El Teatro Negro de Praga decepcionó en Mendoza
A sala llena se presentó, anoche, “Los sueños del Dr Frankenstein”, la última de las producciones de la compañía checa. Un aplauso cálido pero sin mayor efusividad marcó el final de una propuesta que pasó sin pena ni gloria por la ciudad de Mendoza.
Ante 1500 espectadores y con una puntualidad rigurosa en el comienzo, anoche se llevó a cabo la única función que el Teatro Negro de Praga brindó en nuestra provincia.
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Lejos, muy lejos de deslumbrar, la obra estuvo signada por lugares comunes, recursos escénicos escuetos, interpretaciones llanas y se destacó la ausencia de un guión que funcionara como hilo conductor.
Pasadas las 22.10, los primeros acordes musicales inundaron el auditorio y marcaron el inicio del espectáculo -pese al ingreso con retraso de varias personas del público-.
La suave corrida del telón, esperábamos, dejaría vislumbrar un mundo fantástico plagado de colores, creatividad y humor. Sin embargo, y para sorpresa de los que allí estábamos, tal universo nunca se nos reveló. En principio, por una limitación del tipo técnica: la apertura de los telones hasta la mitad acotaron el espacio escénico y la perspectiva de cualquier persona que estuviera ubicada hacia los costados (recordemos que el Bustelo es un auditorio y por ese mismo motivo carece de las dimensiones de un teatro). Este, quizá, pueda señalarse como un punto que les atañe a los organizadores.
Pero, por otro lado, y esto es lo peor del caso, la compañía no ofreció algo que los ha caracterizado a lo largo de su larga trayectoria: “magia”. Como bien lo propone el título, “Los sueños del Dr. Frankenstein”, podría haber discurrido sobre variados universos oníricos a través de imágenes de gran riqueza visual, pero no lo hizo.
Piezas aisladas e inconexas (que se traducen en la ausencia de un guión narrativo), algunas insinuaciones coreográficas, piruetas y escasos aciertos (como las tan aplaudidas intervenciones del “break dancer”, la escena del agua, o la del final) sostuvieron una hora de espectáculo.
Los sucesivos encuentros del Dr. Frankestein con personajes como El hombre invisible, Sherlock Holmes, El perro de Baskerville y el Conde Drácula; y su recorrido por algunas ciudades europeas como París, Tirol, Viena, hasta regresar a Transilvania, sustentaron el desarrollo del primer y segundo acto, respectivamente.
Así, la frase “mucho rudio y pocas nueces” se ciñe perfectamente para denominar a una obra que pasó por Mendoza sin dejar huellas artísticas profundas.
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Los sucesivos encuentros del Dr. Frankestein con personajes como El hombre invisible, Sherlock Holmes, El perro de Baskerville y el Conde Drácula; y su recorrido por algunas ciudades europeas como París, Tirol, Viena, hasta regresar a Transilvania, sustentaron el desarrollo del primer y segundo acto, respectivamente.
Así, la frase “mucho rudio y pocas nueces” se ciñe perfectamente para denominar a una obra que pasó por Mendoza sin dejar huellas artísticas profundas.

