¡Atención! La peor serie de Netflix estrena su segunda temporada

¡Atención! La peor serie de Netflix estrena su segunda temporada

Paradise PD vuelve de manera inexplicable al servicio de streaming. Un humor que no tiene gracia es la marca registrada de esta serie animada que no tiene nada que ofrecer.

Francisco Pérez Osán

Francisco Pérez Osán

Netflix tuvo en el 2019 uno de sus mejores años. Sus series marcaron tendencia y sus películas recibieron más premios que nunca. El 2020 empezó también con fuerza, con algunos estrenos de peso, como el policial The Stranger o la superproducción de acción The October Faction, y regresos imperdibles como el final de BoJack Horseman.

Pero no todo puede ser tan bueno para el gigante del streaming, y marzo llegó con la vuelta de la que probablemente sea la peor serie de toda la plataforma. Este viernes se estrenará la segunda temporada de Paradise PD, una serie de animación que antes de su estreno prometía un humor irreverente y novedoso, y que no cumplió en lo más mínimo.

Un poco de la "historia" de esta serie: el cuerpo de policía de la ciudad Paradise es de lo más incompetente. Sus agentes -un capitán que perdió los testículos y no tiene capacidad de liderazgo, un perro adicto a las drogas, un anciano pervertido, una rubia violenta, un obeso mórbido bueno, un negro (no tiene ninguna otra característica, quizás parecerse al oficial Hightower de Locademia de Policía), y un joven inútil- no pueden hacerle frente a una crisis de metanfetaminas que comienza a producirse en el pueblo.

Quizás los lectores más atentos hayan notado que el "elenco" de la serie es muy parecido al de todas las series de Seth MacFarlane, el creador de Padre de Familia y American Dad. La razón para esto es que lo es. No sólamente el tono general y la forma en la que está planteada la serie parecen una copia a los trabajos del -alguna vez- revolucionario caricaturista. Los creadores de la serie, Waco O'Guin y Roger Black, parecen haberse quedado sólo en la forma de los dibujos y el humor ácido, pero no entendieron lo que hacía que las series de este ex-genio fueran interesantes.

El problema de Paradise PD no es su humor subidísimo de tono o su desprecio por la cultura de corrección política de Estados Unidos. Después de todo, para chistes subidos de tono está Rick y Morty (a veces), y para falta de corrección política, Curb Your Enthusiasm. El problema de esta serie es la falta absoluta de al menos un chiste gracioso por capítulo. Algunas de las críticas que recibió no dejan duda de la calidad de la serie: "Si fuera un poco más divertido, lo recomendaríamos. Pero no vale la pena sentarse a través de los muchos gags sucios y sin gracia para llegar a las cosas buenas", por ejemplo.

Un perro adicto a las drogas, una novedosa idea que Family Guy explotó hace cerca de una década. 

¿Algunas muestras? El capítulo donde una cadena de comida rápida siembra y cosecha vieiras del cuerpo de ancianos, o la orgía canina del primer capítulo, o la ridícula trama del episodio en el que Dusty (el gordo bueno) descubre que podría tener sangre indígena, y un largo y aburrido etcétera.

La razón por la que un mismo servicio de streaming ofrecería en su catálogo esta serie y maravillas como Rick y Morty, o simplemente animaciones aceptables como Last Space, es indescifrable. Paradise PD es el resultado de una serie de malas decisiones acompañadas de la creencia de que todo lo grotesco es gracioso. Es probable que decir que esta es la peor serie de Netflix sea una exageración, pero realmente es un título que se merece.

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