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Llegó el normcore: ahora la moda es vestirse "mal"

Jeans, zapatillas, remeras lisas en oferta, buzos de polar, camisas blancas, pantuflas adidas de goma (y hasta con medias) y crocks. El look a lo Jerry Seinfeld o Steve Jobs llegó para quedarse.
Foto: http://www.shefinds.com/
Foto: http://www.shefinds.com/

Su nombre se mencionó por primera vez en un webcomic y refiere a una nueva subcultura basada en la adopción consciente y artificial de las cosas que son de uso generalizado y que han demostrado ser aceptable. Se trata del es look efforthless llevado al extremo, y que al parecer ha venido para quedarse.

A propósito del 'normcore'

Jeans, zapatillas, remeras lisas en oferta, buzos de polar, camisas blancas, pantuflas adidas de goma (y hasta con medias) y crocks. El look a lo Jerry Seinfeld o Steve Jobs suele cada vez tener más propagación en épocas de media estación y están proliferando en las altas revistas de moda. Ahora la anti-tendencia, es tendencia.

La movida está teniendo mucha implementación en los hijos de los 80 más que en los de los 90. Se trata de recuperar con nostalgia aquellas cosas básicas que algunas tuvieron un significado, como Mickey, Hello Kitty y hasta Jem.

Sin embargo, tal cual la moda hipster, prenderse a esta tendencia implica, irremediablemente, formar parte de  aquel grupo del cual el normcore pretende desmarcarse.

“Si todo el mundo es especial, significa que nadie lo es”, decía Dash en Los Increíbles.

A propósito del 'normcore'

Según la columnista Fiona Duncan, el normcore es, de hecho, una reacción “contra la necesidad de vestirnos de una forma única y diferente”. Otros, consideran que se trata de una estrategia de la industria para revitalizar los productos de fondo, aquellos que son básicos.

Sin embargo, algo debe quedar en claro. Los militantes del normocore no visten “mal” de hecho. Es una protesta irónica, una manifestación del no-estilo, de que no se camuflarán entre la masa. El normcore, tal cual el hipster, conoce en profundidad la moda y simula haber hecho una elección básica en materia de estilo, proclamando “soy tan cool que puedo ponerme esta remera blanca y seguir siendo cool”.

Y esto no solo es en indumentaria. Se acabó la selfie o el filtro vintage en las fotos. Vuelve la foto pedida al turista al lado del típico monumento.

El normcore llegó y no sabemos cuándo se irá. Mientras tanto, bienvenidos a la fría ultranormalidad.