El drama familiar de Guillermina Valdes: “Mi infancia fue…”
Guillermina Valdés terminó de trabajar como jurado de La Academia hace unos días. Y, en el marco de una campaña de promoción para ese final del show de su pareja, Marcelo Tinelli, la rubia abrió su corazón y contó los momentos más difíciles de su vida y el drama familiar que vivió.
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“De chiquita me aburría mucho, así que en la lectura encontré un espacio para habitar otros lugares”, contó en el diario La Nación la mujer nacida en Necochea y hoy tiene 44 años. “Leo mucho sobre filosofía porque soy curiosa de la vida por todo lo que me pasó”, confirmó.
“A los 27 me enteré que había fallecido mi hermano siendo un bebito, pero mi mamá nunca me había hablado sobre tema. Se le escapó a mi abuela. Me dijo: “Vos eras tan celosa que a tu hermano no lo podíamos acariciar”. Y yo le respondí que tenía una hermana, no un hermano. Ahí mi abuela se dio cuenta de que nadie me había hablado sobre el tema. Yo creo que, que él se haya ido y yo me haya quedado, implicó una enorme responsabilidad. Es la primera vez que hablo sobre esto públicamente”, afirmó.
“A partir de ahí, todo es gratitud. Fue un proceso que comencé a los 27 y terminó a los 44. También me marcó la muerte de mi padre, que falleció a sus 46 años víctima de un cáncer de colon. Ahí comienza en mí el pensar sobre por qué alguien se queda y otro se va. Mi hermana es más chica que yo, soy hija de adolescentes, cuando me tuvieron, mi mamá tenía 16 y mi papá, 17. Mamá quedó embarazada a los 15, en su primera relación sexual. Soy fruto de ese momento”, reveló.
“Mi mamá era divina... Cuando yo tenía 15, ella tenía 31 y mis compañeros venía a tomar la merienda a casa para ver a mi mamá. Yo era re flaquita y mi mamá, una bomba. Me costó, pero hoy es lo más lindo que me pudo pasar. A los 44, la edad que yo tengo ahora, ella ya tenía tres nietos. Hoy, a los 61, sigue siendo una abuela joven tanto para Lorenzo, que tiene siete años, como para Dante que ya cumplió los 21”, explicó.
“El embarazo de ella fue terrible, un caos absoluto. De hecho, estuve entre la vida y no nacer. No fue un embarazo deseado o elegido, así que hubo dudas. Finalmente se tomó la decisión y siguieron adelante. Mi mamá terminó la secundaria en Tandil siendo madre. Es una linda historia, con todo el aprendizaje que trae. Fue crecer a la par de ellos y eso me hizo ser muy madura, crecí de golpe y no tengo recuerdos de haber jugado con juguetes”, contó.
"De adolescente era algo contestataria y a los 17 me independicé. Nunca les pedí nada, siempre tuve el peso de hacer las cosas bien. Ser madre es otro aprendizaje muy grande. Soy una mamá comprometida y eso implica poner límites constantes. Una puede estar presente, pero si no se compromete, no sirve. Es complejo, se disfruta ser madre, pero también se padece. Te preguntás si estás haciendo las cosas bien. De pronto, me veo peleando con mi hijo de 20 años y pienso que está grande para ponerle límites, pero también la adolescencia se extendió y él vive en casa, entonces debo retarlo si algo no me parece”, se sinceró.



