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"El cine que no vemos"

A partir una película uno puede no sólo entretenerse, sino reflexionar sobre la realidad. El problema se plantea cuando la mayoría de las películas que circulan, están direccionadas por el mercado para "no pensar tanto". Aquí, analizamos a partir de un film, cómo el negocio del cine ejerce una función ideológica y aportamos unos datos para corroborarlo.
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Muchas veces una película enseña más que mil libros. Es el caso de “El violín” del mejicano Francisco Vargas Quevedo, filmado en el 2005, en un exquisito blanco y negro. Profundamente social y político, prohibida en el mismo México hasta el 2007, año en que recién pudo estrenarse, la película ha recibido ya 33 premios internacionales.

“El violín”, de un excelso preciosismo fotográfico y una impresionante actuación de Don Angel Tavira, relata la cruda historia de un poblado de campesinos. Un trío de músicos rurales -el abuelo Plutarco, su hijo Genaro y su nieto Lucio- vagan por las calles de la ciudad, tocando su música a cambio de unas monedas para subsistir. En tanto, en unos de los regresos de la ciudad a su poblado, se encuentran con el pueblo huyendo. El ejército mexicano ha devastado el caserío, incendiándolo y echando a mujeres y niños, porque allí las autoridades han decidido construir unos edificios. Los hombres del pueblo, detenidos, son asesinados por su vinculación a la guerrilla rural que domina la selva.

El viejo Plutarco (Angel Tavira), de 80 años, es un violinista con la mano derecha amputada, quien se las ingenia para volver de los campamentos al pueblo invadido en una burra arrendada, con el fin de recuperar municiones escondidas en los maizales. En ese tránsito de viajes al lugar sitiado, entabla una relación con el capitán del ejército a cargo del operativo, quien lo obliga a tocar el violín todos los días.

A cambio, el viejo logra controlar al siembra –excusa de Plutarco para cargar las balas enterradas, en el estuche del violín- y llevarse, como el trabajo de las hormigas, poco a poco las municiones para los guerrilleros. Hasta que uno de los días es descubierto y le preparan la trampa. Delante de sus ojos, arrestan a su hijo y a otros hombres, y le exigen que vuelva a tocar el violín. El viejo Plutarco, amenazado, se mantiene incólume y guarda parsimoniosamente su instrumento en el estuche, y les dice: “no voy a tocar más, la música ha terminado”.

En Buenos Aires, “el violín”, se estrenó en abril del 2007 pero en Mendoza no ha sido proyectada aún, aunque desde hace unos días se la puede alquilar en un video ubicado en un complejo comercial de Godoy Cruz. Son de esas películas que alguna vez hay que ver en la vida, profundamente humanista y disparadora de discusiones y reflexiones sobre el papel del arte en lo social, la opresión hacia los indígenas en la actualidad, la voracidad del capitalismo salvaje, la identidad cultural de un pueblo, el valor de la vida, la función de los ejércitos nacionales en los países latinoamericanos, entre tantas otras dimensiones que atraviesan la notable pieza. 

El cine como instrumento ideológico

Casi desde sus orígenes, el cine se convirtió en el más eficaz vehículo de la cultura de masas para transmitir ideología, es decir, modos de vida, identidades, formas de diferenciación social, entre otras.

Así es que el complejo Hollywood no debe entenderse sólo como una gran industria del negocio del entretenimiento, aparentemente neutral, sino que además, lleva inscrito una ideología que ha tendido a una suerte de “colonización cultural” en gran parte del mundo. 

La explicación profunda del éxito sin precedentes del género Western, dice Carlo Frabetti –un crítico intelectual italiano afincado en España- “hay que buscarla en el hecho de que la sistemática campaña de expolio y exterminio conocida como “la conquista del Oeste” ha sido la última gran “epopeya” de la “raza blanca” contra otras etnias y de la cultura occidental contra otras culturas”.

¿Qué vemos los argentinos?

Ahora bien, compartamos el siguiente cuadro de datos de oferta y consumo de cine en Argentina en el año 2006. 
 
AÑO 2006     AÑO 2006    
País Origen Total  % Mercado País Origen Total  % Mercado
  Películas Oferta   Espectadores Consumo
USA 131 49,80% USA 26.547.633 83,30%
ARGENTINA 63 24,00% ARGENTINA 3.633.785 11,40%
EUROPA 46 17,50% EUROPA 1.460.952 4,60%
LATINOAMERICA 9 3,40% LATINOAM. 39.941 0,10%
RESTO DEL MUNDO 14 5,30% RESTO DEL MUND 180.696 0,60%
Total Estrenos 263 100,00% TOTAL 31.863.007 100,00%

Fuente: observatorio de industrias culturales. Gobierno de la ciudad de Bs.As.

Como puede observarse en el cuadro, el dato del mercado de consumo de películas de origen norteamericano, representa el 83,3% en nuestro país. Mientras que las películas argentinas se consumen en 11,4%, y las latinoamericanas no llegan al 1%. Si bien la puesta en pantalla de la oferta de películas argentinas ha crecido desde hace unos años a esta parte, es notable la diferencia respecto de la oferta de films norteamericanos. EEUU ocupa el mercado de la oferta con casi el 50%, mientras las películas argentinas un 24%. 

Estos y otros datos, no hacen más que confirmar algunas tendencias ideológicas, que a través del cine, se difunden en la construcción de identidades y aspiraciones de estilos de vida. Muy por el contrario, en los Estados Unidos, menos de un 2% de las películas exhibidas en las salas cinematográficas están habladas en un idioma distinto al inglés. Y eso sucede allá, en “el país más libre del mundo”, porque el Estado ha regulado la oferta, política que aquí, se vería como una intromisión a las leyes del mercado.