Entrevista

Marco Antonio Caponi a MDZ: “En teatro elijo no transar con nada”

El reconocido actor mendocino regresa a sus pagos para presentar 'Romance del Baco y la Vaca', su primer y multipremiado unipersonal. Sobre su nueva experiencia, el proceso de creación de la obra y el teatro post pandemia, entre otras cosas, habló en una distendida charla con MDZ.

Pablo Gordon
Pablo Gordon viernes, 4 de febrero de 2022 · 11:30 hs
Marco Antonio Caponi a MDZ: “En teatro elijo no transar con nada”
Marco Antonio Caponi Foto: Instagram

Si a Marco Antonio Caponi le dieran a elegir entre hacer cine, teatro o televisión lo pondrían ante una verdadera encrucijada. “Yo elijo todo, me encanta. Soy un pesado… si no es actuar, me gusta investigar, dirigir, producir”, reconoce a través de una videollamada a MDZ. A lo largo de su carrera ha buceado por distintos mares y si hay algo que tiene bien en claro es hacia dónde quiere ir y a dónde no. “En teatro solo hago lo que tengo ganas de hacer, no hago cualquier otra cosa porque es mi espacio de exploración y búsqueda. Siento que ahí no tengo ganas de transar con nada. Por eso no hago propuestas comerciales, porque tienen otros procesos”, asegura.

Y explica: “Me gusta elegir todo proyecto en el que esté la posibilidad de tener un proceso creativo que genere calidad en el trabajo. No hay mucha ciencia. La actuación, como todo, es el resultado de muchos años de proceso. Creo en eso, en el trabajo, en el proceso, en ir puliendo una pieza. Para mí, no queda otra”.

Marco se conecta desde el estudio que montó, algunos meses atrás, en su hogar de Buenos Aires. Ahí es donde toma clases de música, ensaya y brinda alguna que otra entrevista. En cámara, él se ve en primer plano y de fondo, varios instrumentos. En un momento se levanta, agarra una guitarra, que él mismo creó, y la enseña orgulloso: “Mirá, la hice con una lata de batata”. Toca algunos acordes y, sonriente, agrega: “El autor que escribió la obra hizo que en escena tocara una guitarra de lata pensando que me iba a fabricar una”.

Marco Antonio Caponi dialogó en una charla distendida con MDZ

El actor mendocino está hablando de Romance del Baco y la Vaca, su primer unipersonal que estrenó en 2019 y que en días presentará en la provincia que lo vió nacer. Creada por Gonzalo Demaría (“uno de los mejores autores contemporáneos de teatro que hay hoy”, en palabras de Caponi) y dirigido por Daniel Casablanca, cuenta, en clave de verso gauchesco, la desopilante historia de amor entre un hombre y un animal.

- ¿Cómo fue tu primera experiencia en el unipersonal?

- Nunca había hecho y quería algo en el cual no le pudiera echar la culpa a nadie de nada (se ríe). Tenía ganas de tirarme, nadar y ver qué sucedía. Es un viaje de ida porque tiene sus cosas buenas y no tan buenas. Tengo que ensayar solo, trabajar solo, hacer todo solo y eso se pone, por momentos, un poco aburrido. Es lindo jugar con otro y desde ese lugar, extraño un poco al elenco. También tiene cosas maravillosas como tomar decisiones interpretativas, tomarme mis tiempos y manejar la obra en relación a lo que crea que va sucediendo o necesito. De hecho, la dirijo yo. Es actuar solo todo.

- ¿Y cómo nace Romance del Baco y la Vaca?

- Era hacer una especie de reversión del verso con la gauchesca. Tiene similitudes con el Martín Fierro en su historia y en su estructura. De hecho, los primeros versos lo invocan: “aquí me pongo a cantar con humilde viola e' lata…”. Es un forajido que escapa de la ley y diversas cosas. Nace de ese deseo de hacer y surgió de un video que Gonzalo me mandó en el que un gaucho agarraba infraganti a otro con una vaca y le decía “te voy a denunciar… ya vas a ver”. Él ya había visto las violas que yo hacía y así... la historia se creó en relación a todo este camino y confianza (Nota del R: esta es la cuarta obra en la que Demaría y Caponi trabajan juntos). Es una partitura imposible pero gracias a la experiencia previa, la amistad y su confianza se hizo posible.

- Teniendo en cuenta la complejidad del texto y que no hay margen de error en la interpretación. ¿Cómo fue el trabajo previo?

- Incorporar estos versos, son casi mil, fue un montón. Un trabajo de mucho tiempo que coincidió con el nacimiento de mi hijo. Me tomé casi ocho meses para estudiar. Me levantaba a las cuatro de la mañana y mientras preparaba la mamadera, o lo que podía, pasaba texto. Trato de trabajar todo el tiempo en un estadio de inconsciencia porque creo que así hago que el texto quede en alguna parte que no sea la mente, llevarlo a un lugar más dispersivo. Esto después me da la posibilidad de estar en el escenario disociando lo que digo, con lo que tengo que hacer, con la energía del público y con todo lo que me va sucediendo.

La impactante caracterización del personaje de Caponi está a cargo de Agustina Luque / Foto: Pablo Munne

- ¿Cuánto tiempo te llevó el proceso?

- Tardé dos años y medio en montar todo. Los primeros meses incorporé tanta cantidad de texto que mi cerebro se saturó, abandoné y luego de cuatro meses, retomé. Ese texto quedó incorporado, sedimentado, como en otra capa. Pasó a mi cuerpo y ahí pude incorporar el otro tramo. Fue un laburo muy minucioso, a mi se me viene como imagen las cubeteras de hielo que tienen cuadraditos. Hay que ir trabajando ciertos segmentos e ir armando pequeños cuadraditos, por bloque. Termino acá y después voy allá y así... si por algún motivo algo se rompe, voy al bloque siguiente. No es solo incorporar el texto, después hay que actuar y ahí uno se pone efervescente y el deseo de querer hacer más te puede ganar. Es un trabajo de mucha meditación, pero desde el sentido de concentrar desde la desconcentración para poder transitar esto. Ahora estoy un poco con esta idea de que la pandemia, así como modificó la vida a todos, tiene que modificar al teatro. Si yo hacía una obra antes y hoy hago la misma, siento que hay algo que se conserva y no está bueno.

- ¿Qué te parece que se debería incorporar?

- Al contrario, hay que sacar. Algo de la obra esa que hacía la maté, murió y entra en un estadio más humano, más real. Antes la puesta era como la presentación del personaje de una película, era más un show y eso se acabó. La obra está escrita así: un gaucho con una guitarra, un sombrerito, pidiendo monedas y es solamente eso. Es como un artista callejero. Lo que siento que se modifica es eso: la muerte de la obra para que el narrador la resucite a través de la palabra. Entramos en una etapa más humana, más realista, más pobre. El teatro tiene que respirar eso, no necesito tantas luces, con lo mínimo tengo que poder expresar la totalidad y que todo suceda igual.

- Muchos artistas se trasladaron a la virtualidad durante la pandemia, ¿qué pasó en tu caso?

- Hice solamente un semi montado para Guillermo Cacace para un festival de Brasil. Después me metí a investigar y me hice mi propio estudio. Puedo hacer teatro desde casa, ensayar mis obras. Decidí no hacer teatro virtual. De hecho, el Baco era ideal porque tengo una versión “tecnológica”, como a mi me gusta decirle, pero no lo hice. No estaba de ánimo para hacer, me pasó otra cosa. No me deprimí, pero me concentré en mis hijos. No tenía energía para estar actuando o para hacer nada… laboralmente sentí que me deprimí. Esperé a que volviera la movida y por suerte, tenía una pequeña estructura para sostenerme.

Marco Antonio Caponi incursionó en el unipersonal con 'Romance del Baco y la Vaca' / Foto: Paula Ruiz

- ¿Qué criterios seguís a la hora de elegir un nuevo trabajo? ¿Sos muy selectivo? 

- (Piensa) Si… me tiene que gustar el libro, la historia, la obra, serie, película… En teatro solo hago lo que tengo ganas de hacer, no hago cualquier otra cosa porque es mi espacio de exploración y búsqueda. Siento que ahí no tengo ganas de transar con nada. Por eso no hago propuestas comerciales, porque tienen otros procesos. Son máquinas de hacer más industrial el teatro y no me atrae tanto. Me tiene que gustar el personaje, que esté bueno, con una dimensión para poder crear y componer. Partiendo primero del guion o la obra y después del personaje. No tiene que ser el protagonista pero tiene que ser un rol que yo diga “quiero hacerlo, acá puedo actuar, puedo componer, interpretar” sino, lo dejo de lado. Además, debo saber quién dirige y el elenco que lo compone. No es lo mismo si esa pieza la dirige alguien que sabés cómo es su estética, dirección, enfoque, su búsqueda, lo que milita… a alguien que no me atrae tanto. Tiene que ser una conjunción de cosas.

- ¿Con qué director te gustaría trabajar en próximos proyectos?

- Varios, en teatro con Ciro Zorzoli, Guillermo Cacace, Claudio Tolcachir, Norma Aleandro. En cine me encantaría con Lucrecia Martel. Por ahí vamos…

Para agendar

Romance del Baco y la Vaca

Viernes 11 y sábado 12 de febrero, a las 21:30 horas, en el Teatro Mendoza (San Juan 1427, Mendoza). Las entradas se pueden adquirir en EntradaWeb.

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