Cincuenta mil fanáticos para disfrutar del Indio
Unos 50 mil jóvenes se concentraron esta noche en el hipódromo de la ciudad bonaerense de Tandil para disfrutar del recital que el Indio
Solari, ex líder de los Redonditos de Ricota, brindó con su nueva banda: "Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado".
Fuentes policiales informaron que el ingreso de los espectadores se dio de manera "tranquila", aunque si bien no se registraron incidentes sí se observó "innumerable cantidad de jóvenes bajo los efectos del alcohol".
En el ingreso, un adolescente de 18 años tuvo que ser asistido por el grupo de amigos que lo acompañaba porque se desplomó ya había consumido mucho alcohol en las horas previas al recital.
El joven fue levantado por sus compañeros y trasladado a un costado del acceso al lugar, donde estuvo hasta que pudo pararse y trasladarse por sus propios medios al interior del hipódromo, dijeron las fuentes a la prensa.
El show comenzó cerca de las 21:30 cuando Solari salió al escenario junto a su banda, con la que tocó temas de "Porco Rex", su nuevo disco, y algunas canciones de su antiguo grupo, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
"Ramas caídas"
Solari volvió a los medios la semana pasada después de varios meses de alejamiento y tras dar a conocer el video en el que el cantante le dedica un poema de homenaje a las Madres de Plaza de Mayo.
El video, que se dio a conocer ayer, forma parte de un proyecto de TEA que ya lleva ocho años de trabajo y que busca filmar declaraciones de músicos famosos para un homenaje a las Madres de Plaza de Mayo.
De esta manera, el "Indio" se sumó a la lista integrada por Sting, Silvio Rodríguez, León Gieco, Fito Páez, Andrés Ciro, Manu Chao, Vittorio Gassman, Caetano Veloso, Gustavo Cordera, Héctor Alterio, Bono, Juan Villoro, José Saramago y Harold Pinter, entre otros, quienes homenajean con un poema a las históricas Madres.
Un comentario del show
Según indica el diario El Eco digital, de la ciudad de Tandil, “desde un principio, a las 21:30 horas, dejó en claro que la apuesta a estas sierras para rodar junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, había sido acertada: “Seamos buenos con Tandil, que ha sido muy hospitalaria con todos nosotros” le dijo a sus fanáticos, que cerraron con aplausos un romance tandilense que se desarrolló con la misma tranquilidad que las bandas mostraron meses atrás en Jesús María, Córdoba.
Ya habían pasado “Pedía siempre temas en la radio”, “Ramas caídas”, y “Martinis y tafiroles”, tres canciones de su última obra que antecedieron el primer episodio netamente ricotero.
El cuarto fue “La hija del fletero” (Lobo suelto, cordero atado) lo que despertó el asombro que generan los Fundamentalistas desde arriba del escenario, sobre todo el primer guitarrista Baltazar Comotto, que conmueve en varios pasajes con fraseos furiosos.
Ahí se vieron las primeras bengalas y las primeras pibas en los hombros de los chicos, postal que se repitió hasta las 12 de la noche cada vez que el Indio reversionó, con solvencia, canciones que antes lo tenían con otros compañeros de ruta. “A los temas de los Redondos le dan otro vuelo” le dijo alguien al oído a este cronista, en referencia a la solidez con la que se mueven los socios de Solari.
El cuarto también trajo reminiscencia: una excelente versión de “El infierno está encantador” (Gulp), canción que despabiló a los cientos de cuarentones y cincuentones que, en muchos casos con sus hijos y esposas, se acercaron hasta el histórico circo de carreras.
Entre tema y tema, sobre todo en el primer tramo Solari bebió de un vaso y se excusó: “Van a tener que ayudarme, porque mi salud no está en mi mejor versión”. Una mano que le llegó, sobre todo, cada vez que reeditó clásicos que surcaron la densa niebla en Villa Aguirre.
Eso sucedió con el siguiente en la lista, “Rock para el negro Atila” (Lobo suelto, cordero atado), que volvió a despertar los ánimos de una masa humana que, antes de que comenzará el recital, había recibido una llovizna de los bomberos que, como muchos, también estuvieron presentes detrás del escenario.
El oscuro romanticismo de “Y mientras tanto el sol se muere” se sumó a la noche, una canción que el Indio le dedicó a su mujer y a la madre de su único hijo: Bruno. En la misma línea, sonó el mismísimo “Porco Rex” y “Bebamos de las copas lindas”, para completar otro tramo “de los nuevos”.
Los viejos clásicos volvieron de la mano de “Un angel para tu soledad” (Lobo suelto, cordero atado), aunque inmediatamente “Nike es la cultura” demostró que Solari y los Fundamentalistas están tanto –o más afilados- que años atrás cuando presentaron “El tesoro de los inocentes (Bingo fuel)”.
“Sopa de lágrimas (para el pibe Delete)” y “Te estás quedando sin balas de plata” volvieron a generar la asombrosa contemplación por el sonido actual, con Comotto en el centro de los aplausos y comentarios elogiosos.
Otra vuelta por los clásicos con “Ella debe estar tan linda” (Un baión para el ojo idiota) y “Me matan limón” (Luzbelito), para poner nuevamente al frente la dupla de guitarras con “Tatuaje” (Porco Rex).
“Divina TV Fürer” (Oktubre) y “To beef or not to beef” (El tesoro de los inocentes), fueron la antesala de “¿Por qué será que no me quiere Dios?” (Porco Rex), dónde el Indio estrenó “pasito nuevo”, según el mismo lo definió entre las luces.
Llegó el momento de “Vuelo a Sidney” y de “Pabellón Séptimo (relato de Horacio)”, una canción que el mismo dedicó a un amigo muerto en un penitenciario y que anoche reafirmó con “un saludo ahí para los muchachos”.
“Un poco de amor francés” (La mosca y la sopa) y “Juguetes perdidos” volvieron a mostrar la vigencia de los Redondos, mientras que “Tatuaje” y “Flight 956” antecedieron el cierre que, como en otras oportunidades, marcó uno de los pogos más grandes del mundo. Con “Ji, ji, ji”, Solari se despidió de su gente hasta el 27 de septiembre cuando se presente una vez más en San Luis.

