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Santo Tabú y Orbis Tertius, con la 10 en la espalda

Las bandas de rock mendocino presentaron sus trabajos discográficos en el teatro Independencia, el viernes. Más de 400 personas se dieron cita para apoyar a estos grupos que demostraron una gran solidez al momento de la interpretación de sus respectivas canciones.

En Twitter: @GemaGallardo

En días en que la crisis económica mundial preocupa a todos y el que puede prefiere ahorrar antes que gastar un centavo en entretenimiento, es más que destacable que músicos locales logren tener una convocatoria exitosa en el teatro Independencia, con público que pague una entrada de 40 o 50 pesos.

Muchos mendocinos (no todos) a la hora de pagar por ver un show local no quieren gastar “un mango”. Esto no es novedad y ya se ha dicho hasta el cansancio. Por todo esto, que Santo Tabú y Orbis Tertius convocaran más de 400 personas el viernes por la noche en la sala mayor de los mendocinos, es una situación más que aplaudible. Pero claro que el mérito es de ambos. Estos tríos vienen trabajando arduamente y dejando su huella en la historia más reciente del rock mendocino.

Santo Tabú -integrado por Iván Procheret (guitarra y voz), Pablo Peinado (batería) y Leonardo Cortés (bajo y coros)- abrió el fuego musical  para presentar su último disco: Cristal Ámbar. La banda realizó una puesta escénica original con leds de fondo y un diseño de luces admirable. Se destacaron las interpretaciones de Oasis, Cleptómano (uno de los temas preferidos de Procheret y sin dudas uno de los más logrados en su nuevo material) y Madre Selva.

El nuevo camino que han encarado los músicos en esta nueva placa es loable. A las flamantes canciones les queda muy bien la interacción sonora casi permanente de instrumentos acústicos y eléctricos. Hay una búsqueda interesante en esta parte del camino, en el cual intentan exitosamente hacer hincapié en una estética remozada con pinceladas de una identidad que se va fortaleciendo.

Santo Tabú pudo mostrar una gran solidez al momento de la ejecución instrumental, que fue recibida y festejada por el público. Ése mismo que no se intimidó ante el respeto que impone el teatro y decidió ponerse de pie entre las butacas para bailar los hits de esta propuesta que tiene un futuro en constante ascenso.

Orbis Tertius presentó su placa Pulsador.

¿Y qué decir de Orbis Tertius? La banda dejó de ser promesa hace tiempo para entrar en las ligas mayores del rock argentino. A veces es inentendible el hecho de que este grupo –integrado por Maxi Amué (voz, guitarras y programaciones), Fabián Patti (guitarras) y Gabriel Dell Innocenti (batería)-, no sea un boom nacional, pero cuando uno piensa en los momentos difíciles que atraviesan los artistas ante la falta de espacios y cuando la autogestión es la única forma de mostrar lo que se genera artísticamente, la duda se despeja.

Pero volvamos al Independencia. Orbis presentó su reciente placa llamada Pulsador, donde la reina es la canción, y en el vivo eso estuvo presente a flor de piel en cada integrante del trío.
De su faena es difícil destacar una canción por sobre otra. Sí podemos resaltar la potencia que tuvo el grupo al momento de la aparición en escena del bajista Lucas Di Giusseppe, fiel ejemplo de un músico joven con un manejo energético admirable y crecimiento vertiginoso. Como así también la impronta de Amué, dueño de una voz carismática, particular, y de una laboriosa creatividad compositiva.

Pero una banda no es sólo lo que se ve en escena. La producción impecable de Tuti Petrich para Fader Records, y el sonido comandado por Marito Sánchez para Santo Tabú y Carli Berguerie para Orbis, permitieron que la noche lograra quedar sellada en la memoria de todos los presentes.

Ojalá se repita.