hornallas y las sartenes le imprimió una repercusión mayor a Vicky Braier, esa joven tucumana que siempre luce sonriente, bien predispuesta y con mucha empatía con el público. Su tránsito por el ciclo de Santiago del Moro fue importante.
A partir de todo esto, Juariu modificó su rol, ya no solo persigue los indicios de los famosos en las redes, ahora también se erige en un personaje con luz propia, con fanáticos, con seguidores que desean conocer detalles de su vida, de su cotidianidad.
Y en ese afán por mantener un feedback con los usuarios, la influencer sorprendió en las últimas horas con una confesión impresionante. Se trata de una declaración de comportamientos polémicos que desarrolló durante su adolescencia y que causaron furor.
Resulta que Juariu saltó a su cuenta verificada de Twitter para describir aspectos desconocidos y lanzó una serie de descripciones impresionantes. Aunque se enrolan dentro de las actividades típicas de todos los jóvenes en esa etapa de rebeldía y exploración.
Directa y concisa, Vicky escribió: “Cosas que no saben de mi. Era pésima alumna en la escuela y me llevaba todas las materias siempre”. Una confidencia sorpresiva, porque luce con un ser sumamente inteligente y aplicada, pero tal vez no encontraba concentración en el colegio.
Y finalmente llegó la confidencia más picante: “Soy fanática del palmito y robaba la tarjeta de crédito de mi madre para comprarme una lata por día de los enteros (jamás los en trozos). Otro dia les cuento cómo se enteró”.