El Robo del Siglo: cinco diferencias entre la ficción y la realidad

El Robo del Siglo: cinco diferencias entre la ficción y la realidad

La película protagonizada por Diego Peretti y Guillermo Francella fue furor con 410 mil espectadores en solo 4 días.

Matías Torino

Tras el ansiado estreno el pasado jueves, el film de Ariel Winograd ya se encamina a ser una de las películas argentinas más taquilleras del año que recién está iniciando.

El asalto al Banco Río en Acassuso ocurrió el 13 de enero de 2006 y tuvo de todo: toma de rehenes, negociaciones, intervensión del Grupo Halcón y escape por un túnel subterraneo.

Luis Vittete, el "Hombre del traje gris", dejó en claro cinco diferencias entre la película y los hechos reales.

La marca y origen de la camioneta que utilizan los bandidos

En la vida real, los delincuentes usaron una camioneta Volkswagen Combi con un orificio rectangular en el piso, la misma fue adquirida con un DNI apócrifo en una concesionaria.

“En los hechos reales la combi la compré yo, fue adaptada y preparada y esperó a varias cuadras del ilícito para cargar el dinero e irnos. En la película atracan la puerta del banco con escopetas y dicen que la camioneta es robada, cuando no lo fue”, detalló “el uruguayo” de 64 años y personificado por Guillermo Francella.

El orden de las detenciones

Rubén Alberto De la Torre fue el primer capturado mientras daba un paseo por la zona de Avellaneda junto a su pareja el 18 de febrero de 2006. Sumado a que los asaltantes del Banco Río no fueron capturados el mismo día como se muestra en el film.

“En la vida real cuando a mí me dicen que tengo problemas, que fui delatado, me tomo un avión, me bajo en (el Aeroparque) Jorge Newbery y soy detenido tranquilamente. En la ficción hay un gran alboroto en el que involucran a mi hija y la veo sufrir y me dan ganas de putear. Es ficción, es una mentirita. Mi hija no estaba, no sabe nada de mi vida anterior, de mi vida de delincuente”.

Diferencia de tiempo en el escape

"En la película parece que el negociador mira una cloaca, mira una alcantarilla e intuye que se pueden haber escapado y se van pisándole los talones a los ladrones".

Tres horas antes que ingresara el Grupo Halcón, sin ningún tipo de persecución los malechores escaparon del banco ese viernes de verano. Recién al día siguiente las autoridades recorrieron el túnel que los forajidos emplearon para huir con el millonario botín.

Lo que fehacientemente sucedió, los malvivientes escaparon del banco tres horas antes de que ingresara el Grupo Halcón y no hubo persecución ya que al día siguiente las autoridades recorrieron el túnel que los delincuentes usaron para escapar.

Falso operativo fugazzeta

En el pedido de alimento por parte de los “atracadores”, que en 2006 usaron esta técnica para obtener mayor tiempo y distraer al negociador. “En la vida real Marito, el hombre de traje gris le pide pizzas al negociador del Grupo Halcón y desaparece de la comunicación. En la ficción parece que se monta un operativo fugazzeta que yo digo inexistente y que le comunico al negociador que traiga cinco fugazzetas y él en sus declaraciones dice que eso nunca sucedió, que él se hubiera dado cuenta. Es una broma”.

La asociación con la droga es lo que más molesta a los verdaderos actores

El detalle que generó la indignación por parte del actual dueño de una joyería, al ver que su personaje comparte un cigarrillo de cannabis con Araujo, uno de sus cómplices. El ladrón asegura que dejó las drogas mucho antes de imaginar el robo, en 1990

“Yo no participaría en la vida real de algo parecido a la droga. Soy un adicto, muy adicto, en recuperación y sin recaídas, ninguna recaída desde 1990. Ni me arrimo a la cárcel y con un porro en la mano, muchísimo menos. Eso nunca nunca nunca sucedería en la vida real”.

 

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