Las mendocinas y el sexo: ¿Qué tan fetichistas somos?
Para entender de qué estamos hablando, en primer lugar, debemos comprender qué significa la palabra “fetiche”. “Fetiche” viene del portugués fetiço: hechizo, que alude a un ídolo u objeto de culto, de ciertos pueblos primitivos. A este objeto, al fetiche, se le atribuían propiedades mágicas derivadas de un dios o de determinada persona. Pero, en el aspecto sexual el fetiche se refiere a la práctica a través de la cual las personas obtienen la excitación u orgasmo: objeto, sustancia o parte particular del cuerpo.
-
Te puede interesar
Se filtraron los detalles secretos de la noche desacatada de Mauricio Macri
Según la psicóloga especializada en sexualidad Jesica Tolin, “hasta hace poco, las fantasías tenían mala fama, lo que el cristianismo antes veía como un pecado, después fue considerado por la psicología moderna como una perversión, limitada a personas insatisfechas e inmaduras. Muchas personas creen que las fantasías no son otra cosa que una pobre compensación para las frustraciones sexuales y la falta de oportunidades, creen que las fantasías representan lo que queremos que suceda en el mundo real”.
Ahora consideramos a las fantasías un componente natural de una saludable sexualidad adulta. Las fantasías, al proporcionarnos una válvula de escape ocasional en nuestra relación de pareja, funcionan como un poderoso antídoto contra la pérdida del deseo sexual en una relación.
Una vez comprendido el término, MDZ Femme salió a investigar, ¿cuáles son los estimulantes sexuales preferidos por las mendocinas?
El sadomasoquismo, ¿el más popular?
A partir de la trilogía Cincuenta Sombras, las mujeres se revolucionaron. Según un estudio realizado por eDarling, un portal de búsqueda de pareja, el 57% de los hombres y el 42% de las mujeres aceptaría una relación de este tipo en su primer encuentro sexual.
Literatura erótica o sexo explícito
A lo gran “Sex and The City” la mujer afirma poder separar el sexo del amor, pero las librerías no dicen lo mismo. ¿Por qué? Porque ellas siempre eligen las típicas historias de amor. ¿O acaso 50 Sombras de Grey es más que eso?
De acuerdo a lo que comentó Tolin, “la mujer suele preferir una visión más narrativa de la pornografía, donde la verosimilitud es esencial para la identificación frente a la tendencia masculina a la idealización. Por ello, las mujeres prefieren las películas o libros con una buena trama donde la narración se convierte en una forma de identificarse con los personajes de la ficción a la que están asistiendo”.
Sin ir más lejos, el libro más comprado en la Argentina, en lo que va del año, es “El amante japonés” de Isabel Allende, según el informe de librerías Yenny.
En segundo lugar se ubica el libro “Ay, amor”, que celebra el romance en todas sus formas y congrega a las mejores escritoras del género: Cristina Bajo, Florencia Bonelli, Gloria V. Casañas y Gabriela Exilart.
Mientras que a nivel local “la Trilogía Mi Hombre: Seducción, Obsesión y Confesión -Jodi Ellen Malpas fue fúror en muy poco tiempo”, destacó Diego en representación de la librería Antü. Y agregó:
“Las mujeres eligen novelas antes que libros de autoayuda, sexo tántrico y kamasutra. Mientras que los hombres sólo buscan lecturas acerca del coaching, economía, política o novela policial.”
Ni hablar de los kioscos de diarios y revista “las mujeres no compran pornografía, pero si son amantes de las revistas como Cosmopolitan”, nos aseguró un canillita del Centro mendocino.
“Las mujeres de hoy son hijas de la liberación de los sexos y de la liberación de las costumbres sexuales del siglo pasado, por lo que sienten la necesidad de recurrir a la s fantasías eróticas que permiten el cultivo de una intimidad rica en emociones y por tanto llena de inquietudes y curiosidades, y hay un mercado que ha captado esta demanda, logrando que estos libros e historias que combinan el romanticismo con lo erótico, en las que no todo está presente, lo cual involucra al sujeto en su capacidad de fantasear para poder completar la escena, generen un efecto más poderoso que a través del estímulo explícito ”, completó la psicóloga.
Picante pero no tanto: los sex shops
Uno pensaría que, después del éxito arrasador de 50 Sombras de Grey, las ventas de los sex shops volarían por los aires y se diversificarían hacia rubros uno poco más atrevidos. Sin embargo, según los datos que conseguimos de varios de estos locales en Mendoza, el cambio no fue tan grande: la mayoría aseguró seguir teniendo básicamente a la misma clientela de siempre, que se muestra “fiel” a su shop de preferencia, con un relativo aumento de ventas en fechas especiales como San Valentín.
Respecto de los ítems más solicitados, los geles íntimos, consoladores y vibradores son los bestsellers. Los accesorios de cuero y vinilo también tienen su público, aunque la mayoría de los shops estuvo de acuerdo en que, debido a las trabas de importaciones, era difícil conseguirlos. La lencería erótica -como los puñitos de encaje y las pezoneras- son otros de los artículos más solicitados.
A la hora de tomar la iniciativa, todos coincidieron en que la proporción de hombres y mujeres que iban a comprar era similar, aunque los hombres suelen hacer las compras más “atrevidas”, mientras que las mujeres se muestran más tradicionales.
Al respecto de esto, Tolin explica:
No hay que confundir recreación con lo que una pretende que pase cuando llegue a casa: el reino de la fantasía no tiene límites, pero la realidad sí. Además casi nunca se desea que la fantasía se haga realidad, e intentarlo suele ser bastante frustrante y decepcionante.
Además, agregó que “es muy importante en este contexto tener en cuenta que todo acto que sea consensuado por la pareja, y que no le haga daño psicológico ni físico a sus participantes, está permitido, y es sano”.
Producción periodística: Muriel del Barco y Ludmila Llaver