Dónde conseguir indumentaria retro y vintage en Mendoza
“El mendocino es muy especial”, fue la frase clave de la mayoría de los responsables de los locales del Gran Mendoza que visitamos en búsqueda de ropa retro o vintage, indicando tal vez, una cierta preferencia de los mendocinos hacia lo aceptado y aprobado socialmente. Para los que no quieren ser “especiales”, acá los detalles de una recorrida que nos transportó a otros tiempos, (y que no está en San Telmo).
La moda es tendencia y la tendencia no es otra cosa que una propensión de ir hacia donde otros van
En los últimos años, la moda retro y vintage se ha vuelto cada vez más popular, y muchas personas comunes y corrientes lo han estado prefiriendo. ¿Por qué? Hay varias razones, en primer lugar, suele ser la opción de aquellos que no se quieren ver con la indumentaria producido en masa. Sí, la moda es tendencia y la tendencia no es otra cosa que una propensión de ir hacia donde otros van. Hay que reconocerlo: todo lo que está de moda nos hace parecer muchas veces como si estuviésemos uniformados.
Así, la moda retro y vintage asegura que siempre uno siempre se vea original, y reconozcámoslo, con telas, cortes, calces y terminaciones mucho mejores que los de ahora. Además, nos permite experimentar por un momento esa magia de otras épocas.
Otra de las cosas extraordinarias de la ropa vintage es que el gran abanico con el contamos. Ya sea de ropa original nunca estrenada, telas añejas para nuevos diseños, ropa usada y mucho más económica que la que podemos encontrar actualmente, o bien telas nuevas con diseños retro.
Un par de aclaraciones…
Lo primero es dilucidar las diferencias entre retro y vintage, que aunque muchas veces se usan como sinónimos, no lo son.
Retro, se trata de objetos y prendas que evocan al pasado, pero que no necesariamente deben pertenecer a él, ni siquiera haber sido diseñados en otros tiempos, sino que solo emplean la estética de otra época.
Vintage hace referencia directa al pasado a través de prendas u objetos que fueron diseñados y fabricados en la época a la que pertenece su estilo.
¿Una recomendación sensorial mientras leés la nota? ¡Dale play y disfrutá!
Un arcón de los recuerdos en el corazón de la Alameda
Textil Gassibe está ubicado en plena Alameda, en San Martín y Corrientes. Miles de veces hemos pasado por allí, pero pocos se arriman a ver siquiera la vidriera, que ya exhibe gran parte de su arsenal vintage. “Es porque todos pasan con la cabeza gacha, mirando el celular”, nos indica oportunamente su simpática dueña, Emilia Gassibe.
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Hace 60 años, Textil Gassibe era “El Rey Bebé”, un comercio con ropa para niños que se fue expandiendo hasta abarcar indumentaria y accesorios para mujeres y hombres. Luego, cerró y en 2003 reabrió como se lo conoce hoy, y con todo el depósito de hace 40 años listo para ser vendido otra vez. Un verdadero patrimonio de la moda añeja y a precios súper accesibles.
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Hoy, Textil Gassibe es el reservorio ideal para artistas, actores, actrices o simplemente quien quiera lucir diferente al resto. Varios directores y productores de películas nacionales e internacionales han tenido una parada obligada aquí, un verdadero lugar de culto.
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“Acá todo es original, no alquilamos, no somos una casa de disfraces”, se encargan de aclarar sus dueños (Emilia y Miguel, su marido) oportunamente a MDZ Femme.
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El depósito que posee Textil Gassibe es enorme. Pantalones oxford, trajes de dos piezas, vestidos, remeras, camisas, camperas, gamulanes y hasta ropa interior. “Lamentablemente no tengo talles especiales”, nos dice ella. “Es que, ¿sabés qué? En los 60 era difícil ver gente con sobrepeso”. Nos cuenta.
Y efectivamente, el sedentarismo, la comida rápida, la computadora y estar cada vez menos tiempo en la calle o arriba de una bici viene haciendo mella en nuestros cuerpos hace varios años ya. Pero el calce y ajuste que tiene la ropa de hace cinco décadas es difícil encontrar en la moda de ahora.
La feria más vintage de San José
Feria Ramona es una de las ferias más reconocidas entre jóvenes diseñadores y entre los que buscan algo diferente a la hora de vestirse. “Creo que hace ya unos años se empezó a instalar la moda vintage, y recuperar prendas de antes para combinar con ropas actuales se hizo habitué de los jóvenes principalmente”, nos cuenta Angie Martin, dueña de este emprendimiento desde hace seis años.
La modalidad de venta de Feria Ramona es la de una feria autogestionada que Angie lleva a cabo todos los sábados por la tarde en O’brien 377 esquina Matienzo de San José, Guaymallén, difundiéndola a través de Facebook, principalmente. Aunque de vez en cuando se hace a modo de evento cultural, con música en vivo y muestras de arte, entre otras actividades.
En Feria Ramona se pueden encontrar vestidos, camisas, remeras y buzos actuales, los diseños de Angie y lo vintage, que va de los 70 a los 90, y por ahí se pude encontrar alguna reliquia de los 60. La ropa de Feria Ramona es vintage usada, a estrenar y reciclada, siempre restaurada y acondicionada. Los diseños de Angie los realiza con telas recicladas o antiguas de rollo o piezas, en donde se encarga de todo (diseño, moldería, costura, registro fotográfico y venta) y los reciclados que son prendas modificadas. “A partir de una camisa ponele que hago un vestido o una falda. Los diseños están inspirados en estilos de antes”, nos cuenta Angie.
“Vengo de una familia coleccionista y que gusta mucho del cachureo, es decir de ir a ventas de garage y a todo tipo de ferias a encontrar objetos valiosos del pasado”, confiesa ella.

“Me gustan mucho los géneros de antes, tienen otras calidades y variedades, para diseñar siempre las prefiero; también me parece que está bueno reciclar, reutilizar, ya hay mucha basura entre nosotros y volver a darle vida a objetos en desuso está bueno”, sostiene Angie.
El diseño muta
Bajando por calle Arístides Villanueva, sobre Paso de los Andes, apenas doblando a la izquierda, una pequeña puerta roja irrumpe y nos indica: estamos frente a Mutantes.
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Federica Ros y Facundo Piedrafita se unen para darle vida a esta tienda, un lugar que conjuga lo retro y lo vintage en un local del que uno no quisiera salir. Ellos combinaron su experiencia en diversos trabajos relacionados con el mundo textil y su formación académica en diseño para erigir este proyecto.
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En Mutantes podés encontrarte una remera con un Fitito clásico estampado colgando al lado de un tocadiscos, y donde se posa la vista uno se topa con esa mezcla de mercadería y ambientación, sin muchas veces alcanzar a dilucidar un límite (y nos encanta).
Acá, el diseño y la ilustración de las décadas del 50, 60 y 70, los comics, el cine y el arte contemporáneo como fuentes de inspiración se revelan para definir un estilo propio.
“Mutantes nace a fines de 2007”, nos cuenta Federica, “con la premisa de crear una marca que ofrezca tanto colecciones exclusivas, como servicios de diseño, confección y estampado de indumentaria personalizados”.
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Una amplia paleta y un estilo lúdico, naif, juvenil, retro, humorístico y urbano es la apuesta de esta firma.
Ellos nos dicen algo que luego escucharíamos muchas veces en esta recorrida: “Elegimos incursionar en este tipo de negocio porque creemos que no hay una gran oferta en Mendoza para el diseño independiente, y le dimos este estilo retro porque creemos que los comercios que hay no tienen un estilo muy marcado en cuanto a ambientación”, y agregan: “Creemos que hay mucha gente que busca un estilo vintage y no encuentra un lugar en Mendoza que lo ofrezca”.
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¿Qué encontramos en Mutantes? Indumentaria masculina y femenina, bolsos, cartucheras, ropa interior y accesorios.
“Se pueden encontrar productos de más de 30 diseñadores independientes locales, de Buenos Aires y del resto del país”, nos aclaran.
Claro que hay diseño
En Hay Diseño, en calle 9 de Julio 926 de Ciudad, nos encontramos con la calidad y originalidad de l@s jóvenes diseñador@s que basan sus estilos en el pin-up de mediados del siglo pasado. Prendas únicas e irrepetibles.
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“Nos caracterizamos por ser innovadores en la elección de las marcas, ofreciendo diseños exclusivos en indumentaria, calzado, bolsos y accesorios de diseño de autor. Priorizando no solo el diseño original y único, sino también la calidad del producto”, nos cuentan Gabi y Lula, dueñas del local desde hace más de cinco años. Corsets, camisas, polleras tubo, vestidos y shorts con un aire de antes y mucho color pueden encontrarse allí.
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Ellas aclaran: “El diseño de autor reafirma que siempre hay una historia detrás. No son marcas elegidas al azar”. ¿Pero, qué es el diseño “de autor”?
“Se le denomina diseño de autor ya que son diseñadores que no siguen tendencias, creando así prendas únicas. Están en la búsqueda constante de nuevas ideas, de prendas personalizadas, siempre innovando en cuanto a texturas, morfología y diseño”, nos indican.
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Según ambas, hay un alza en las ganas de lucirse retro. “Sí, cada vez más. La gente de a poco se va animando a nuevas alternativas a la hora de vestirse. Y las opciones que brindan los diseñadores son cada vez más reconocidas”.
“Todos buscamos ser únicos y tener un estilo que se adapte a nuestras necesidades al momento de sentirnos cómodos, y con una imagen que nos destaque de la multitud con un concepto de urbanidad diferente”, nos añaden ellas.
Esa muñeca maldita…
Devil doll está en San Juan 1179, casi Catamarca, de Ciudad. Es imposible pasar por allí sin notar cómo ya desde la vidriera irrumpe en una calle monopolizada por locales de sellos y tiendas de libros usados. Es que acá lo retro se mezcla con el pin-up, es decir aquel estilo de los años 40 y 50, pero más sugerente y provocativo.
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Fiorella, encargada del negocio, describe a Devil Doll como “un local de indumentaria alternativa que abrió sus puertas en 2008 dando una opción a quienes gustan de vestirse acuerdo a su gusto personal, sin contemplar modas impuestas pasajeras”.
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La ambientación de Devil Doll ya retrotrae, con un toque gothic rock por añadidura. “Consideramos que cada uno tiene su personalidad”, dice Fiorella, “y debería poder exteriorizarlo con su ropa, sin importar la época en la que vivamos o la estación del año. Es por eso que elegimos esta propuesta”, agrega ella, otra outsider de la moda convencional.
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La propuesta de Devil Doll va desde el look pin-up retro -con faldas lápiz tiro alto o plato, vestidos plato, lunares y cuadros- a un look gothic rock -con corsets y remeras de bandas y vinilo tanto para mujeres como para hombres-.
Según Fiorella, “este es un estilo que siempre se mantuvo vivo, tal vez mutando a la época actual, y con esto me refiero a que quién no se sorprende con ropa que usaba su abuela o su mama diciendo ‘¡todo vuelve!’, pero que para muchos aun cuesta llevarlo o verlo con naturalidad”.
Lulú, desde Buenos Aires
No es nada fácil encontrar ropa vintage en Mendoza, mientras que San Telmo parecer ser la gran meca para los amantes de otros tiempos. Para quienes no quieran viajar hasta allí, El Almacén de Lulú ofrece la posibilidad de comprar a distancia y enviar el pedido a nuestra provincia.
En el Almacén de Lulú, se pueden encontrar prendas desde el año 1900 hasta 1990. “Hay de todo, desde vestidos de fiesta, de gala, cocktail, de día, de playa, abrigos, calzado y accesorios, como sombreros, pañuelos, bijou, carteras. Hay mucho”, nos cuenta Lulú, dueña de este emprendimiento.
“Esto viene de una colección personal que mi mamá y socia comenzó como hobbie. Hace aproximadamente siete meses decidimos, con mucho cariño, armar un showroom para vender y o alquilar estas joyitas”, nos aclara ella.
El Almacén de Lulú es de por sí una “joyita”, no solo por lo añejo de sus prendas, sino por el impecable estado en el que están. “Son prendas vintage. No es feria americana. Por lo tanto, pueden ser usadas, como no. Algunos vestidos, incluso del año 40, tienen su etiqueta original. De cualquier manera, usado o no, todo está impecable y como nuevo. Si algo vale la pena, nos encargamos de limpiarlo, arreglarlo o cambiar forros o sacarlos, según lo requiera”, explica Lulú.
Para ella, “puede que haya un pequeño auge de lo vintage, con esto de cuidar el medio ambiente, de no andar uniformadas y el encarecimiento de las prendas en general: caras, de mala confección y calidad de los géneros. Ojalá esto crezca, porque estas prendas tienen su historia y son únicas, nadie más tendrá algo igual, y casi me atrevo a decir que muchas son eternas”.
Si alguien quiere comprar desde Mendoza o cualquier lugar del país, desde el Almacén de Lulú hacen envíos sin cargo vía micro o vía correo. Este último tarda un poco más. A Mendoza, la entrega tarda alrededor de dos días.


















