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La historia del Lancia Alfa, el auto que marcó el inicio de la firma italiana

El nacimiento del Lancia 12 HP, presentado en el Salón del Automóvil de Turín de 1908, marcó el inicio de una de las firmas más influyentes en la historia.

La historia del Lancia Alfa, el auto que marcó el inicio de la firma italiana

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Stellantis

La séptima edición del Salón del Automóvil de Turín fue escenario de un acontecimiento decisivo: la presentación de una nueva marca que debutaba con el Lancia 12 HP, conocido posteriormente como Lancia Alfa. Este auto representaba el fruto de la creatividad y la determinación de Vincenzo Lancia.

Desde temprana edad, Lancia mostró un interés marcado por la ingeniería y las matemáticas.

Su carrera comenzó en 1898 en la firma Ceirano, fabricante de bicicletas, donde pasó de realizar tareas contables a colaborar en el desarrollo de su primer auto.

Cuando la compañía fue adquirida por Fiat, Lancia asumió funciones de inspector de producción y piloto de competición, llegando incluso a participar en la colocación de la primera piedra del Circuito de Monza.

En 1906, tras un acuerdo amistoso con Giovanni Agnelli, dejó Fiat para emprender su propio camino y dar vida a un proyecto personal: un auto que llevaría su apellido. Después de meses de trabajo, en 1907 inició las pruebas del prototipo conocido internamente como Tipo 51, que en 1908 sería lanzado oficialmente como Lancia 12 HP en el Salón de Turín.

La historia del Lancia Alfa, el auto que marcó el inicio de la firma italiana
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Años más tarde, el modelo adoptaría el nombre “Alfa”, sugerido por su hermano Giovanni, profesor de Lenguas Clásicas, quien propuso bautizar los coches de la marca siguiendo las letras del alfabeto griego.

El Lancia 12 HP llamó la atención por sus avances técnicos, entre ellos un chasis ligero y bajo, además de una transmisión por cardán en lugar de la tradicional cadena.

Bajo el capó montaba un motor de cuatro cilindros en línea y 2.544 cm³, capaz de entregar 28 CV a 1.800 rpm y alcanzar los 90 km/h, cifras notables para su tiempo.

El modelo ofrecía múltiples configuraciones de carrocería, entre ellas Doble Faetón, Coupé de Lujo, Landaulet y Limusina, lo que contribuyó a su éxito comercial con unas 100 unidades producidas, varias de ellas exportadas al Reino Unido y Estados Unidos.

La marca también desarrolló una versión específica para competición, equipada con un chasis más corto, lo que cimentó la estrecha relación de Lancia con el autoismo deportivo, un vínculo que acompañaría a la firma en gran parte de su historia.