El robo del siglo: la clave del entretenimiento inocuo y eficaz

El robo del siglo: la clave del entretenimiento inocuo y eficaz

Con una notable factura de producción y un elenco que cumple como relojito, Ariel Winograd combina generosas dosis de acción, humor y suspenso. El cine argentino vuelve a apostar por un divertimento que no interpela ni incomoda. Un amigable refugio en tiempos de cinismo y hostilidad.

Laureano Manson

Laureano Manson

En su primer fin de semana en más de 500 pantallas en el país, "El robo del siglo" se acerca al medio millón de espectadores y se perfila como el gran tanque de taquilla del cine nacional de este año. En 2019, la película argentina más exitosa fue "La odisea de los giles". Ambos títulos cuentan con varios aspectos en común: tienen una notable factura de producción, relatos trazados con sostenido pulso narrativo, buenas actuaciones; y un pacto amigable con la platea. Se trata de films que rápidamente conquistan la empatía del espectador, entretienen con nobleza y no incomodan. Son grandes producciones realizadas con oficio y el objetivo puesto en la venta masiva de entradas. Son productos que más que limpios, son asépticos. Cumplen dignamente con su propósito y no traicionan a su público.

En este caso, la nueva apuesta de Ariel Winograd ("Vino para robar", "Sin hijos", "Permitidos", "Mamá se fue de viaje"), ratifica su destreza en el territorio de la comedia, ahora combinando bocanadas de humor con una generosa dosis de escenas de acción y suspenso. Conocedor de los resortes más eficaces del cine de Hollywood, tanto del clásico como del reciente, el director da en la tecla con un cruce de lo que en la jerga americana se llama "Heist film" (películas sobre robos, desde su planificación hasta sus consecuencias), con una "Buddy movie" (relatos basados en la relación de compañerismo y confidencia entre dos varones protagonistas). La historia es conocida por todos. El meticuloso plan para alzarse con un botín millonario que fue diseñado por Fernando Araujo (aquí interpretado por un superlativo Diego Peretti), contando con la colaboración y respaldo financiero de Luis Mario Vitette Sellanes (un Guillermo Francella más cercano a su clásico registro de comediante en televisión que al de roles más sombríos como los de "El secreto de sus ojos" y "El clan").

El robo a la sucursal de Acasusso del Banco Río perpetrado por esta dupla junto a un puñado de secuaces en enero de 2006, captó la atención mediática y la fascinanción de todo el país. En medio de una oleada de producciones sobre crímenes que dieron en el blanco de la taquilla como la mencionada "El clan" o la excelentísima "El Ángel", la realización de "El robo del siglo" ya estaba cantada, y uno de los aciertos de Winograd es lograr mantener la tensión y el interés de la platea sobre un episodio medianamente reciente, cuyo planteo, desarrollo y resolución; son de absoluto conocimiento público. La clave del éxito del film está en el tono juguetón que el realizador le imprime al relato, yendo siempre al meollo del asunto, sin dispersar demasiado la atención en múltiples subtramas. De hecho, cuando trata de instalar una veta más dramática, por ejemplo las escenas que esbozan la tensa relación entre Vitette Sellanes y su hija, el film no cobra mayor profundidad. Más allá de la presencia en pantalla de Johana Francella junto a su progenitor en la vida real, esos pasajes lucen un tanto forzados en contraste con la fluidez del resto del relato, y pareciera que están ahí solo para aportar la cuota de presencia femenina dentro de un microuniverso netamente masculino.

La contundente química entre Peretti y Francella es sin dudas uno de los talismanes del triunfo de esta propuesta. Pero sin dudas, el hecho de que Fernando Araujo sea uno de los guionistas de esta película, es determinante a la hora de que su personaje, encarnado por Peretti, sea el que tenga mayor entidad. Al ideólogo del robo no solo se lo muestra como a un simpático fumanchín, sino como a un tipo configurado por matices mucho más diversos que los de sus compañeros. El resto de la pandilla, interpretada por Pablo Rago, Rafael Ferro, Mariano Argento y Juan Alari; juega un rol totalmente funcional al puesto que cada cual tiene en el atraco. Obviamente, todos cumplen con su participación secundaria con gran oficio, pero ninguno de ellos carga sobre sus hombros una escena memorable o crucial. En tanto que la figura de Miguel Sileo (un correctísimo Luis Luque), el negociador de la policía perteneciente al Grupo Halcón, no termina de encontrar el porte necesario como antagonista de un acontecimiento tan desmesurado.

Con algunas buenas ideas en la puesta y un Winograd que cada vez filma mejor, aunque también es cierto que aquí ha contado con mayor disponibilidad de medios en relación a sus películas anteriores, "El robo del siglo" oscila con meticulosa exactitud entre el suspenso, la acción y el humor. Volviendo a algunos puntos de contacto con "La odisea de los giles", los dos films giran alrededor del dinero, se mantienen lo más lejos posible de un tono sombrío, y prefieren pasar por inocuos antes que incomodar con planteos complejos o perturbadores. El éxito de ambas producciones tal vez oficia como uno de los más claros reflejos de ese amable refugio que busca la platea masiva. Una bocanada de entretenimiento en tiempos en los que reina el cinismo y la hostilidad.

El robo del siglo / Argentina / 2020 / 114 minutos / Apta para mayores de 13 años / Dirección: Ariel Winograd / Con: Diego Peretti, Guillermo Francella, Luis Luque, Pablo Rago, Rafael Ferro, Mariano Argento, Pablo Alari, Johanna Francella.

 

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