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Así está hoy Mónica Gonzaga, una de las diosas de la tele en los 80

La actriz irrumpió con fuerza en la década de apogeo de la comedia y edificó una carrera estupenda. En la actualidad disfruta de su hijo y de la playa.
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Desinhibida, alegre, simpática, talentosa y bellísima. Mónica Gonzaga se constituyó en una estrella incandescente del espectáculo argentino, una mujer que marcó el camino, que despertó pasiones por su personalidad de exhibirse sin tapujos y por su capacidad para la actuación.

La historia de la actriz con el arte comenzó a finales de la década del 70, pero alcanzó la cúspide en los 80, con todas las producciones que protagonizó con los más grandes cómicos como Alberto Olmedo, Jorge Porcel y Juan Carlos Calabró. En esos años, Mónica brillaba, emanaba una luz fortísima que la impulsó a una mayúscula notoriedad.

Esa morocha que se movía con desparpajo y pisaba las tablas con solidez y seguridad filmó decenas de películas, generalmente en el tono de la comedia, así como participó en infinidades de series de la televisión argentina y muchísimas obras de teatro.

Generaciones y generaciones de argentinos, y argentinas, disfrutaron de sus personajes, así como marcó tendencias por su estilo, su look e inspiró a decenas de miles. Una bomba, que ilustró muchísimos años la escena pública y que se codeó con los más grandes.

En el plano amoroso, Gonzaga también edificó historias maravillosas, como aquel romance muy particular con Julio Iglesias, que comenzó cuando ella apenas transitaba por los 16 años y el español por los 33. Hace unos años recordó toda esa experiencia:  "Hoy Julio estaría en cana, no sale nunca más. Me había ido a un concurso de belleza en Venezuela. Empezamos a hablar, fuimos a ver el espectáculo y bueno, pasó. La diferencia de edad lo viví como algo natural. Nunca me lo pregunté".

 También estuvo en las tapas de todas las revistas con su noviazgo de cinco años con el enorme Cacho Castaña, una relación muy íntima, que incluso el cantante reconoció que la inspiró hasta en pensar en la paternidad, pero que culminó por los deslices del músico.

Su gran amor fue Alejandro Sessa, un director de cine prestigioso, con quien tuvo a su único hijo Adriano. Lamentablemente, su esposo falleció a los seis meses de vida del pequeño, como producto de un cáncer que le apagó la luz tempranamente.

Dentro de las particularidades, Mónica dispone de un vínculo muy cercano con Albert Hammond Junior, el guitarrista de la afamada banda The Strokes. Resulta que Gonzaga y su gran amiga Claudia Fernández conocieron al músico inglés Albert Hammond en un boliche porteño y de ahí brotó el amor entre el británico y su “hermana”. 

En 2020, Gonzaga regresó con fuerza a las noticias por un hecho peculiar que aconteció en Uruguay, en el que su hijo quedó envuelto en una supuesta organización de una fiesta clandestina, en pleno momento de restricciones para las reuniones.