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La Sole está feliz con la llegada de su hija Antonia

A dos meses y diez días de ser mamá, la Sole Pastorutti cantó para cinco mil personas en Casa do Gaúcho, Porto Alegre, Brasil. Viajó con su hija Antonia, su marido y road manager Jeremías Audoglio, y arrasó el escenario con su inagotable energía.
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Ezeiza, cinco de la mañana. En el salón de preembarque de la Puerta 13, Soledad Pastorutti (29) espera tranquila que anuncien la salida de su vuelo G37651 de Gol con destino a Porto Alegre, Brasil.

En brazos, ajena a todo, duerme Antonia Audoglio Pastorutti, con su inseparable chupete, y lookeada con un conjunto violeta que resalta aún más sus ojos azules (“todavía no están definidos, pero tiene a quién salir: a mi mamá y a su bisabuela”), dice Sole.

A su lado, Jeremías Audoglio (32), que a pesar de la hora sigue concentrado en lo que será el show de su mujer en tierra vecina. Habla con los músicos, besa a su hija, se acerca a Gonzalo Zambonini (manager) para preguntarle un par de detalles, y cuando advierte que va más rápido que las agujas del reloj, se refugia en una zona de fumadores para calmar “mi ansiedad con un pucho”, dice.

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