Estremecedor testimonio de Freddy Villarreal: "La muerte me viene..."
Freddy Villarreal habló este lunes con el programa "Hay que ver" y contó los detalles de la situación límite de salud que atravesó. Con un toque de ironía, el humorista deslizó: "Después de padecer el Covid me quedó la voz de Batman, porque quedé con una discapacidad pulmonar que tengo que revertir de a poco".
Emocionado, el humorista relató cómo transitó la enfermedad: "Primero tuve una semana en la que no me sentía bien y le pedí a mi familia que no nos veamos, para cuidarlos. Todo fue in crescendo para peor. Me dieron un saturómetro para medirme el oxígeno en sangre. Un día amanecí con fiebre, llamé a mi obra social y me internaron. En un momento pensé que no estaba mal y me quedé tranquilo. Pero empezó a subirme la fiebre y el médico me dijo que, por precaución me iban a pasar a terapia intensiva, y que me iban a inducir oxigeno. Ahí ya me preocupé".
Sincerándose sobre su complejo cuadro, agregó "Hace una semana llamé a mi médico, tuvimos una charla larga y me confesó que tenía un 50 por ciento de posibilidades de vida. Estuve muy complicado, pero no me lo dijo en ese momento sino ahora".

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"Fue duro, estaba conectado a una máquina, sentía ruido. Estuve 15 días o 20 en terapia intensiva. Tuve que firmar un papel porque me propusieron darme una medicación que es todo prueba y error. Y pude salir adelante. Negocié con mis sombras y con Jesús: tuve charlas con uno y otro. La muerte me viene persiguiendo: primero con un tumor, pero no me alcanzo; y ahora tampoco. Todo esto tiene que dejarme una reflexión para poder ayudar a otros. Dios me puso en este lugar para vivir en carne propia y alentar a otros que estén en esa situación. Tuve ayuda de una psicóloga también. Pero sobre todo valoraba mucho a las enfermeras y médicos que ingresaban a verme, y era importante mirarlos a los ojos. Hablé más con los enfermeros que con mi familia. Son unos ángeles", señaló.
El humorista concluyó: "Aprendí a involucrarme en la situación de ayudar a los que están en este problema. Quiero ser parte del equipo de trabajo donde hay médicos, kinesiólogos, psicólogos. Quiero poder entrar a la habitación y decirles que yo la pasé, darles la mano. Las enfermeras me decían: 'Fuerza que vas a salir, nos van a seguir divirtiendo'. Me valía mucho más la mano de una enfermera que un llamado telefónico. Esa es la misión que tengo ahora".

