Renault 40, el sucesor del Torino que nunca fue

Renault 40, el sucesor del Torino que nunca fue

El rombo planeaba expandir el éxito del clásico modelo argentino, pero el proyecto no prosperó. El ícono de IKA y la marca francesa, pasó a la inmortalidad a fines de 1981. Imperdible texto del periodista Dilan Bucchianeri Lima, de Parabrisas.

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El Torino fue presentado en Argentina el 30 de noviembre de 1966 en el Autódromo Municipal de Buenos Aires, evento que contó con la presencia del gran Juan Manuel Fangio, entre otras personalidades.

La comercialización comenzó en 1967 con tres versiones disponibles. El modelo derivaba del Rambler American y gracias al diseñador italiano Sergio Pininfarina, se mejoró el diseño que luego cautivó a millones de argentinos. Más allá del estilo atractivo, las siluetas (coupé y sedán) y su mejor posicionamiento frente al Rambler Classic, uno de los puntos más fuertes fue la mecánica, ya que se convirtió en uno de los pocos modelos de la época en Argentina, que rondaban los 200 kilómetros por hora.

En 1970, comenzaron los cambios de imagen y desde el punto de vista de las prestaciones, IKA (Industrias Kaiser Argentina), empresa que impulsó el proyecto, puso el foco en mejorar el consumo frente a los primeros Torino.

A lo largo de esta década, hubo unificación de algunas siluetas, los motores fueron modificados y hacia mediados de los 70, Renault se hizo cargo del paquete accionario de IKA. Por ende, se hizo cargo de la continuidad del Torino, hasta el 30 de diciembre de 1981.

Hasta acá, nada nuevo, pero si hablamos de “continuidad”, una pregunta que muchos se hacen es ¿por qué si el Torino fue uno de los modelos más exitosos de la historia, no tuvo un reemplazante o una “nueva generación”?

Teniendo en cuenta esta pregunta, en realidad sí hubo planes para imaginar un posible sucesor, aunque el proyecto no tuvo futuro. En aquella ocasión la idea no fue en los primeros años de la década de 1980 hacia el final de su ciclo de vida, sino en la primera mitad de los 70.

Con Renault casi a la cabeza, tras la etapa final de IKA, entre 1972 y 1974 vio la luz un proyecto conjunto entre los equipos del rombo de Argentina (Santa Isabel, Córdoba) y Francia, para poner en marcha un Torino “más moderno” que iniciara a una nueva era (el proyecto francés no fue exactamente igual que el argentino).

Como suele suceder con las nuevas generaciones, desde la provincia mediterránea comenzaron a observar qué elementos debían continuar, como la mecánica, y qué otros no, como varias líneas correspondientes al diseño (más allá de que una gran cantidad de personas preferirían el Torino original). El “sucesor” fue conocido como Renault 40.

A pesar de que la idea era aumentar la cantidad de materiales livianos, con una mayor presencia de plásticos como en las variantes más actualizadas (TSX, ZX, Grand Router, SE entre otras), las medidas y los pesos eran bastante parecidos al Torino original. Algunos detalles de este prototipo sirvieron como base para otros modelos como los Renault 12 o 18.

Los avances continuaron e incluso el auto fue probado en varias ocasiones, pero finalmente, cuando llegó el momento de definir los planes de producción en serie, el Renault 40 pasó a ser un proyecto más que moría antes de su lanzamiento, aunque la unidad de ensayo quedó exhibida en el Museo de la Industria, en la provincia de Córdoba.

Tras el retiro anticipado del Renault 40, el Torino siguió adaptando algunos rediseños, incluso durante las últimos años hasta su adiós a fines del 81. No sólo sumó componentes de la nueva década con la incorporación de elementos plásticos, sino también cambió el logo del Toro en la parrilla, por el rombo de Renault.

Como se mencionó antes, el 30 de diciembre de 1981 no fue un día común y más allá de que pudo haber tenido otro futuro hacia mediados de los 70, finalmente el Torino se despidió de la planta de Santa Isabel por la puerta grande.

Ya para ese momento, los tiempos comenzaban a cambiar y el Renault 18 tomaba la posta como uno de los autos nacionales más completos del mercado, aunque con dimensiones más acotadas. De todas maneras, desde 1966, ninguno pudo reemplazar al Toro, ni pudo generar el mismo efecto en el corazón de los argentinos.

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