¿Sabés de qué se trata el Sincronario Maya?
En la antigüedad, los calendarios estaban pensando para estar sincronizados con el cosmos y por ende con la naturaleza. En estos tiempos que estamos terminando un día galáctico, es muy importante estar sincronizados con la Tierra.
-
Te puede interesar
La película de Netflix que te pone nervioso desde el inicio
Hoy te contamos de qué se trata el Sincronario Maya a través de Amira Manzur.
-¿Cuándo empezaste con el Sincronario Maya?
-Siempre tuve una relación muy particular con mi propio espíritu. Siempre hablé conmigo misma o con lo que yo creía superior, en su momento fue Jesús y con el tiempo abandoné la Iglesia Católica y fui a parar a la metafísica. A fines de los 90 me empezaron llegar mails de unos gráficos muy extraños pero que a mí me hacían vibrar, aunque no sabía que eran. Hasta que encontré a alguien que supo explicarme: se trataban de gráfico que había canalizado José Arguelles desde 1987.
-¿Qué plantea José Arguelles?
-La necesidad de hacer un cambio de calendario, de este que usamos en Occidente. Estamos unificados por el Calendario Gregoriano, tomado como la base del tiempo. Esto es solo una expresión del tiempo. Es conocido por su papel en la organización del movimiento Convergencia Armónica y por popularizar la creencia del fin del mundo en diciembre de 2012 basada en interpretaciones místicas de algunos textos mayas.
Conocé lo que planteaba Arguelles a través de este video:
-¿ Por qué sincronario y no calendario?
-Porque calendario tiene que ver con contar las jornadas de trabajo, en cambio sincronario tiene que ver con sincronizarse con el resto del universo, que es la idea principal, porque nosotros cuando tomamos este Calendario Gregoriano se supone que soltamos todo lo que nos une con el resto del sistema. Nuestro sistema mayor es la tierra, pero también los ciclos lunares y el sol. Así vamos entendiendo algunas cosas, como por ejemplo, que en un día de luna llena no es bueno discutir con nadie, porque estamos todos sacados. O en un día de luna nueva, es muy probable que queramos estar para adentro, más introvertidos.
Esa sincronización personal en algún momento se convirtió en una necesidad de ser compartida y me convertí en la facilitadora itinerante. Me dediqué a esto porque me fue muy fácil y todo el tiempo recibía información. Toda la información no era diferente, era completando lo que comenzó a canalizar Arguelles.
Arguelles sostenía que cada pueblo, de los antiguos, tenía una tarea específica. Los chinos tienen una tarea de salud muy importante, los celtas tenían una relación con la tierra muy estrecha y los mayas tenían una relación muy especial con el tiempo, de hecho se consideran guardianes del tiempo.
-¿Cómo podemos explicar el Calendario Maya?
-Es una frase que toda la gente reconoce, los mayas tenían muchos calendarios, uno para cada cosa. Entonces, de pronto, tomamos algunos de esos, no todos. De estos, surge uno en particular, el tzolkin o bucxok, que tiene la cuenta larga. Tiene que ver con lo solar, es decir, un ciclo solar proyectado sobre la tierra. De esta forma, la idea es que nosotros nos sincronicemos con el verdadero tiempo, la cuarta dimensión, que aquí está representada por el arte. Así cambia el calendario por sincronario de 13 lunas (de 28 días más un día de ajuste, día fuera de tiempo) y que se estipula que el 25 de julio es Año Nuevo y el 26 de julio el día Fuera de Tiempo.
Se trata de sincronizarnos. Un regreso a la naturaleza.
- Hacernos un Sincronario Maya es abrir los umbrales galácticos, ¿y cuál es el objetivo de eso?
- Todos nosotros traemos mapas energéticos o elegimos caminos para llegar hasta acá, es decir, para hacernos seres humanos. Desde cualquier credo todos venimos de un lugar diferente, con corrientes de energías para elegir aprendizajes y procesos.
Entonces, cuando abrimos un umbral galáctico encontramos el kin correspondiente con la fecha de nacimiento. Yo siento que al abrir el umbral galáctico se limpia el canal de llegada de energía en una persona, es decir, a la cual yo le facilito la información. Una vez que abrimos un umbral galáctico, cada uno ve para qué le sirve esa información.
La intención es poner sobre la mesa la mayor cantidad de información posible.
-¿Usás otras técnicas?
-Sí. También uso la otra astrología (zodiaco) porque me es más natural, además es una herramienta más para que esto se haga útil.
El sincronario no es una pregunta filosófica, es una herramienta para ser más felices.
Cuando hablamos de esto, necesariamente, elevamos nuestras frecuencias vibratorias. Es muy notorio ver los procesos sanadores de la gente. Yo no me siento una dueña, soy una facilitadora.
-¿Y qué es lo más satisfactoria de darle esta herramienta a la gente?
Lo más satisfactorio es ver cómo la gente cambia la mirada.
-Yo me junto con alguien y veo ojos tensos, pero de pronto veo cambios de gestos: las miradas se iluminan. Yo siento que es esto lo que tengo que hacer, es mi acuerdo, yo vine para esto.
Este Calendario
No es un calendario como el que conocemos y mantenemos convencionalmente, el Gregoriano, que sostiene que "el tiempo es dinero". Se trata de una visión diferente de la vida, de una cosmogonía en la que EL TIEMPO ES ARTE. Tener contacto con el Calendario Maya es interiorizarnos con una posición filosófica totalmente nueva. Empezamos a entender que el tiempo es un eterno presente aquí y ahora, autoexistente y que no puede ser "medido" en la forma en que hemos estado acostumbrados a hacerlo.
El Calendario de las 13 lunas no es más que un fluir de la energía natural. Desde mucho antes de la existencia del Calendario Gregoriano, las personas se guiaban por las lunas. De hecho, muchas culturas aún hoy lo hacen. Entre ellos se encuentran los AYMARAS, habitantes de las altas mesetas que rodean el Lago Titicaca, en el sur de Bolivia y Perú.
Consta de 13 lunas de 28 días y un día de purificación y recogimiento, el Día Fuera del Tiempo. Los días van desde poco antes del amanecer de uno hasta poco antes del amanecer del otro.
Amira Manzur