Curb your enthusiasm: el esperado regreso de Larry
El 11 de septiembre de 2011 Larry David, el mejor escritor de comedias de la década de los 90, dejaba la televisión por un tiempo indeterminado. Ese día terminó la octava temporada de la revolucionaria serie Curb your enthusiasm (literalmente, Frena tu entusiasmo), y David se alejó de la pantalla chica -a la que volvería con una película para HBO que pasaría sin pena ni gloria-. El próximo octubre, más de seis años después del último fin de temporada, David vuelve a HBO con una esperadísima novena temporada, de la que poco se sabe.
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Es poco probable que alguien desconozca el trabajo de David, aún para quienes lo desconocen a él -o sólo lo conocen como "esa persona que se parece a Carlos Bianchi"-. El escritor fue uno de los dos responsables por la mejor sitcom de todos los tiempos, Seinfeld. Su historia en este show es bastante conocida: a las dudas iniciales por el poco interés que parecía mostrar NBC en sus comienzos, se le sumaron problemas creativos tanto con la cadena como con el propio Jerry Seinfeld, lo que resultó en que dejara el programa varias veces, y lo hizo de manera definitiva dos años antes de que terminara.
Con Curb your enthusiasm el derrotero fue totalmente opuesto. El éxito de Seinfeld le abrió a Davis las puertas de HBO, donde filmó un especial de una hora llamado Larry David: curb your enthusiasm, que iba a ser único. El faslo documental devino en una serie de 10 capítulos por temporada, en la que una versión ficcionalizada de David se mete en los problemas más inverosímiles, generalmente por su falta de corrección política.
En Estados Unidos la serie fue un éxito inmediato con la crítica, y los buenos ratings la acompañaron durante sus primeros años, pero fueron bajando con el paso del tiempo. De todas maneras, la última temporada que salió al aire contó con millones de televidentes, y se espera que la nueva entrega, tras el largo hiato, tenga aún más éxito.
Lo más interesante de esta comedia es la extraña química que se logró entre los actores. En Curb your enthusiasm no hay diálogos escritos, si no que se diagrama una escena y los actores deciden qué líneas quedarán mejor, y también cómo decirlas. Claro, este no es un método infalible, y muchas personas no encuentran el parloteo de algunos capítulos particularmente gracioso. De todas maneras, son pocos los episodios que no alcanzan el nivel de hilaridad al que David nos acostumbró con Seinfeld.
Las historias son también un punto fuerte. La falta de corrección política es sólo comparable a la de It's always sunny in Philadelphia. Por nombrar algunos ejemplos: Larry debe elegir entre una novia judía -como él-, o comer un pollo delicioso que preparan en un restaurante palestino especialmente antisemita. Otro: Larry se mete en problemas por regalarle una máquina de coser a un niño que cree que es gay. En ese mismo episodio le enseña a dibujar una cruz esvástica, lo que sólo arruina más la situación.
Otro de los grandes éxitos de Curb your enthusiasm fue reunir al elenco de Seinfeld durante la temporada 7, en la que Larry -el Larry ficticio- trabaja en el capítulo de reunión de esa sitcom. Durante esos 10 capítulos aprovechó para burlarse a sus anchas de algunas de las ideas que la gente tenía de Seinfeld, así también como de recordar ciertos episodios escabrosos de algunos de los actores involucrados -específicamente, la diatriba racista de Michael Richards, Kramer, durante un show de comedia-.
Los fanáticos ya tienen una idea de qué esperar para esta temporada. En el sitio de IMDB de la serie ya se dieron argumentos de algunos de los capítulos. A partir del 1 de octubre podremos ver a Larry estafado por un sitio de citas online y enamorado de una rusa, situaciones que nadie sabe, por ahora, cómo manejará.